Lizzo se ha convertido en una estrella de la música a nivel internacional, eso queda claro luego de ocho nominaciones al Grammy y de haber sido nombrada “Artista del año” por la revista TIME. Pero ¿qué significa esto para las mujeres del mundo y para la música? ¿Es un pequeño triunfo para la lucha por la visibilidad o solamente para la industria?

La identidad de Lizzo

Nacida en 1988, Lizzo es el nombre artístico de Melissa Viviane Jefferson, mujer afrodescendiente, cantante y rapera norteamericana originaria de Detroit. Desde muy pequeña mostró interés y habilidad para la creación musical, tanto para el canto, como para la flauta. La cual, por cierto, tiene nombre propio: Sasha Flute y es tan famosa que tiene su propia cuenta de Instagram.

Luego de tener que abandonar los estudios de música en Houston debido a diversos problemas familiares y económicos, inició su carrera formando parte de grupos intérpretes música soul. Sin embargo, fue hasta 2013 que logró firmar un contrato para grabar su primer álbum de estudio: Lizzobangers (2013).

Portada de Lizzobangers (2013)

Oh sí, Lizzo no subió como la espuma. Mucho menos es resultado de una premeditada y meticulosa estrategia comercial por parte de alguna disquera internacional.

La mujer de talla grande que se inspiró en una canción de Jay-Z para formar su seudónimo, tardó más de media década en lograr el reconocimiento mundial y ganar tres premios Grammy.

Pero ¿qué la tan especial? Su discurso, claro está. Además de comenzar a integrarse paulatinamente a un reconocido grupo de cantautoras americanas, es una pionera en hablar abiertamente de su cuerpo y de sus deseos a ritmo de pop, rap y R&B.

“Don’t got no secrets / You don’t know these panties are see-through / I’m exposed, yeah /Treat you with my body, my eyes closed / Baby let me feel you close / You make me crescendo, I’m going up”.

– “Lingerie”, Cuz I love you (2019).

¿Por qué Lizzo? ¿Por qué ahora?

Existe algo que distingue a la cantante Lizzo y es el poco (o nulo) temor ante las palabras que la describen como lo que es: una mujer gorda con un amplio espectro de experiencias y aprendizajes acumulados con respecto a su cuerpo.

Un buen ejemplo de ello es su canción con “Tempo”, que formó parte de la música para Euphoria (2019), y enmarcó al personaje de Kat Hernández, una adolescente de talla grande que se enfrenta a un proceso de auto confrontación que le permite ser honesta consigo y el mundo.

Por primera vez, quizás en mucho tiempo, escuchamos en Lizzo la voz de una mujer que se niega a censurar su realidad corporal para comodidad de los otros. Además, comparte los resultados de lo que seguramente ha sido un proceso largo y complicado de aceptación y auto conocimiento.

“I never said I was perfect/ Or you don’t deserve a good person / To carry your baggage / I know a few girls that can handle it / I ain’t that kind of chick (But I can call ’em for you if you want)”.

– “Jerome”, Cuz I Love You (2019).

La rapera de Detroit escribe canciones que nos recuerden que existimos mujeres valiosas, dignas de ser respetadas, amadas y valoradas a nuestra justa medida, tengamos el tamaño de cuerpo que tengamos.

La sociedad nos ha insinuado hasta el cansancio que habitar un cuerpo no-delgado no nos hace merecedoras de afecto (incluido el propio) y hasta “nos quita” facultades como la de tomar decisiones o poner límites. Ser gorda es sinónimo de no tener derecho a ser feliz.

Ella cuestiona lo establecido socialmente para volver cada canción un recordatorio que nos reafirme cuánto merecemos amarnos. Especialmente en soledad, porque nadie permanece a nuestro lado para siempre más que nosotras mismas.

Lizzo no es una mujer que escriba superficialmente sobre la auto aceptación como algo llano. Explora la vulnerabilidad de ser una mujer que corre mucho más riesgo de querer ser abusada por parte de otras personas, sobre todo los hombres.

No obstante, es pionera en dar voz a la práctica de construir relaciones más sanas por y para nosotras. De la mano de sus bellas interpretaciones en flauta, Lizzo inspira a cuidar y procurar de nosotras para convertirnos en nuestros propios espacios seguros.

¿Se ha convertido el body positive en tendencia o Lizzo se incorpora a la tendencia?

Como diría ella misma en su entrevista para TIME, la cultura ha cambiado. Afortunadamente, han crecido y se han comercializado los espacios que dan voz a discursos diferentes de los acostumbrados.

Y no está mal formar parte de la industria, pues, si los espacios ya están dados a tantos y tantas representantes de la belleza tradicional, ¿por qué negárselos a estas nuevas figuras que sí representan a otros sectores del público? ¿Por qué negarles vivir de su arte?

Lizzo en portada para Rolling Stone por David LaChapelle.

Lizzo es parte de una generación que le dice adiós a las canciones sobre soportar vínculos dolorosos y poco justos; hasta nunca a los éxitos que glorifiquen la delgadez, los celos, la envidia y la toxicidad de las relaciones afectivas tradicionales.

Ya era justo y necesario otorgarle el reconocimiento que merece y propiciar el crecimiento de contenidos musicales con la fuerza suficiente para transformar la cultura pop. Porque la verdad duele, pero más duele no decirla.