The National


El aire húmedo de estas noches anuncia que el otoño llegó con fuerza a la Ciudad de México y junto con él, la ola de conciertos propios de la temporada. En ese ambiente, la presentación de The National en el Pepsi Center el 16 de octubre fue uno de los espectáculos que lucen por su sencillez: el grupo, el público y la increíble ejecución musical de la banda originaria de Ohio.

Fotos x Cesar Vicuña/OCESA

Sin ser la primera vez que The National sube a un escenario mexicano, parecía su debut en nuestro país: Matt Berninger se impuso no sólo con la voz, también con su altura. Toda su presencia y acercamiento (literal) con el público; hicieron con la música, magia que caía sobre nosotros igual que el viento de la calle.  

The National

Con You Had Your Soul With You”, salió la banda estadounidense pasadas las 9:30 de la noche, después de la presentación del grupo del norte mexicano, Ed Maverick, que también ya tiene un buen número de seguidores que corearon sus canciones con entusiasmo y sentimiento.

La presencia de The National era magia que caía sobre nosotros igual que el viento de la calle.

De pronto, la presencia de Kate Stables en el escenario, encarnó la fuerza vocal que tiene el más reciente disco de la banda I am Easy to Find. Este material posee esa profundidad musical y temática, que se pudo sentir con las canciones de esta producción como si se tratara de una plegaria que evoca nostalgia, amor y un poco de la alegría que precede al drama.

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Matt aparecía cercano, con una emotividad desbordada porque bajó a recorrer el venue al menos, en cuatro ocasiones. Aquello se convirtió en un tipo de predicación musical, pue en cada ocasión en que Matt bajaba al público, lo buscaban para tocarlo, hacerse una selfie…todo aquello mientras un estado de éxtasis musical abarcaba al lugar y a las personas en su totalidad.

Y la noche pasó con una lentitud que nos sorprendió a todos, estábamos agradecidos de poder escuchar las canciones “Bloodbuzz Ohio”, “I need my girl”, “Son”, “Light Years”, “Graceless”, “Terrible Love”, que se nos pegaran en la piel y se quedaron atadas en la garganta en forma de recuerdos y nostalgia. En unas palabras, era el deseo de compartir aquello con alguien. 

Entre tanta emoción, hubo un momento que The National nos hizo creer que el tiempo se había detenido: 19 canciones antes del encore, que trajo cinco canciones más en las que la fuerza vocal de Matt y la euforia vertiginosa de los asistentes, nos puso de frente a uno de los conciertos más bonitos de esta temporada.

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