Ninfas es una banda de mujeres originaria de Córdoba, Argentina, que ha formado parte de importante festivales sudamericanos y colaborado con artistas como Fémina, Kumbia Queers, Sol Pereyra y hasta Los Auténticos Decadentes.

Surgida en el marco del movimiento Ni Una Menos de 2015, forma parte de una multitud de colectivos que se encuentran y convergen en la lucha feminista, tanto en Argentina como a nivel global, y ha recorrido con éxito países como Brasil y Uruguay.

Su música se enfoca en hacer visible el trabajo de mujeres e identidades disidentes dentro de la escena actual y se caracteriza por un sonido plural y vibrante que experimenta y deconstruye géneros populares como la cumbia. Como ellas mismas lo definen, son “una alternativa para nombrar nuevas existencias, contar una nueva historia, cantar sobre nuevas luchas”.

Ninfas de visita en México y su gira Cumbia Empoderada

Como parte de la gira para promocionar su primer LP Cumbia Diversa (2019), en ChidasMX tuvimos la oportunidad de platicar con integrantes de la Ninfas previo al cierre de su gira en la Ciudad de México.

En un inicio, el grupo nos platica un poco de la ruta que tienen trazada para las tierras mexicanas, ambiciosa, pero posible. Luego de arrancar en diciembre y haber recorrido parte de la república, el cierre de la gira tendría lugar en la capital, pues para ellas el país es una ventana fuerte hacia el mundo.

Entre sus objetivos están establecer redes culturales con artistas y organizaciones de acá, así como presentar un libro sobre mujeres músicas. Sin embargo, en la fecha de nuestro encuentro la situación parece incierta: el estado de emergencia ante la expansión del COVID-19 es incipiente. Su prioridad es dar un cierre grupal a la gira y pensar en la posibilidad de continuar activas, al menos, a la distancia.

¿En qué momento comenzó Ninfas como proyecto?

Ninfas tal cual empezó un poco como sumando al movimiento feminista de 2015. Necesitábamos un espacio dónde encontrarnos y aprender música sin hombres que nos dijeran como tocar.

Muchas estudiamos música en distintos lugares; en conservatorios y escuelas en la provincia de Córdoba. Así que fue un poco compartirnos y que circulara la información. Resultó en un repunte bien poderoso.

Inició con un grupo de Facebook pequeño, de esos secretos, para juntamos a tocar ritmos latinos. Éramos muchas en un comienzo y estuvimos un tiempo ensayando. De ese grupo se fueron yendo algunas y llegando otras, hasta que nos establecimos y empezamos sobre todo a tocar canciones de Lourdes Ortiz, nuestra pianista en ese momento.

También empezamos haciendo un tributo a Gilda, una cantante de cumbia de los noventa en Argentina, muy importante y contemporánea a Selena, con una historia muy parecida.

La coyuntura de 2015 ayudó a que empezaran a salir un montón de compañeras -militantes y no militantes- a habitar escenarios de diversas marchas (como la del #8M y el Orgullo LGBT+), espacios que para nosotras son importantes en el sentido político.

Pasamos por varias formaciones hasta ahora, aprendiendo juntas y metiéndole todo a este proyecto. Dentro del grupo igual hay otros proyectos y tocamos con otras bandas individualmente, pero Ninfas es al que más aportamos.

¿Cómo ha sido trabajar juntas en este proyecto durante todo este tiempo? ¿Cuáles han sido los obstáculos y satisfacciones?

Pues más allá del género… es como complejo, pero es todo un arte.

Es tan fuerte el proyecto para nosotras que nos hace tratar de atravesar todos los desafíos de la mejor manera posible. Tenemos una organización que va puliéndose cada vez más. Nos dividimos en roles, entonces tratamos de que el trabajo sea lo más equitativo y parejo posible.

