Zapatistas aseguran que mujeres que luchan somos todas. A diario, con la intención de construir un mundo menos injusto para nosotras y las que vienen; se contemplan espacios de dignidad que nunca más nos vulneren. El Semillero Huellas del Caminar de la Comandanta Ramona, en el Caracol Morelia, ubicado en el estado de Chiapas, recibió a más de tres mil mujeres de 49 países de todo el mundo del 26 al 29 de diciembre tras la convocatoria realizada por las compañeras del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional.

A las 12:00 p.m. del jueves 26 de diciembre da inicio el 2º Encuentro Internacional de mujeres que luchan, la violencia contra las mujeres, como el tema central a construir.

Fotos por @nancymookiena

Zapatistas: mujeres que luchan con el ejemplo por la justicia

Tras haber reflexionado en el primer encuentro las violencias patriarcales que viven las mujeres zapatistas en sus comunidades, reciben a las mujeres urbanas con una noticia que refleja el ejemplo de auto-organización: ni un solo feminicidio ha ocurrido en las comunidades zapatistas en el inter del primer al segundo encuentro de mujeres. Palabras de bienvenida son enunciadas por la Comandanta Amada:

Tal vez entendamos entonces que ya vivas y libres, serán otros los problemas, otras las discusiones y otras las peleas.
Pero mientras ese día llega, hermana y compañera, pues tenemos que cuidarnos entre nosotras.
Protegernos entre nosotras.
Y defendernos entre nosotras.

Porque tú lo sabes bien, compañera y hermana, estamos en una guerra.
Ellos por matarnos.
Nosotras por vivir, pero vivir sin miedo, vivir libres pues.
El derecho a la vida y todos los derechos que merecemos y necesitamos, no nos los van a regalar nadie.

No nos los va a dar el hombre malo, bueno, regular o ni modos.
No nos lo va a dar el sistema capitalista por muchas leyes y promesas que haga.
El derecho a la vida, y todos los derechos, los tenemos que conquistar.
Todo el tiempo y en todos los lugares.
O sea que para las mujeres que luchan no hay descanso.

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Zapatistas, mujeres que luchan

Zapatistas entretejen realidades

Las voces se levantan junto a los rayos del sol que calienta los cuerpos organizados en rueda, dispuestos a apropiar movimientos de defensa personal para aplicar en las peligrosas calles de todo el mundo. Lugares donde las mujeres son expropiadas de sí mismas, donde un Estado ausente es cómplice de la violencia cultural hacia las mujeres.

“La solución tiene que ver con la auto-organización”, comparte la compañera Lucía, perteneciente al Caracol de la Realidad, “convocamos asamblea de mujeres en cada caracol, cada área debe organizarse, distribuir el trabajo para recibirles. Las mujeres del mundo nos podemos defender si estamos organizadas”.

Zapatistas y mujeres del mundo: luchamos porque vivas nos queremos

“A nosotras nos da valor que vienen a escucharnos y se llevan ese granito de la auto-organización”, comparte Lucía, quien yace sentada junto al buzón de la Mesa de Crítica en espera de la retroalimentación de las asistentes al encuentro. “No es necesario ser zapatista, lo que necesitan es gobernarse a sí mismas, organizarse, escucharse, amarse. Para generar autonomía hay que responsabilizarnos de trabajo, agendarlo, calendarizar y comunicar nuestros acuerdos. Compartimos nuestros problemas y sabemos pedir ayuda, nos apoyamos en comunidad”, asegura la compañera del Caracol de la Realidad.

Nosotras organizamos este encuentro con los compas, trabajamos en conjunto, no por separado: hombres y mujeres zapatistas colaboramos para poder recibir a las mujeres que luchan. Se requiere valor, no tiene caso morir de rodillas, hay que hacer algo, morir por defender eso por lo que trabajamos, hay que organizarnos.

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Compañera Lucía, mujer Zapatista del Caracol Realidad

Multirealidades, feminismos mundiales entre las montañas del suereste

Casas de campaña cubrían el pasto a las afueras y al interior del Semillero zapatista, durante unos días serán el lugar de descanso para mujeres que han viajado días completos por acudir al llamado de las hermanas rebeldes en autonomía. Mesas de trabajo son convocadas para hablar desde la multirealidad que implica la vida misma: antiespecismo, maternidades, prostitución, presas, lesbofeministas, interseccionalidad, feminismo comunitario, mujeres cannábicas, viajeras, desapariciones forzadas, artistas… todas buscan reconocerse en las verbalizaciones de las otras.

Resistimos bailando pone al centro del caracol zapatista el performance conformado por todas las mujeres interesadas en sanar sus violencias mediante la danza. “Salud por la convicción que nos transmiten, que si no hacemos algo para cambiar al sistema somos cómplices de él”, comparte la voz que guía a las más de 300 mujeres en espiral al centro del evento, reconociendo la inmensa fortaleza que yace detrás de un rostro envuelto en lágrimas, lágrimas de rebeldía.

Raperas, actrices, artistas plásticas, bailarinas, deportistas, poetas: todas buscan compartir algo de sus realidades con quienes se juntan a existir. Las paredes de las construcciones de madera del Caracol van adquiriendo nuevos colores para dejar marca del encuentro y sumar a los poderosos mensajes que inundan los ojos que les miran a diario.

Resistimos bailando, performance masivo

Acuerdos y compromisos de las mujeres que luchan

Las compañeras zapatistas iban siempre cubiertas del rostro, pasamontañas negros y paliacates rojos permitían apenas distinguir sus ojos despiertos, llenos de imaginar mundos posibles donde las mujeres viven dignamente. Cabellos negros largos y trenzados hasta la cintura las distinguen de las cientos de mujeres convocadas por su congruente forma de vivir.

Mujeres que luchan desde distintas geografías, culturas diversas y contextos complejos que las han formado como defensoras sociales se disponen cuerpo a cuerpo en la perímetro del espacio central del caracol, frente a la tarima del templete desde donde la Comandanta Yesica va enunciando los acuerdos a los que quienes hemos acudido al Encuentro nos comprometemos hacer valer en nuestros entornos más próximos.

Puño en alto: mujeres combativas del mundo

Las propuestas para pensar y reflexionar en nuestro corazón y darlas a conocer son:

1. Escucharnos. Sí no nos escuchamos entre mujeres no sirve lo que hacemos aquí, porque quiere decir que no somos mujeres que luchan por todas las mujeres.
2. Comunicarnos. Que todas conozcamos las propuestas de cómo parar la violencia para responder al llamado de ayuda. Necesitamos y merecemos justicia, libertad y vida.
3. Organizarnos. Necesitamos estar organizadas para protegernos entre nosotras, intercambiar contactos, estar pendientes.

No estás sola, compañera y hermana. Y que siempre recuerdes que aquí, en las montañas del sureste mexicano, nos tienes a nosotras, mujeres que somos zapatistas, y que, como tú, somos mujeres que luchan.

¡K’ax wokola’wal, mujeres del EZLN!