Cristina Maya


En medio de la cuarentena nos tocó salir a la calle un ratito a la calle y nos topamos con un pasteup de Cristina Maya que nos alegró el día, le tomamos la foto del recuerdo, la subimos a Instagram y la etiquetamos.

Ella súper linda nos contestó y para no hacerles largo el cuento, terminamos hablando por telefonó con Cristina como cuando éramos niñas y no había Whatsapp. Platicamos de todo un poco: desde cómo vivimos estos días, su nueva rutina, su proceso creativo, hasta su serie favorita. ¡Eso fue hace ya dos semanas! Madres, el tiempo funciona distinto en el encierro… acá les dejamos esta charla tan chida que tuvimos:

¿Cómo estás?, ¿cómo va la cuarentena? Yo cada que salgo me emociono como si fuera perro que lo sacan a pasear, ¿tú?

Ahora lo entiendes todo, ¿no? –Risas-, pero bueno esperemos que ya pronto podamos al menos ir a dar una vuelta, tranquilas; sin estar pensando en cosas paranoicas. Bueno al menos yo que las veces que he salido, me alejo de todos y así. No está nada padre.

Sí, ahorita ya hasta dan ganas de engentarse.

Yo también, tengo una lista de cosas que quiero hacer y una de ellas es ir a un concierto donde me aplasten, -risas-. Pero mientras tenemos que ser pacientes. Falta poco, bueno llevamos como mes y medio, otro mes más, ¿qué puede pasar? Ya hasta que tengo como una rutina de mi día y ni me alcanza el tiempo. Yo creo que cuando ya podamos salir nos va a costar trabajo ahora acoplarnos a la otra vida.

Cómo te va tanto tiempo en casa, ¿qué tal la productividad?

Pues toca hacer de comer, limpiar, lavar los trastes. Primero haces todo eso y ya después tu trabajo, y cuando ves el reloj son las 10 de la noche.

Sí, mal, según yo iba a ser más productiva pero no.

No se puede. Creo que todos estamos así – risas-, igual me pasa que limpio pero como estoy aquí, sigo haciendo un desorden y en la noche ya tengo un tiradero otra vez. Más ahora que estaba haciendo mi maquetita.

Justo te iba a preguntar de tu maqueta, ¿de dónde salió la idea?

Todo empezó porque estaba limpiando y salió una cajita que iba a echar a la basura pero dije: “puedo hacer una casita”. Y yo iba a hacer una casita equis pero después quise hacer mejor un lugar que mucha gente ubique.

Cantina Río de la Plata

Cantina Río de la Plata

¡Las intervenciones estuvieron increíbles!

Pues cuando publiqué la pura cantina sin nada, invité a la banda a que me mandaran stickers y cosas para intervenirla. Me mandaron muchas y junté un buen. Y también le mandé mensajes a algunas personas que dije “ah, estaría padre poner algo de su trabajo aquí” y obviamente no me lo podía robar así como así, entonces les pregunté y todos bien chidos y amables.

Y ahora, como tengo tiempo y ganas, quiero hacer otras maquetas de lugares conocidos. Mínimo quiero hacer unas diez y así igual después las puedo exponer y que valga la pena el tiempo en la casa. Y a parte no gasté casi nada, todo lo hice con papel y lo que tenía en la casa, sólo compré el silicón para pegar todo.

Está buenísimo, me encantó y a parte la banda reaccionó chido. Y también hay como personajes y tus pasteups que intervienen la calle, no sólo el local.

Sí, les gustó y a parte se integran todos los elementos de la ciudad. Cuando me empezaron a mandar cosas, primero todo iba a estar pegado en la pared pero había unas personitas. Y decidí ponerlos caminando por ahí. Está padre hacer cosas así, mi mente ya está trabajando en lo que quiero hacer ahora.

Manejas varios formatos que se resumen en este proyecto: la maqueta, el pasteup, dibujar… ¿cuál es tu favorito?

Me gusta hacer de todo. A veces me aburre hacer una sola cosa. Ahorita como estoy en la casa, al principio era “ay, voy a pintar mucho”, pero no sé, me aburrió de repente y empecé a hacer mi bordado. Quiero hacer otro pero después empecé a hacer la maqueta y así. Ya también empecé a hacer cosas con plastilina.

Está bueno, así no te atoras…

Y es que cuando hago mural me canso y se va toda mi energía en eso pero ahorita como no he hecho murales como que tengo un buen de ganas de hacer de todo. Y tengo un problema, que todo lo quiero acabar súper rápido. Creo que si le dedicara más tiempo a las cosas, quedarían más chidas pero me urge terminar una cosa para empezar otra y así.

Me decías que tienes tu rutina de cuarentena, ¿cómo es tu día?