En esta era de lo independiente y lo autogestivo, a los proyectos hay que darles mucha energía y mucha tracción. Nos encantaría sólo tocar, pero tenemos que hacer todo el trabajo detrás de tocar, que es mucho. A veces no se ve, pero es enorme: algunas personas se encargan de redes, otras de prensa, de la producción musical…

Vamos teniendo constantemente reuniones. Creemos que el diálogo es lo más importante para poder sostener un proyecto tan grande.

Foto: Cortesía Ninfas

Foto: Sergio Manes (del sitio oficial de Ninfas)

De las cosas positivas es que el disco refleja mucho de la banda: hay mucha creatividad, muchas artistas dedicadas a poder hacer todo este arte de hacer canciones. Nos comunicó mucho más entre nosotras. Al final en el grupo quedamos dentro quienes nos pudimos ir comunicando un poco más sobre hacia dónde queríamos ir.

Las fortalezas van mucho por el lado creativo por todo lo que le quisimos meter al disco y que nos encanta. Fue como un planteo para que cada una sacara sus pequeñas canciones, estrofas o lo que tenía y lo dispusiera al grupo. Nos pusimos todas a trabajar con eso, entonces fue algo lindo poder conectar desde ahí.

En relación con el trabajo colectivo, Ninfas nos platica cómo fue la producción de su primer LP Cumbia diversa (2020), el cual tardó casi dos años.

El disco lo produjo María Pelderino, una guitarrista. Fue copado encontrarla y poder darle al disco la producción que queríamos, esa homogeneidad. El trabajo de María nos ayudó a encontrarle una sonoridad especial.

El disco se llama Cumbia diversa justamente en el sentido de que no es una cumbia tradicional: no es ni colombiana ni villera. Es como una cumbia bien nuestra porque le metimos mucho de lo que cada una traía y seleccionamos un tema casi por cada una de la banda.

Portadas de Cumbia Diversa (2019)

Entre todas cantamos, tratamos de darle muchas voces diferentes, muchos colores, así como en la portada. En un primer momento tratamos de decidir si una sola persona iba a estar a cargo de la voz principal y luego de pensarlo, coincidimos en que era mejor evitar tener una cantante líder. Porque eso suele ser tradicionalmente lo que sucede, que escuchas la voz y dices “ah, es tal banda” y en el disco vas a escuchar hasta ocho voces.

¿Por qué eligen la cumbia, la salsa, el reggae y demás ritmos latinos como parte de su sonido?

Para nosotras todo es político. Y bueno, la cumbia lo que tiene es que es un sonido bien latinoamericano.

Hay cumbia en todos los países: en Perú, México, Bolivia… Nace en Colombia claro, pero como que cada región se apropió de ella y lo ha hecho a su manera, con sus instrumentos, sonoridades. Como que cada una le puso ahí su condimento. En Argentina hay mucha cumbia también.

Foto: Cortesía Ninfas

Elegimos esos ritmos porque la idea era estudiar entre nosotras salsa y cumbia. Nos gustaba hacer una búsqueda de sonido en general desde un principio. Además, las letras de estos ritmos muchas veces son muy cosificadoras o tienen que ver con el amor romántico. Entonces significa salir de eso y poder dar otro mensaje a través del baile y la alegría.

Queríamos resignificar la cumbia. Darle otra vuelta de rosca. Que bailáramos cumbias sin tener que escuchar las letras misóginas que hay atrás.

Ninfas nos comparte cómo es que la actividad política y la práctica musical se relacionan estrechamente.

El disco fue acompañado de todos estos procesos de deconstrucción y de empoderamiento con que la banda se fue encontrando. La banda surge casi en el mismo momento en que en Argentina empieza a emerger el movimiento Ni Una Menos, cuando se empiezan a contabilizar feminicidios, a pedir justicia, intervención y leyes.

En ese sentido fue re-importante tener grupos que pudieran representar todo en esas marchas.  En Argentina terminan con un escenario grande, donde se leen los reclamos y después tocan bandas. Y en todas las marchas está ese espacio para la música, entonces hemos crecido también en nuestra propia reconstrucción y sororidad hacia ese público que nos ha dado fuerza.

