Esto no es Berlín

Si  recuerdas la primera vez que escuchaste a Joy Division o que fuiste al Real Under en la Roma, Esto no es Berlín es una película que te regresará a tus primeros inicios en la música, el rock y el  ser joven y descubrir la escena underground en la Ciudad de México.

Aunque en realidad nuestros personajes son originarios de Lomas Verdes (satelucos) y el único momento en que los vemos salir de ahí es cuando se lanzan a una tocada en Ecate(punk), esta película trata de querer salir a escondidas en la noche, de rebelarse contra todo y de encontrarse a uno mismo ante diferentes momentos y situaciones.

Carlos (Xabiani Ponce de León) es un chico inquieto al que le gusta fumar a escondidas en su habitación, pelear con su hermano e ignorar a su mamá (Marina de Tavira). Gera (José Antonio Toledano), mejor amigo y confidente, tiene las mismas inquietudes y un negocio de renta de revistas porno en la escuela. Ambos se adentrarán en la misión de la noche; lograr ir al bar Aztec con Rita (Ximena Romo), la hermana de Gera y su banda.

En Esto no es Berlín, el director Hari Sama nos cuenta una historia que probablemente muchos de los padres de los millenials vivieron: descubrir música de otras partes del mundo, bailar de noche, enfrentarse a la represión social y a la política a través del arte.

Foto: Morelia Film Fest

La escena underground que nos presenta el director dibuja un mundo de drogas, sexo, alcohol y algo más importante, la llegada  del sida en los años ochenta. “Allá afuera se están muriendo”, se escucha de un personaje durante la película.

Entre performances, cabello punk, delineador negro, lápiz labial rojo y guitarras  se esconde la verdadera inquietud de los jóvenes por crecer, conocer del mundo y encontrar lo que ellos desean. Aztec, el magnífico bar de “todas las cosas”, es el espacio en el que transcurren la mayoría de los sucesos contraculturales, estéticos y románticos. Aquí es donde escuchamos música de Joy Division, Size, Tones On Tail, Visage, Roxy Music y Judas Priest mientras que las luces, el humo y las cervezas no paran durante la noche.

La película inaugural de la 67 Muestra Internacional de Cine también nos cuenta sobre el arte en esa época, la posibilidad de hacer intervenciones en el espacio público y enviar un mensaje a la sociedad; sin embargo, existe una perspectiva de crítica para ver qué es lo que realmente está sucediendo en el país.

Diversidad sexual, libertad, feminismo, escape y rebelión

“¿Este bar es gay?”, pregunta Carlos a Rita. Esta frase nos remonta a un tiempo en el que la diversidad sexual no era aceptada como ahora, en donde solo en aquellos lugares de noche existía. “Ese bar es de putos”,menciona uno de sus compañeros de fútbol a Carlos y Gera cuando le cuentan emocionados de su gran aventura noctívaga.

Nico (Mauro Sanchez Navarro), un “guía espiritual”,  vislumbra un líder del mundo del arte actual en el largometraje, se enamora de la inocencia e inexperiencia de Carlos. Él, maravillado por el movimiento que lo aleja de las peleas callejeras preparatorianas, la depresión de su mamá y la muerte de su tío (Hari Sama), se ve infiltrado en un mundo que no terminará de comprender.

Rita lee un poema de Patti Smith en su clase mientras que el profesor la sienta porque solo había pedido “autores clásicos”. En esta película vemos la participación de las mujeres lejos y cerca. Rita da la cara por su hermano, pero también advierte por los peligros en los que pueda meterse mientras que la mamá de Carlos rompe los platos después del funeral de su hermano y también vemos a muchas féminas en el arte, en la fiesta y en el pequeño mundo que han creado.

Este grupo de personas con las que Carlos comparte momentos, alcohol, actividades y exposiciones en Esto no es Berlín, busca tener un tinte eurocentrista a partir de sus manifestaciones culturales, pero esto es México, no Berlín.