Normalmente me levantaba a las 7 am pero ahorita, como no me puedo dormir tan temprano, me acabo durmiendo como a las 2/2:30 y me levanto como 8:30 (creo que todos ya tenemos un trastorno de sueño muy cabrón). Lo primero es desayunar y ya después limpiar. Si no hay comida, me pongo a hacer de comer y recojo la cocina. Y me pongo a ver qué voy a hacer ese día; sacar cosas del trabajo, me apuro y después me pongo a hacer mis cosas, como ahorita que estoy con mis maquetas.

Ya después a las 14:00 o 15:00 hago un poco de ejercicio, porque siempre me ha gustado salir a correr pero ahorita no se puede. Luego me baño, como y le sigo con mis cosas. A veces voy a ayudarles a mis papás con la tienda en la noche, de 8:00 a 10:00 pm, que es cuando se junta la gente. Después me pongo a ver cosas en Internet o una serie y de repente veo y ya son las dos de la mañana. Si no me alejo de la computadora o del teléfono, me podría quedar despierta hasta las 4:00 o 5:00 pero a las 2:30 me digo,” ya deja eso”.

Está cañón dejar el cel y el Internet, sobre todo estos días. Y el ejercicio también se complica.

Sí, es como que el único contacto con las personas. Cuando empezó todo esto, el parquecito donde corro todavía estaba abierto, pero un día fui y ya estaba cerrado. Sentí horrible, dije “qué voy a hacer”. A veces pienso “chingue a su madre, voy a salir a correr”, pero no me siento bien moralmente. Y hago el esfuerzo de quedarme en casa. Creo que vamos a acabar todos paliduchos.

Veo que en tu obra transmites emociones específicas con figuras claves: el corazón, la coronita, un tiempo fue la luna y el conejo. Y casi siempre está presente una figura femenina, ¿es tu auto retrato?

Es como una proyección de mí. No sé si has analizado las cosas de otras personas que pintan; al final siempre hay algo que se parece a ellos. Entonces pues sí, yo trabajo con mis propias emociones. Siento que las emociones nos marcan desde que somos bien pequeñitos; forman nuestro carácter, nuestra forma de ser y nuestra conducta.

En mi caso, soy una persona que se pone triste fácilmente pero no me gusta estar diciéndolo o estar llorando o así, entonces para sacar eso que siento, lo termino pintando. Se vuelve una suerte de metáfora de lo que siento en ese momento. A lo mejor ya está muy visto poner corazones, pero en el corazón proyecto un buen de cosas que me hacen sentir mucho a mí. Y del conejito y la luna es otra historia pero ya pasó esa etapa.

¿Cómo definirías el amor?

No sé, siento que es el sentimiento que nos tiene que impulsar a hacer las cosas. Y no sólo amor a otra persona; amor a tu trabajo, amor a tu casa, amor a la tierra, amor a tu alimentación. Es lo que nos tiene que impulsar para poder generar más amor y luego que se refleje en nosotros o que venga de regreso. Siento que una persona amable, cariñosa y amorosa trae eso de regreso a su vida. Entra en esa vibración.

El amor puede cambiar muchas cosas, desde la manera de educar a un niño. Creo que a veces cuando una mamá es amorosa con su hijo -obviamente siempre con reglas y todo eso- puede crear un ser humano lleno de amor para dar. La educación desde pequeños influye demasiado en la conducta de las personas, por eso creo que educar con amor a un niño es lo mejor. El amor es lo más importante.

Cristina Maya

Me gusta que tus ilustraciones reflejan un espectro completo de emociones.

Pues es que nos formamos por emociones y obviamente no todas son positivas. A veces tenemos miedo, tristeza, celos, envidia en algún punto y lo importante es reconocerlo; y a partir de eso intentar cambiarlo, aunque a veces es imposible. Lo importante es aceptar lo que sientes.

Una vez estaba intentando explicar esto mismo y lo hice con confeti. Lo puse en un bote y dije “esta soy yo, alegre, feliz”. Lo puse en un bote y en otro trastecito tenía confeti negro; “también tengo estas emociones que no están chidas pero igual están en mí”, y las agregué y revolví con el confeti de colores.

Nos componemos de eso; de cosas buenas y malas, y no hay que negar ni ocultar que a veces nos sentimos mal o no estamos bien, pues es parte de nosotros. Y de ahí que a veces pinto chicas tristes porque es lo que siento y lo tengo que sacar de alguna manera. Es una terapia poder crear cosas y entretenerte por horas haciéndolo; tu mente se va, dejas de pensar en el problema y te dedicas al presente.

¿Qué música escuchas para pintar?

Cada semana tengo una canción o artista favorito distinto, cambia mucho. Mi playlist está muy revuelta, tiene de todo.

¿Cómo empezaste a dibujar y en qué momento pasó de hobby a algo profesional?

