Vampire Weekend presentó su primer concierto como headliner en nuestro país este lunes 21 de octubre en el Teatro Metropólitan de la Ciudad de México, como parte de la gira promocional de su más reciente álbum Father of the Bride. “Los amo, cabrones” fue una de las frases con las que Ezra Koenig, frontman de la banda, recibió a la audiencia del venue.

Fotos x Paulo Vidales/OCESA

Cada concierto es un empujoncito para seguir adelante con los altibajos de la vida. Rodearnos de música en vivo es indescriptible y envolvernos de la energía del público coreando canciones que tienen un significado especial para nosotras, no tiene precio.

Con 28 canciones, el concierto duró alrededor de dos horas y media. La banda brindó una noche inolvidable a todos sus fans que pacientemente han esperado seis años por su regreso y ¡vaya manera de regresar! Ezra Koenig es una bendición de persona y no paraba de agradecer al público por la inigualable energía que brindaba canción por canción.

Una de las características del Father of the Bride tour es el setlist: cada noche es una sorpresa. Esta noche, Vampire Weekend decidió abrir el concierto con “Mansard Roof”, el primer sencillo lanzado por la banda y que también funge como opening track para su primer álbum homónimo.

El repertorio de esta noche incluyó canciones para todo tipo de fan: los que están ahí desde su primer disco, quienes se treparon al tren con Contra (2010), aquellos que se encontraron con la banda en 2013 (un gran año para la escena indie-rock, si a mí me lo preguntan) con Modern Vampires of the City y quienes recibieron al más reciente lanzamiento Father of the Bride con los brazos abiertos, tras una pausa de más de un lustro.

A pesar de haberse tomado este hiatus, Vampire Weekend regresó con más energía que nunca. La banda originaria de Nueva York nos brindó un gran concierto, lleno de magia y momentos etéreos, siendo éste un show que logró darle vida a todo aquel que llegó al Metropólitan con “actitud de lunes”. Incluso notamos a una chica que, entre saltos y gritos de emoción, no paró de bailar durante todo el set y hasta se echó unos pasitos que demuestran que el perreo también puede ser intenso con una banda como Vampire Weekend.

Durante la pausa que Vampire Weekend tomó, la banda sufrió ciertos cambios, como la salida de Rostam Batmanglij. Ahora, el ensamble en vivo incorporó a cuatro músicos para compensar la salida de Rostam: Greta Morgan, Brian Robert Jones, Garrett Ray y Will Canzoneri. Todos estos nuevos miembros han contribuído ­­–con un total de tres guitarras, dos sets de percusiones, dos teclados y un bajo– a darle un sonido más fuerte al performance de la banda en vivo.

En lugar de interpretar las canciones a como normalmente las escucharíamos en sus LPs, la banda ha optado por energizar al público añadiendo piezas entre sus canciones, improvisando una que otra jam session (las cuales, durante todo el concierto, hicieron que las cabezas del público explotaran) como lo hicieron al mezclar las canciones “Diplomat’s Son” y “Jessica”, la última una colaboración de Ezra Koenig con Major Lazer. Al interpretar “Sunflower”, Ezra Koenig y Brian Robert Jones se echaron un dueto de guitarras que nos derritieron el cerebro, dicho en el mejor sentido posible.

Un show que nos dio más que vida

Si bien el público del Metropólitan coreaba y bailaba desenfrenadamente al ritmo de canciones como “Cape Cod Kwassa Kwassa”, “M79”, “Diane Young” y la icónica “A-Punk”, también hubo un momento de cohesión emocional en el que, al sonar “Hannah Hunt”, la audiencia encendió las linternas de sus celulares y ondeaba al ritmo de la balada.

El existencialismo también se hizo presente durante el show mientras el público voceaba letras como I’ve been cheating through this life and all its suffering / Oh Christ, am I good for nothing? de “This Life” o I don’t wanna live like this / But I don’t wanna die de “Harmony Hall”, ambas parte de su más reciente lanzamiento.

Pero no todo es nihilismo; la banda también interpretó dos de las melodías más tranquilas del álbum: “Jerusalem, New York, Berlin” y “We Belong Together”, ambas a dueto Greta Morgan y siendo la primera vez que la banda interpretó la segunda canción mencionada durante toda la gira.

La escenografía también amenizó el espectáculo mágicamente. Vampire Weekend tocó frente a un gran globo terráqueo, como el que vemos en el artwork de Father of the Bride, el cual contenía un halo de luces a su alrededor, las cuales se encendían y se apagaban en sincronía del ritmo de la música.

Al llegar el momento del encore, la banda interpretó “Stranger”, de su nuevo álbum. Después, Ezra Koenig le dijo al público: “Some people say Vampire Weekend sounds like Paul Simon. But this is a Paul Simon song” y procedieron a echarse “Late in the Evening”, un cover de Paul Simon 🙂

Al público, lo que pida

Otra característica que destaca del show de la banda durante esta gira es complacer a sus fans con peticiones. Es común que los artistas se apeguen a un solo setlist, contando con algunas variaciones según la noche. Esto es definitivamente algo que agradecerle a Vampire Weekend, quienes probablemente han tenido que ensayar gran mayoría de su material durante meses para poder variarle al show y darle al público lo que pida.

Ezra Koenig escogió a dos personas del público para elegir dos canciones que quisieran escuchar. La primera petición de la noche fue “Ya Hey” y estuvo a cargo de “el amigo de la corbata”, en palabras de Ezra, quien además le agradeció por vestirse de acuerdo a la ocasión, ya que iba muy ad hoc con el diseño arquitectónico del legendario Teatro Metropólitan.

“Vampire Weekend comes from New York, and this person is wearing a shirt from a very famous New York bookshop called The Strand”, dijo Ezra Koenig a la audiencia, señalando a una chica que pidió que la banda tocara “Giving Up the Gun”, antes de finalizar el show con una vigorizante interpretación de “Walcott”, la cual provocó gritos de euforia por parte de la audiencia.

Al finalizar el concierto no se veía nada más que no fueran caras felices y seres llenos de júbilo tras haber pasado dos horas y media dentro de lo que bien podría ser una cajita musical hecha a mano por la banda.

La dedicación que Vampire Weekend le ha puesto al Father of the Bride tour es realmente especial y no cabe duda que los neoyorquinos han elevado sus vibraciones con la energía del público mexicano.

Vampire Weekend nos demostró que, así como se empeñan por crear música realmente significativa para ellos mismos, también se han esforzado para crear un show en donde todos podamos escapar un ratito del mundo exterior, bailando y cantando las letras de un repertorio de canciones que nos han acompañado durante cerca de una década. ¡Gracias por tanto!