Corona Capital


“¿Ya vio el cielo? ¡Aprevéngase para la lluvia!”  Palabras que te sacan una sonrisa y te hacen saber que ya estás llegando al Foro Sol. Por suerte no llovió. Diez años del Corona Capital se dice fácil pero la neta está cabrón.

Un sold out anunciado desde hace días hacía crecer aún más las expectativas de un cartel que buscaba hacer un resumen representativo de lo que es y significa este festival para todos; dando el espacio que merecen a los clásicos pero incluyendo a las nuevas estrellas y generaciones al mismo tiempo.

Fotos por Kenia López

Para CHIDASMX el Corona Capital tiene un cachito muy especial en el centro de nuestro corazón, así que intentaremos hacerle justicia a estos dos días con nuestra cobertura, aunque sabemos que está rudo. Llegamos corriendo y alcanzamos a un cachito de Noah Cyrus que valió toda la pena. Mejor arranque no se puede pedir, con una morra que la está rompiendo y promete mucho.

Con algo de tiempo nos fuimos metiendo al escenario Levi’s para ver a Miami Horror y llegamos casi hasta adelante para llenarnos de buena vibra con esta banda que nos cargó de pila para el resto de día en sus 40 minutos de show, el cual abrió con “All It Ever Was”. Fue especialmente bonito escuchar y bailar “Restless” en vivo. Nos empezamos a salir para terminar su show ya de lejos y poder movernos rápido, pues el Corona Capital apenas empezaba. Ahí fue cuando nos dimos cuenta que el escenario les quedó no chico, diminuto. Aplausos para Miami Horror y lo de buenas que nos pusieron.

Cat Power fue en definitiva uno de los momentos más espirituales del día.

Corona Capital

Charlyn Marie “Chan” Marshall subió al escenario algo nerviosa o sacada de pedo, al parecer no esperaba tanta gente de público. Traía un vestido negro o azul muy oscuro de terciopelo que le daba un aire de elegancia y nos parecía inalcanzable.

Abrieron con “Me Voy” y llegó a nosotros la potencia de la voz de Cat Power, ayudada de efectos y de sus característicos dos micrófonos. Se la veía algo incómoda por algunas fallas en el sonido y como que no se dejaba llevar, hasta que todo se solucionó o ya le valió y tocaron un cover muy chingón: “Bad Religion” de Frank Ocean. La potencia y vibra de su voz nos enchinó la piel y nos sacó un par de lágrimas involuntarias. Un set corto pero mágico y muy fino.

The B-52’s fue una de las sorpresas más chingonas del cartel de este Corona Capital. Una banda que jamás pensamos poder ver en vivo. Esta fue su primera, y chance última, vez en México. Lo que dieron, fue una cátedra de cómo prender un escenario y llenarlo de rock y psicodelia.

Corona Capital

De grandes queremos ser como estas DIOSAS. Como dice mi jefe: “They are the best”, así en inglés.

Cuando llegamos al escenario principal aún había poca gente y nos fuimos bastante adelante. Mientras esperábamos, vimos a la raza hacer de todo: echarse un toque, platicar con sus papás y preguntarles de la banda —sí, muchos señores y adultos mayores se dieron cita para ver a esta leyenda viviente—, y hasta nos tocó ver a una bolita que leía frases del Libro Vaquero mientras echaban shots de tequila.

En eso sonó la música a todo y salió un aviso en el que la banda nos pedía guardar los celulares para disfrutar al máximo: “For everyone’s maximum pleasure tonight, please out away your cell phones!”. Y así lo hicimos, bueno casí; sólo lo sacamos un par de veces porque cobertura. Pero su petición nos hizo recordar que más vale bailar y disfrutar al máximo que un video todo chafa y movido, así que nos dejamos ir con todo al ritmo de su peculiar rocksurfsicodélico.

La banda se formó en 1976 pero llegaron del futuro interplanetario para darnos el viaje del día, abriendo con “Private Idaho”. ¡Los atuendos y energía de Cindy Wilson y Kate Pierson eran de otro planeta! Y ni qué decir de Fred Schneider, que nos entregó todo, haciendo un esfuerzo por hablar español más allá de “Hola, México”. Presentó cada rola y le dio su versión en español, muy al estilo de César Alejandre en  La Era del Dinosaurio; “¿Dónde está el hombre de Cindy?” fue la introducción a “Give Me Back My Man” y “Casita de amor” a “Love Shack”. Luego Schneider dejó un rato el escenario para darle protagonismo a las 52 girls, que se lucieron —mención especial a su bajista, de la que nos enamoramos—. Este trip tan groovy nos llevó literal al espacio con “Planet Claire” y cerró demasiado pronto con, obvio, “Rock Lobster”.