Queremos cantar hacia otras cosas y cantar sobre otras cosas. La música popular empieza a tener otras voces adentro, mujeres, diversidades que puedan tener su voz y eso nos parece importante en esta banda y en todas las otras bandas. Que puedan surgir y que ya haya, digamos en esta línea, porque si no es muy homogéneo el mensaje.

Para ustedes, ¿qué papel juega la música en la lucha feminista? ¿A quién o a qué le canta Ninfas?

La música de nosotras es un medio de expresión que tenemos, más allá de cantarle a algo. Una forma de sacar lo que tenemos dentro, de saber qué nos pasa y qué sentimos. Es un medio de comunicación muy fuerte que tenemos. La música es algo fuerte porque es un acto de celebración a la vez que de estar presente en la lucha.

La música es clave: es un acto de rebeldía estar felices y contentas celebrando frente a toda la mierda.

La música es generadora de conciencia también. Es algo que estamos escuchando constantemente todas las personas, más con toda la tecnología que hay ahora. Las letras entran en el inconsciente colectivo. Es como llevar otro mensaje, un mensaje nuestro que no sabemos si es una verdad absoluta, y a la vez nos conecta.

¿Cómo fue su experiencia durante el #8M en la Ciudad de México?, ¿qué diferencias y puntos de encuentro notan entre México y Argentina?

Acá vimos que el ambiente y el panorama es otro, la cantidad de violencia es extrema y muy fuerte. Vimos a las compañeras en una actitud de mucho más enojo, más guerrera. Con ganas de romper y quemar todo. Teníamos muchas ganas de poder participar en el #8M estando acá y constantemente tuvimos la idea de estar tocando en la marcha. Acá nos dimos cuenta de que el foco estaba puesto en otro lado.

Vimos mucha ira, mucho enojo en cuanto a que acá la violencia es mucho más fuerte o mucho más constante. El índice de feminicidios es altísimo, así como la violencia en la prensa, el amarillismo y el trato que se le da a las noticias es muy cruel. El tratamiento de los cuerpos es fuerte. Acá leíamos diarios y no se entendía muy bien si era un chiste. Notamos que acá hay una necesidad de despertar al Estado y de emergencia, de alerta en cuanto a los feminicidios.

Nosotras no juzgamos a las compañeras que rompen todo, si nosotras estuviéramos en su lugar quizás también lo haríamos. Hay diversas maneras de luchar y todas son válidas: desde la música, desde la marcha, desde las personas que se quedan en la casa con la familia, pero sosteniéndola y tomando otro tipo de acciones. Nosotras apoyamos todas.

¿Cuáles consideran que son sus luchas como grupo?

En Argentina el aborto es legal y acá lo es solo en algunos estados, como que lo toman diferente. Allá no y como que muchas de las cosas que apoyamos es eso, la posibilidad de elegir sobre nuestros cuerpos.

La banda surge también en un momento de avance del feminismo, no solo en cuanto a elegir sobre nuestros cuerpos, sino también en lo musical. En Argentina se estuvo militando la Ley de Cupo, que establece justo una porción femenina del 30% en los escenarios de todos los festivales del país. Sobre todo, trata de visibilizar y apoyar que haya más mujeres y disidencias en los escenarios allá.

Hay muchos festivales en verano y todos los años tienen los mismos grupos de headliners, que en general son todos hombres. También nos preocupa eso, priorizar que haya más bandas mixtas, bandas de mujeres. Que para las mujeres y disidencias pueda ser un trabajo, una salida laboral el escenario.

La representatividad femenina en los escenarios

Nosotras crecimos yendo a festivales donde todos eran hombres y si había mujeres era en el puesto de coristas, fans, cantantes o de bailarinas… como bajistas muchas veces. Pero es importante dentro de la representatividad reconocer que las mujeres también somos instrumentistas. Poder verlas e impulsar una generación de mujeres que crean que puedan llegar a estar en los escenarios.

