Novalima vuelve a México para presentarse en la edición 2020 del Festival Bahidorá y tuvimos la oportunidad de charlar un poco con Grimaldo del Solar, uno de los fundadores del proyecto originario de Lima, Perú.

Al igual que Ramón Pérez-Prieto Rafael Morales y Carlos Li Carrillo, Grimaldo se dedicó a la música desde muy joven y fundaría el proyecto con ellos. De este modo, iniciaría una de las aventuras, musical y culturalmente, más ricas  a nivel Latinoamérica. Si bien cada uno de ellos se encontraba en un país distinto al fundarse la agrupación, no fue impedimento para que gracias a sus bases de electrónica y ritmos afro-peruanos se fusionaran en esta propuesta.

Novalima y sus orígenes: destino manifiesto

Posteriomente, aunque la alineación original de la banda se ha modificado, quienes continúan, invitan constantemente músicos y vocalistas que enriquecen el sonido de la banda incesantemente. Pues, como los integrantes de Novalima han indicado en otras ocasiones, el nombre de la banda surge a manera de conjuntar nova, que significa nuevo en portugués, y Lima, nombre del lugar de procedencia del grupo.

A manera de origen y destino inscrito, el nombre de la agrupación, Novalima, marca la frente de sus integrantes con el cambio del sonido de Lima. Y no es poca cosa. Con más de 15 años de carrera, han tocado alrededor de todo el mundo en importantes festivales de jazz, reggae y electrónica. Sus primeros LPs fueron sumamente reconocidos por revistas como NPR, Remezcla y Billboard, y ya tienen un lugar importante para la cultura pop como parte del soundtrack de Machete (2010) de Robert Rodríguez.

El nombre de Novalima hace referencia a la renovación y al cambio… ¿Cómo ha cambiado el proyecto a sus integrantes?

¡Pues… bastante, sí! (risas). Podría decirse que todos empezamos en el grupo con ciertas ideas, con ciertas maneras de relacionarnos con los demás, con otros músicos. Porque cuando Novalima empezó, pues… todos estábamos en lugares muy distintos ¿sabes? Al principio cada uno estaba en un país diferente.

Después de tantos años de tocar juntos, de salir de gira, de viajar todos, pues te terminas volviendo una familia ¿verdad? Creo que más que un grupo que piense en la música como un trabajo, como  una obligación, es algo que hacemos porque lo deseamos. No porque tengamos que cumplir una agenda. Así que cuando queremos, nos juntamos, tocamos o armamos cosas y ya está. Creo que eso es lo que nos ha dejado.

Foto: Foto: Vito Mirr. Cortesía de Novalima

Retomando el tema de la transformación y el cambio, ¿consideras que Novalima ha logrado cambiar dentro y desde la escena del afrobeat o la denominada “música del mundo”?

¡Claro! Creo que parte de nuestro trabajo ha sido poner esa semillita que ha inspirado a muchos otros grupos y ellos a otros más. Novalima siempre se ha caracterizado por no tener un sonido definido, sino por el cambio constante. Así que, gracias a eso, los grupos, los géneros, los estilos se han ampliado; entre todos se va haciendo más grande esto. Especialmente creo que ahora con el Internet se facilita todo: la comunicación, la difusión y hasta la creación.

¿Sabes? Cuando nosotros empezamos eso aún no despuntaba todavía y la información se pasaba de boca en boca, fluía más lento. Ahora, el catálogo de música en Internet es tan amplio que fácilmente se accede a él y las cosas que van saliendo tienen mayor resonancia. Yo creo que es un movimiento que ha crecido y eso nos permite seguir creciendo a nosotros.

Novalima en vivo. Foto: Vito Mirr.

¿Han descubierto nuevos estilos o fusiones de ritmos que les gustaría incorporar?

Como te mencionaba, Novalima siempre ha buscado experimentar con muchas influencias, muchos sonidos. Iniciamos partiendo de mucha música con la que crecimos y de ahí en adelante seguimos incorporando sonidos nuevos. Por ejemplo, cuando hicimos nuestros primeros discos, teníamos mucha influencia de la música que llegó de África con los esclavos a Haití a Puerto Rico… Teníamos mucha influencia de la cumbia, del dancehall y global beat.

Milagros Guerrero, vocalista de Novalima. Foto: Vito Mirr.

Ya desde el penúltimo y, sobretodo para el último, empezamos a meternos más con la música andina. Incluso con el quechua, la lengua de los incas, parte de nuestras raíces peruanas también. Y eso lo incorporamos hasta en nuestras letras. Algunas canciones están escritas en quechua y hablan del universo como lo veían nuestros antepasados.

¿Qué sigue para ustedes luego de todos estos años de carrera?

Pues pasamos casi dos años de gira promocionando el último disco [Ch’usay, 2018]. Apenas sacamos un disco de remixes del mismo, así que han estado saliendo los sencillos y algunos videos. Por ahora, todavía tenemos algunos shows como el de México y otros por Sudamérica.

¿Conoces los demás proyectos que estarán en Bahidorá? ¿A quiénes te gustaría ver?

En realidad todo el cartel vale mucho la pena, y siempre me emociona ver a nuestros hermanos de Dengue Dengue Dengue. También me parece que Combo Chimbita va a ponerse interesante y un DJ que por el momento no recuerdo [Branko]. También me llama mucho la atención que el festival no solo se limita a los actos musicales; cuenta con muestras de arte y performance que suenan muy interesantes para ver y experimentar estando allí. Parece un festival muy completo.

¿Les emociona volver a México?

¡Por supuesto! Ya hemos estado por allá varias veces en Ciudad de México y Guadalajara. De verdad que nos encanta, nos reciben muy bien, es uno de los mejores públicos y además son personas muy cálidas. Allá se siente uno como en familia y uno se pone a pensar en las semejanzas entre Perú y México.

Nuestros orígenes, nuestra historia, nuestras formas de expresión… son como culturas hermanas. Se parecen mucho y quizás por eso nos gusta tanto, porque nos hacen sentir en casa, como si nunca hubiéramos dejado Perú. Además tienen una cultura fascinante y siempre que vamos, tratamos de acercarnos lo más posible, porque venimos todos como del mismo origen.

Foto: Vito Mirr.

Sin duda, Novalima se postula como uno de los actos más diversos y llenos de vida para Bahidorá 2020. Seguramente será de los actos más memorables en medio de la frescura y buen clima de Las Estacas para compartir con personas que, como los peruanos, comparten raíces y presente con cada uno de nosotros.