Mary Shelley


Andanzas por Alemania e Italia es la novedad de la Editorial Minerva, una obra inspirada en las cartas de Mary Shelley que relatan un paseo con su hijo y sus amigos universitarios por Europa. Por primera vez este texto es traducido en español y fue un trabajo realizado por Alejandro González Ormerod, editado por Santiago Hernández Zarauz y lanzado por Editorial Minerva.

Mary Shelley nació en Londres un 30 de agosto de 1997. Escritora, dramaturga, ensayista y biógrafa británica. En la literatura es reconocida por su novela gótica más famosa, Frankenstein. Pero Shelley fue una mujer destacada no sólo por sus letras, también por sus ediciones. Su obra es considerada como la primera de ciencia ficción, además de haber editado las obras del filósofo Percy Bysshe.

Fue en 1970 cuando su trabajo comenzó a ser reconocido a partir de la publicación de las obras de Percy y Frankenstein, que ha sido adaptada a muchas versiones en cine y teatro. Pero eso no es todo, el gran trabajo de la escritora también tuvo muchos logros y destellos.

Caminatas por Alemania e Italia y artículos biográficos de Dionysius Lardner Cabinet Cyclopaedia fueron los últimos trabajos de la escritora británica. En este libro encontramos un viaje, una búsqueda de billeteras extraviadas, unas ventanas para mirar por el tren y mucha incertidumbre.

El editor Santiago Hernández Zarauz nos contó un poco de lo que significó el lanzamiento de esta publicación. Acá les contamos:

¿Por qué recuperar el género de crónica ahora?

En realidad, más allá de ser crónica, nos gusta pensar que el diario de viajes combina un mosaico de posibilidades narrativas. Comenzamos esta cabalgata con el Diario de viaje a Italia por Suiza y por Alemania de Michel de Montaigne (1580-1581) y la ruta ahora encuentra su segundo punto con las Andanzas que Mary Shelley escribió entre 1842 y 1843. Cuando arrancamos este proyecto editorial nos planteamos la premisa de entender, primero, que Minerva encarna un viaje. ¿Qué mejor manera de leer los caminos que se nos dibujen y bifurquen que con los textos de viajeros?

Con la intención, también, de desdibujar el mapa de nuestro presente y entender que existen muchas imágenes del pasado que pueden tener un lugar muy interesante en nuestra cotidianidad, la colección Ínsula es una manera respetuosa de acercarnos a grandes clásicos de la literatura universal.

¿Cómo pueden los textos de este género permitir al lector imaginar y conducirse en otros espacios?

Es lindo imaginar que se comparte una intimidad y una comunicación directa con la escritura de los diarios de viajes.
Aunque se trata, naturalmente, de documentos personales, los diarios de viaje fueron escritos—y dictados en el caso de Montaigne—para que otras personas los leyeran.

En la escritura (casi) automática que realiza el viajero en su libreta, se escucha una voz distinta a la narrativa o ensayísitica. No estamos frente a los famosos Ensayos de Montaigne o el Frankenstein de Shelley. La mística y el estado de la lectura es totalmente distinto.

¿Cómo se construye la identidad de Mary Shelley en la obra?

Como advierte el maravilloso prólogo de Tanya Huntington, Shelley se incorpora a una tripulación de viajeros encabezada por su hijo y amigos. Se trata de un viaje en el que su voz deja entender que la búsqueda es hacia muchas de las preguntas y sombras de su pasado italiano; quizá los días más felices de su vida.

Leemos a una escritora madura, pero que no deja de compartir los peligros y preguntas de una mujer viajando por Europa. Hay pinceladas en las que dialoga con la voz de su marido, el poeta Percy B. Shelley, que murió ahogado muy joven. Sin embargo, su reflexión se nutre de una serie de pasajes en las que sobresale su lugar como mujer de su tiempo, así como también un acercamiento filosófico al pensamiento andante del viajero.

¿Cómo es la voz narrativa de Mary Shelley?

Tratándose de un diario de viaje, la voz que escuchamos de Shelley en las Andanzas es íntima. No se acerca a la escritura con la intención literaria de traducir sus pensamientos en pro de una novela o un ensayo. Tampoco se trata de una labor, meramente, de registro de recorrido. El texto, entonces, se nutre de muchos colores y sensaciones que nos hacen cabalgar por muchos territorios literarios.