Para nosotras toda la situación familiar muchas veces aleja a las mujeres de los escenarios, por aquello de la crianza y la maternidad. Y no sólo por la situación de ser madre, también por la mirada del estereotipo que hay hacia una mujer música. Se lee mucho de experiencias de mujeres que han tenido que demostrar más que los hombres para poder tener el mismo lugar e igual salario. Y se reproduce en otros lados, pero en la música también hay música discriminación.

Nosotras, por ejemplo, estuvimos bastante activas para poder ocupar todo este escenario y en entender cómo funciona toda la industria musical. Porque no sólo son mujeres músicas, son sonidistas y técnicas.

En un montón de cosas se tiene que ampliar la posibilidad de la libertad del trabajo, para poder desarrollar lo que una quiera y elija en la vida, no solo dentro de parámetros más estereotipados, sino con respecto a la decisión y las capacidades.

Identidades disidentes

También existe la discriminación que viene de la Iglesia, de años de misoginia. Porque “el hombre es más capaz que la mujer para hacer diferentes cosas”. Y si eres una identidad disidente menos, te tienes que relegar a la oscuridad total.

Aun si no hubiera Ley de cupo, de algún modo tenemos que empezar a abrir espacios. En ese sentido, nosotras también elegimos trabajar con mujeres y disidencias en nuestro equipo: cuando tenemos que contratar fotógrafos, o iluminadoras. Así vamos tratando como de elegir a gente dentro de nuestro contexto que trabaje en esas áreas, pero apoyándonos entre todos para seguir creciendo.

¿Conocen otros proyectos similares al suyo o tengan una línea similar?

En Córdoba están las Tranki Punki, que son una banda de punk balcánico o algo así, es una banda bastante grande que sacó disco con Goza Records, un sello feminista de Buenos Aires que está creciendo mucho.

Están Las Taradas, Lucila Cuevas… no son bandas que están en actividad ahora pero que en su momento eran las únicas de mujeres y fueron referentes para nosotras.

También las De boca en boca, Las Luz y fuerza… no somos excluyentes, también tenemos amigos tocando y hacemos ciclos de intercambio allá, con bandas de otras provincias. Pero si, estamos muy atentas a crear redes entre mujeres y otras bandas.

¿Y de México quiénes les gustan?, ¿a quiénes conocen?

Antes de venir acá estuvimos escuchando a un montón de artistas mexicanas, escuchando sus realidades y contexto a través de la música que es como nuestro idioma. Por ejemplo, acá Mare Advertencia Lírika que es una rapera de Oaxaca. Selena nos gusta un montón.

Tenemos de referente a Lila Downs, Julieta Venegas, Natalia Lafourcade… aunque seguimos en plena investigación. Lo que nos llega es casi siempre internacional. Igual hay unas chicas que se llaman Batallones Femeninos que hacen rap, hip hop y demás.

Tuvimos la oportunidad de tocar acá con Carla Rivarola, es lo más. En unos días se aprendió todo el repertorio y salimos a tocar con ella en La Gozadera y es de lo más lindo que nos llevamos.

Ninfas, mujeres músicas

Entre las intenciones de Ninfas se encontraba presentarse en La Feria Internacional de la Música para Profesionales (FIMPRO) en Guadalajara para presentar el libro Mujeres Músicas. Sin embargo, el título está disponible en la página de SONAR (Asociación Civil de Músicas y Músicos de Córdoba) para su consulta y descarga.

Al final, la banda nos comparte un poco de su mate caliente en medio de un amplio patio y un panorama incierto. Si bien tenían muchos planes de regresar en otoño, la mayoría comenta que ahora todo está un poco en blanco. Quizás el clima no esté para retomar la gira. Pero si todo se acomoda, lo que esta banda viajera ha construido hasta ahora seguirá ahí, para retomarlo y continuar.

Mientras tanto, puedes apoyar a la banda comprando mercancía, viendo sus tutoriales o simplemente escuchando sus canciones en la plataforma que más prefieras.