Como a todos los niños, me gustaba un buen dibujar. Me encerraba en un cuarto vacío, nada más me llevaba una sillita, me robaba las cajas de cartón y empezaba a hacer la casita de Barbie que siempre quise de niña. Hacía muñecos de plastilina, dibujaba, veía Cositas en el Canal 5 y me las ingeniaba con lo que tuviera para hacer las cosas aunque no tuviera los materiales.

Fui creciendo y como a los 12/13 años me tocó trabajar en la tienda y dejé de pintar y dibujar. Mi primer novio era grafitero y me quedé un rato con esta idea de ser la novia del que pintaba. Además mi papá es medio exigente y me decía como “ya deja de hacerte mensa con tus dibujos y vente a trabajar”.

En mi casa, estar sentada dibujando era perder el tiempo, entonces lo dejé de hacer. En el último año de CCH me metí a la materia de expresión gráfica y resurgió el gusto. Pero cuando les dije en mi casa que quería estudiar artes plásticas, se burlaron de mí. Entonces entré a estudiar Historia pero al final de cuentas no pude y me salí. Después mi mamá me contó de una escuela de artes acá en Neza, yo ya tenía casi 25 años. Hice el examen y me quedé, aunque no era la escuela de mis sueños, era lo que quería, y estudié la licenciatura en Artes plásticas.

¿Cuándo empezaste a pintar en la calle?

Lo primero fue el muro. Ya cuando estaba en la escuela empezó el boom del arte urbano y un día me decidí. Fui a pintar con unos amigos; ellos eran más de aerosol pero yo uso más de pincel. Me dio primero medio pena, dije “ay, que ñoña yo con mis botecitos de pintura”. Me tardé como dos horas y me gustó la sensación. Así empecé a quedar con más amigos y poco a poco se fue haciendo la cadenita.

Lo chido de esto es que empiezas a conocer un buen de gente y empecé a pintar un montón. Pero de aquí, de mi casa, me tenía que salir a escondidas porque mi papá se enojaba. Entonces me iba antes de que él se despertara. Desde la noche arreglaba mi mochila y a las 7:30/8:00 ya estaba en la calle. No se enojaba tanto porque fuera a pintar sino porque él quería que yo fuera a trabajar a la tienda.

Y ahora que tu arte es más profesional, ¿hicieron las paces?

Al principio llegaba de pintar y me veía feo pero después vio que empezaba a vender mi trabajo más formalmente y ya no me decía nada. Y el año pasado en el trabajo pinté un Emiliano Zapata de 14 metros y sentí que me vio diferente, que ya no me veía como “ay esta tonta con sus pinturas”, creo que estaba orgulloso. No me lo dijo pero lo vi en sus ojos y me sentí bien por eso.

¿Cómo pasaste del muro al pasteup?

Fue como por los amigos y por toda esa red que se hace de personas que hacen cosas en la calle. Y fue como hace año y medio más o menos que Alina Kiliwa me invitó a pegar algo y me gustó mucho y empecé a salir mucho a pegar. Es diferente ir a pintar un muro que poder hacer las pinturas en tu casa y en una hora salir y ya tener pegadas unas cinco obras. Es otra forma de estar presente en la calle.

¿Con quién te gustaría hacer una colaboración?

Ay, pues tengo un buen de artistas preferidos. De verdad, la lista es inmensa. El caso es estar haciendo cosas y generando ideas. Con cada persona con la que colaboras es diferente y salen cosas muy padres.

¿Cuáles consideras tus mayores influencias?

Mis principales influencias son los cuentos infantiles. Cuando era pequeña iba mucho a una biblioteca, siempre me gustaban más los cuentos de un ilustrador que se llama Anthony Browne. De pintura me gusta mucho Chiara Bautista y también cuando salieron los muñequitos de Gorillaz, vi los videos y causaron algo dentro de mí. Recuerdo mucho el crew ETAM, cada que veía sus pinturas era como un sueño.

¿Qué proyecto tienes en puerta?

Pues como te decía al principio, seguir con las maquetas de lugares conocidos en la ciudad y armar por lo menos unas diez o quince para que las vayan interviniendo distintas personas. Ver si después las puedo exponer.

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Cristina ya va avanzada en sus maquetas, que están increíbles. Pueden ir viendo cómo va avanzando este proyecto en sus redes sociales.


Flashround

Color – turquesa.
Cumbia o reguetón – reguetón.
Serie – Modern Love.
Estación de metro – Pantitlán.
Comida favorita – caldos; de camarón, de pollo, todos los caldos.
Canción – Talking Heads – “This must be the place”, me pone muy alegre.
Animal – los hamsters, siempre tenía cuando era pequeña.
Bebida alcohólica – cerveza.
Bebida no alcohólica – agua.
Ciudad o país que te gustaría visitar – todos los países que pueda de Latinoamérica, me gustaría empezar por Colombia.
Palabra – plastilina.
Una caricatura – Los Simpson.