Low Roar


Ryan Karazija, el californiano que de un momento a otro se mudó a Islandia y siguió produciendo música, visitó por tercera vez nuestro país para presentarse en el escenario del Teatro Milan Foro Lucerna. Low Roar tiene música con tintes de post-rock, folk-rock y ambiental. Sus temas están relacionados con experiencias humanas y sentimientos encontrados que dibujan su sensibilidad y talento a partir de una atmósfera de emoción, ritmo y tranquilidad.

Fotos por Camila Mata

ross. su nuevo material co-producido por Andrew Scheps y Mike Lindsay, conmocionó al público con sus letras y sonidos. Escribir una canción todos los días mientras se adoptaba a un nuevo destino fue el reto del músico para producir este material. Este nuevo álbum llegó a nuestros oídos el 8 de noviembre del año pasado y también fue la banda sonora de uno de los videojuegos de acción: Death Stranding, elaborado por Kojima Productions y publicado por Sony Interactive Entertainment.

El teatro ubicado en la calle Lucerna 64 en la colonia Juárez fue testigo de los fans de Low Roar y la posibilidad de adquirir su vinyl, playeras y póster bajo la marca discográfica Pedro Y El Lobo. Al filo de las nueve de la noche los asistentes comenzaron a entrar para disfrutar del concierto, algunos acudieron con vestimentas creativas (un bebé en un galón de agua) mientras que otros gritaban al artista “I Love you” en cada pausa de su repertorio.

Luces

Low Roar se pone frente al público y las luces se prenden, existe atmósfera de tranquilidad y brillo al músico que canta y toca con mucha pasión ante sus asistentes. Las luces nos permiten ver a un artista fuera de lo común, sensible y vívido ante sus letras, su interpretación y el público. Disminuyen e intensifican a medida en que escuchamos la guitarra, el piano y la voz. Nos permiten ver a un hombre atento a su música, explicando lo que significa cada canción antes de interpretarse y respondiendo a su público un cálido “I Love you too”. Entre sonrisas y ojos cerrados, lo percibimos cómodo y atento ante su interpretación.

Piano

Él se acercó al piano, se sentó y comenzó a tocar a la par de cantar. Cada tecla imprimió un sonido, un momento y un poco de magia para nosotras. Iluminado por pequeños destellos a un costado del escenario, el silencio se inundó en todo el foro para la tan esperada escucha de Low, un músico que dejó algo más que la impresión de su música, dejó una huella en nuestros sentidos.

Darkest hour

Llegó el momento de la hora más oscura, el momento en que Low, con chaleco negro, pantalón de vestir y colores neutros salió a compartir un poco de lo que ha producido y sus últimas temporadas en un nuevo país por el que dejó tu estado natal. Low Roar habló a su público con calma y afecto. Sonrió y se dio el lujo de ser un poco simpático al preguntarnos desde cuándo conocíamos su música, desde noviembre del año pasado o desde años anteriores.

El músico que cuenta con 454.514 oyentes en la plataforma Spotify, nos regaló varios de sus temás como “Darkest Hour”, “222” y “Blue Eyes”, además de ser descifrados por él mismo, nos habló de algunas de las historias que lo llevaron a escribir. Acompañado de dos músicos a su lado en el escenario, hubo fuerza y energía, entusiasmo por parte de la mayoría de sus asistentes y un ecosistema libre de teléfonos celulares y cámaras de video/foto.

Low Roar nos regaló la dicha de volver a escuchar y mirar a través de los ojos y no con un teléfono celular. Ante la indicación de no tomar videos y/o fotografías es probable que la música haya surtido efecto en sus asistentes: hacerlos sentir y reír a través del sonido y la vista. Algo que deberíamos probar más seguido.