Regresamos a la realidad de un putazo, literal, entre los empujones de la banda que se empezó a mover para cambiar de escenarios. Ahí nos dimos cuenta de qué tan loco se había puesto todo y con cuánta energía nos habían dejado estos señorones. Un bendito samaritano nos auxilió para no morir aplastadas —gracias, mailob— y resistir en lo que llegaba Franz Ferdinand. Digo, si ya estábamos hasta adelante no pensábamos movernos (ni podíamos jaja).

Gracias al obturador de las chida de Keni y a los ojos de Mafer les podemos contar un poco más de lo que pasaba mientras servidora luchaba por no ser aplastada y moría de risa con los comentarios de la bolita del Libro Vaquero. Una disculpa muy sincera a todas las bandas que no pudimos reseñar.

Mafer nos contó que Travis rifó y que traía una vibra muy cool. Al parecer estaba todo tan emotivo que lloró mientras cantaba “In My Eyes”, mi vida. También te amamos, Travis. Mención especial al súper acústico que se aventaron de “Flowers In The Window”.

De Chet Faker, Mafer sólo pudo ver dos canciones pero fue suficiente para darnos cuenta de que prendieron cabrón. La raza coreó un buen de rolas y aunque no estaba llena la carpa, la gente que estaba ahí sí se prendió. El dude traía súper buena actitud y agradeció a todos los presentes.

Ya de vuelta en el escenario principal llegó uno de los momentos más esperados de todos: la presentación de los escoceses. El vocalista de Franz Ferdinand es ese wey que sabe que es un chingón en lo que hace y lo disfruta al máximo. Todos los empujones valieron la pena nada más escuchar los primeros acordes de “No You Girls”, seguidos de “The Dark Of The Matinée”.

Bailamos y brincamos como si no hubiéramos dejado ya todo lo que traíamos con The B-52’s, así de chingona está la vibra que nos regalaron. Podría decir que fue de las bandas que más las gozaron en el escenario, no cabían de felicidad y power. En “Take Me Out” nos explotó la tacha —y eso que no nos metimos nada— y regresamos a la secu; saltando y desgañitando a todo pulmón. La locura llegó a su punto máximo y, tristemente, a su fin con “This Fire” —IT’S OUT OF CONTROL—, cerrando de manera épica.

¡¿Qué pedo, The Strokes?! O más bien debería decir, qué peda te cargas Juliancito. Unos minutos de retraso, los pies nos dolían, estábamos engentadas, cansadas y de repente se dejan venir con “Heart in a Cage”: se nos olvidó TODO y nos pusimos a saltar y bailar como cuando teníamos 15 años. Los Strokes nos prendieron macizo a nosotras y a toda la bandera. Siguieron con “You Only Live Once”, “The Modern Age” y para “New York City Cops” ya nos habían llevado a la locura.

Un setlist digno de recordar, una memorabilia de la banda. Y obvio Julian Casablancas siendo Julian en el escenario. La gente se quejó de que salió hasta la madre, que es un mamón, que terminaron media hora antes, que parecía estar discutiendo con otros miembros de la banda —“I’m not going to say that on the mic, you want to say it?” lo escuchamos decirle al baterista en un punto—, y pues qué esperaban, raza, así es Julian. No podía ser de otra forma. Es más, yo opino que fue un lindo déjà vu al Corona Capital 2011. Y no mames, cuando sonó “Reptilia”, el mundo se acabó.

Corona Capital

Mi “Instant Crush” estará pedo, será un mamón y lo que ustedes quieran, pero se la sabe y su voz es una chingonería hasta la fecha. Eso sí, su manager debería prohibirle agarrar el micrófono para otra cosa que no sea cantar, al chile (como dice Mafer). Aunque también nos dijo cosas bonitas: el típico “gracias, México”, notó que la noche y la luna estabas hermosas y se despidió con un “gracias México, son buenos”, o algo así.

Ese tipo de cosas “agridulces” son las que te sacan una sonrisa cuando “ya te la sabes” y dices “a huevo, esos son los Strokes”. Para nosotras no pudo haber mejor final que cerrar el día uno del Corona Capital con The Strokes y con un encore inmejorable: “This is it”, “Juicebox” y “Last Nite”. Mucha nostalgia y flashbacks, hoy los chavorucos salieron ganones. En definitiva una noche digna de recordar.