Así es el punk de Bad Religion: reflexivo, congruente, acelerado, melódico y jodidamente armonioso, al punto de traernos a su concierto en lunes al Pepsi Center y hacernos enloquecer y sudar cual si hubiéramos hecho cardio, momento, ¡sí lo hicimos!

Fotos por Angélica Rincón

Bad Religion se presentó hace un par de meses en el Hell and Heaven, sin tiempo y espacio suficiente; regresaron pronto para hacer justicia y como parte de la gira de su nuevo disco Age of Unreason. Repartieron un par de canciones de éste e hicieron un repaso a su discografía de más de tres décadas. Ellos saben lo que su público quiere y tienen de donde elegir.

La reunión de la vieja escuela se hizo presente: camisas a cuadros, parches, bermudas, cadenas y la actitud punketera que no muere; aunque la mayoría de los asistentes eran veteranos -incluso Greg Graffin hizo esa observación y agradeció el empeño -, también vimos a las nuevas generaciones que han sido contagiadas por un punk clásico que sigue en acción, gritando mensajes que aún siguen incomodando a muchos.

Los encargados de abrir la noche, aún sin tanto público, fueron los mexicanos De Nalgas. Emocionados por abrirle a una banda ícono del punk californiano, rola tras rola nos recordaban que ya venían los buenos. Lo hicieron bien, sacudieron el óxido y calentaron perfectamente el escenario -hasta entonces sobrio-. A su termino instalaron la enorme lona con el nombre de Bad Religion, los instrumentos y nada más; sin artilugios extras, el escenario estaba listo para recibir a la banda estelar.

De pronto ya estaba lleno el Pepsi, en su mayoría la gente había esperado hasta el último momento para entrar, pasadas las 9:00 de la noche se escuchaba el grito unísono que aclamaba a la banda: ¡Bad Religion!, ¡Bad Religion! La bienvenida con “21st Century (Digital Boys)” fue suprema -no había mejor manera de empezar-. Mike Dimikitch luciéndose en el bajo y nosotros no la vimos venir… la gente se había comprimido y comenzó a bailar, llevándote de un lado a otro; o ibas con todos o mejor te salías.

Coreando entre las olas del mar

Desde el primer minuto hubo gran interacción de Greg Graffin con el público: hablando en spanglish daba introducción a “Fuck You” y agradecía estar de vuelta a la Ciudad de México. Nos hacía saltar canción tras canción: “Anesteshia”, “Stranger Than Fiction”, “My Sanity”, “Them and Us”, mientras algunos surfeaban entre la mar de gente y los vasos de cerveza que empezaban a volar por los aires.

“Welcome to the New Dark Ages” se ligaba con “Lose Your Head” y “Modern Man”, diferentes años, mismas situaciones, cantando sin dejar de mover la cabeza. Podíamos ver los grupitos de mujeres que se concentran para bailar y cuando era el caso slamear a gusto.

El intro lento y un coro: Ohh ohh ohh ohh ohh Ohh ohh ohh ohh ohh. Todos enloquecimos con la potencia absoluta de “Sinister Rouge”, a una voz:

Innocents burned alive at the stake
Tortured and dumped in nameless graves
Centuries waned, authority died
Scattering seeds of ancient lies

Le siguió “We Are Only Gonna Die”, una formula perfecta de punk rock, de lo intenso y áspero, pasando por un paso lento para rematar con más intensidad, precio justo para bailar.

Saludos a los que han decidido estar en los cheap sits

Arriba, al fondo, el saludo irónico de Graffin. Después de tal descargue de energía necesitábamos relajarnos un poco, así que hubo un par de rolas para cantar, siempre al estilo de Bad Religión.

Porque el punk también es corazón

You can take everything I have
You can break everything I am
Like I’m made of glass
Like I’m made of paper
Go on and try to tear me down
I will be rising from the ground
Like a skyscraper, like a skyscraper

“Skycraper” y “Generator” son de las que conmueven con sus letras, sin dejarnos perder el paso para seguir con “Los Angeles is Burning” -canción profética o no- y “You” , rola que se hizo popular por un videojuego; Graffin señalando y cantando con sus manos todo el tiempo, ¿acaso es un predicador?.

“Do the Paranoid Style” de su nuevo disco demuestra que Bad Religion tiene mucho que decir y que canciones como “Punk Rock Song” son un clásico. Y hablando de canciones hermosas, llegó “Sorrow” antes  del primer y único encore. ¡Bad Religion! ¡Bad Religion! antes de regresar con saludos para interpretar “Infected” coreada por todos:

Let’s talk about no one, please talk about no one, someone, anyone

You and me have a disease,
You affect me, you infect me,
I’m afflicted, you’re addicted,
You and me, you and me

A romperlo todo y mandarlo al demonio con “Fuck Armagedon”. Cerraron como ya lo han hecho costumbre con “American Jesus” y con la promesa de regresar el próximo año, cada año.

Podemos decir que Bad Religion es una leyenda viviente del punk. Con un show energético capaz de incendiar el escenario y hacernos bailar y sudar, reafirma mensajes que a la fecha son necesarios de gritar y defender. La satisfacción se respiraba y se veía en el desastre de lugar -con cerveza y sudor por todo el piso-. Nos sentíamos atravesados por la nostalgia de la pubertad y el saber que hay cosas que nunca cambian.

¡Viva Bad Religion!