Diana Bama es una artista visual nacida en Valencia, España, que llegó a la Ciudad de México desde 2014 gracias a una beca otorgada por el gobierno mexicano y por la recomendación de una amiga. Continuando con su formación, aplicó a una maestría en artes visuales de la UNAM y se quedó.

En México ha desarrollado su propuesta gráfica que va del papel a los murales y recientemente al tatuaje. Su obra está relacionada con el movimiento ecofeminista. Las Chidasmx platicamos con ella sobre el eje de su trabajo, hacia dónde está llevando su gráfica y cómo ha influido la ciudad en ella.

¿De dónde y por qué surge Bama?

El nombre no tiene mucho misterio, son los inicios de mis dos apellidos en conjunto y suena bien. Siempre me gustó la parte creativa; desde chiquita dibujé, digamos que siempre tuve bien claro que era algo que me gustaba. En la secundaria vi la opción de una prepa de artes y que podía estudiar, me hice consciente que existía la opción de vivir de esto. Es algo que siempre he llevado.

¿Cuál es el motivo de pintar murales y hacerlos en las calles?

El interés por el mural surgió durante la prepa por amigos que pintaban, yo no me atrevía. Ya estando en la universidad tomé varias clases que tenían que ver con el arte y el entorno. Durante ese tiempo hice un par de murales. Cuando ya me quise aventar por iniciativa propia, de querer salir a la calle y ¡no me importa, voy a pintar lo que quiero!, fue cuando me vine para México, entonces en realidad la mayoría de piezas que hecho en mural han sido acá.

La intención con las piezas que desarrollo, es soltar un mensaje, que no sean nada más algo decorativo.

El interés de hacerlo en la calle engloba muchos aspectos -ha sido un proceso que no tiene tanto tiempo-. Al principio lo pensaba como una comunicación más directa y la idea de propagar un poco mi trabajo; poco a poco me fui haciendo más consciente de todo lo que implica el hecho de pintar en la pared, de la responsabilidad que es alterar un espacio -de cómo modificas el entorno-. Hay gente que tiene que convivir con esa pieza diario y la intención con las piezas que desarrollo -que no siempre son del gusto de todo el mundo- es soltar un mensaje, que no sean nada más algo decorativo.

¿Cuáles son los temas que abordas en tus murales? ¿De dónde viene la idea de fusionar mujeres con animales y naturaleza?

Estando en la maestría reforcé la parte conceptual de mi trabajo -tuve más la formación de arte contemporáneo-, así que estuve investigando en dónde ubicar lo que yo estaba haciendo. Hay una teoría que tiene diferentes ramas que se llama ecofeminismo; hice una relación directa con el tema animal y la mujer, que tienen mi interés principal, ese vínculo entre el animal y la mujer.

¿Por qué elegiste una coneja como figura principal en tu trabajo?

Son muchos motivos. Un día algo te hace click y dices ¡ya lo encontré! Ha sido todo un proceso: estuve haciendo una serie de animales que tenían elementos humanos, durante ese proceso me di cuenta que había animales que estéticamente funcionaban mejor que otros, me di cuenta que la corporeidad del conejo tiene mucho movimiento y pensé que podía funcionar bien gráficamente.

En la coneja encontré esa paz de tocar varios puntos sin tener que hacer una representación formal del cuerpo de la mujer.

Por otro lado en España a la vulva se le llama “conejo”, se me hizo interesante; también tiene esa connotación despectiva porque se relaciona con la reproducción y la sexualidad. Se me hacían temas que conjugaban muy bien con la mujer, el feminismo y con luchas que se están llevando a cabo.

¿Cómo abordas la femineidad en tu trabajo?

A la hora de representar, tengo esos conflictos. En la coneja –mezcla de mujer y animal– encontré esa paz de tocar varios puntos sin tener que hacer una representación formal del cuerpo de la mujer, porque siempre vas a dejar un tipo fuera. Para mí, eso ha sido un conflicto porque no quería representar el estereotipo del cuerpo de la mujer.

En una temporada me centré más en el tema de las conejas, de un tiempo a esta parte me ha dado la necesidad de representar el cuerpo tal cual y entonces mi idea ha sido desde donde yo me ubico, a través de mi experiencia personal, conmigo misma, como lo veo, como lo siento. También desde mi entorno pero en una situación más directa: con amigas y pláticas que surgen.

Me gusta ser respetuosa y no apropiarme del discurso de alguien más. Yo he tenido conflictos por como me veo, por como me ven, entonces pensé que sería interesante hacer una representación de mi cuerpo, hablando de mi realidad y de una realidad que al final nos compete a todos.