¿Cuál es la importancia de las crónicas de viaje en la actualidad?

Publicar crónicas de viaje nos hace reflexionar, primero, si aún podemos decir que viajamos cuando viajamos. Es verdad que la experiencia de viaje se ha “democratizado”, para quienes puedan pagar un boleto de avión, o tren, o camión, pero pareciera que las distancias, prácticas y costumbres se han homogeneizado en una globalización recalcitrante.

Pensemos por ejemplo en el diario de Shelley: el cambio de divisas al cruzar las fronteras de país; la extensión de poderes notariales y banqueros para poder sacar dinero; las complicaciones que presentaba caminar un país que hablara otro idioma; o el registro de las aventuras que se atraviesan en una jornada, distan mucho de las prácticas que realizamos ahora cuando viajamos.

Mencionaba el escritor y traductor Camilo Rodríguez—quien tradujo nuestro volumen de Montaigne—que pareciera que antes tomábamos fotos de nuestros viajes para la intimidad. Un recuerdo personal. Ahora, con el fenómeno de las selfies, nos fotografiamos a nosotros mismos para compartir nuestro viaje. Es como si los viajes contemporáneos no existieran del todo si no se comparte la experiencia con los demás.

¿Qué tipo de retos y obstáculos hubo para la edición de este libro?

Las Andanzas que publica Minerva Editorial no pueden ser consideradas como una referencia académica en su totalidad. En primer lugar, porque se trata de una selección realizada a través de la lectura de los pasajes mucho más visuales, mismos que se nutren con un acercamiento de los momentos políticos y literarios de la voz de Shelley.

La labor de selección la realizamos en un ejercicio coral en donde se tuvieron que tomar decisiones pensando en que se convirtiera en una lectura amable con nuestros lectores.

¿Cómo pueden las crónicas de viaje motivar a las personas a leer más?

No sé si tenemos la respuesta. Sin embargo, quizá y leyendo a una figura tan importante como Shelley, pero en un registro tan peculiar como sus crónicas de viaje, despierten una inquietud en algún lector por sumergirse en alguna de sus grandes obras.

¿Cuáles fueron las dificultades de publicar un libro por primera vez en español?

Primero, implica una responsabilidad. Nos encontramos con modismos y palabras que tuvimos que contextualizar y adaptar a nuestro presente. En ese sentido, es importantísimo mencionar que la labor de traducción—como creación misma—que realizó Alejandro González Ormerood fue impecable.

Atendemos con atención la crítica que provoca el libro para entender cómo podemos mejorar en las próximas publicaciones de nuestro catálogo. Minerva es una editorial en donde el trabajo en equipo, la lectura y la escucha forman parte de la elaboración de nuestros libros.

Asimismo, una gráfica original y elegante, realizada por Alberto García Grillasca—editor de arte de Minerva—acompaña a nuestros lectores para que la lectura encuentre, en la cartografía de sus pasajes, un diálogo ameno.

¿Qué significa Mary Shelley actualmente y cómo podría modificarse a partir de la publicación de este texto?

La edición de los diarios de Mary Shelley implica la posibilidad de acercarnos a su figura y su voz, con las demandas que (afortunadamente) nos presenta nuestro tiempo.

Se cumplen 169 años de su muerte. Resulta muy interesante, no solo acercarnos a su obra sino entender los lugares que la misma puede tener en debates contemporáneos como el feminismo, el viaje, o la configuración política del concierto internacional. Nos ha resultado muy interesante ver que de las primeras preguntas que nos han hecho sobre la edición de las Andanzas, hayan tenido que ver con el Brexit británico. Hay una combinación de tiempos y voces muy interesantes en el libro que hicimos.

¿A qué tipo de lectores se encuentra dirigido?

A cualquier persona que quiera encontrar en la literatura la posibilidad de viajar, sin incluso, moverse de lugar. Sin embargo, los libros están curados—desde su edición hasta los materiales que componen su cuerpo—para acompañar a cualquier viajero por el mundo.