¿Consideras tu trabajo político?

Lo personal es político, todo lo que haces, es político. Como te desarrollas, como hablas y ahí entra tu discurso.

¿Cómo es tu proceso creativo?

Varía un poco, dependiendo si hago una pieza para una expo, como ahorita – Diana Bama participa en la exposición colectiva Entheos en Gama- nos dan las pautas de formato y nos platican de qué va ser. Ya sobre eso me lo llevo a mi terreno y hago la pieza. Si no tengo algo establecido para una exposición, pueden ser ideas que me surgen en la calle, en el día a día hago bocetos random sobre algo que vi o que se me ocurrió y luego las desarrollo.

¿Con qué otra disciplina combinas la pintura y la intervención en los murales?

Hace año y medio empecé con el tatuaje y lo intento combinar un poco. Al final es una búsqueda de la gráfica, cómo llevarla a diferentes ámbitos. Por un lado es la creación gráfica de exposición de piezas más chiquitas, luego la parte del mural -que yo la veo más como intervención en los espacios públicos- y la parte del tatuaje, ahí hago mis diseños y adaptaciones a mi estilo.

¿Has tenido algún tipo de censura?

En el último muro que pinté. El diseño original se le veían las tetas y eso no les encantó. Una de sus tetas estaba sacando leche, al final fue una censura, que no es censura, pero sí es; les daba un poco de miedo la reacción de la gente -era un edificio de varios negocios- y al final hubo una modificación.

Cuéntanos de alguna experiencia interesante en México

En Central de Muros, dio para mucho, estuvo interesante, convivía diario con la gente, los trabajadores. No faltaba quien se acercara a platicar y preguntarme por el significado, y era interesante el formato: muy largo y bastante alto, era una pieza con una sola figura. Siento que quedó poderoso, me gustó como se veía flotando por encima de todas las personitas.

Como mujer, ¿con qué dificultades te has encontrado en el desarrollo de tu trabajo?

Son entornos masculinos, tanto el espacio público, como el del tatuaje. Siempre me he sentido más rodeada de hombres, que de mujeres. Me da ilusión cuando pinto y tengo a una chica al lado, me da más gusto porque al final no sé, sientes más esa empatía; porque es lo típico.

La verdad nunca falta el que te echen un piropo o que te subestimen o te intenten proteger. A un bato no le preguntan si lo que hace lo está haciendo solo, dan por hecho de que el bato sí lo sabe hacer. Yo bloqueo esa parte y hago lo mío.

¿Qué le dirías a Diana Bama, la niña?

Que se puede, que está chido, que hay que echarle ganas y ¡que puede vivir de eso! de lo que tanto le gusta. Que vaya derechita bien encarrilada, desde el principio.

Me hubiera gustado empezar antes la parte del tatuaje y del mural, es algo que siempre pienso, que digo: “joder, ¿por qué no me envalentoné?”. A veces pienso que lo he hecho en México porque no estoy con mi familia; te sientes más libre, sin etiquetas, es un lienzo en blanco. Si te invitan a pintar y te quedas pintando hasta las 12 de la noche, no hay nadie que te diga: “¿por qué lo haces? Gastando tu dinero en la calle…”. Aquí me he sentido más liberada y quizás por eso he empezado tarde de lo que había pensado, porque es algo que me había gustado desde hace tiempo.

Por el otro lado pienso que a cada uno le llegan las cosas cuando le llegan y también está chido haberme desarrollado ya teniendo un bagaje creativo, un discurso que ya había trabajado de una cuestión más académica.

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Sigan a Diana Bama en Instagram, ahí pueden encontrar todo lo relacionado a su trabajo y vayan a echarle un ojo al flashround que le hicimos con Cynthia López, quien también expone en la colectiva Entheos en Gama.

Sobre ENTHEOS

Según la leyenda de los ofitas, antiguos místicos de Egipto, todo proviene de un mismo origen: la unidad, que es principio y raíz de todas las cosas y que está en todas las cosas como principio. Este principio fue interpretado como la divinidad, fundamento del Universo y está ligado en una dimensión humana, con la inspiración y el espíritu creador el cual nos sirve como analogía para presentar ENTHEOS, exposición colectiva.

Los artistas que participan son Fusca Hdnn Diana Bama Diego Andrade Gina Kiel Raul Urias y Cynthia López. Pueden visitar la expo hasta el 28 de noviembre.