The Cure

Llegamos temprano a nuestra cita para La Cura. Desde unas calles antes de llegar al foro se vivía un ambiente distinto. La ropa de colores daba paso al uniforme negro y playeras de The Cure, a los peinados crepé y a los labios rojos, emulando a nuestro Robert Smith. El cielo del D.F. también cooperó; no llovió pero sí hubo algunas nubes que terminaron de enmarcar el escenario de la noche muy ad hoc para la ocasión.

Fotos por Chino Lemus/OCESA

La banda británica de post-punk-rock-pop (¿cómo los catalogarían ustedes?) nos tuvo esperando seis años para volver a tierras mexicanas y las expectativas eran altas. ¡Estamos hablando de cuatro décadas de música! ¿Harían temblar de nuevo el Foro Sol?, ¿cuántas horas tocarían?, ¿seguirá aguantando chido la tía Roberta?

Estar desde temprano valió la pena. Los invitados de la banda se lucieron y el público nos dimos tiempo de disfrutarlos, sin chiflidos ni prisas por el esperado concierto. Violet Vendetta, Rey Pila y The Twilight Sad se rifaron cabrón en el escenario. A estos últimos, originarios de Escocia, se les notó realmente sorprendidos y emocionados: “We had never played for such a big audience, gracias. Enjoy The Cure”.

Con esas palabras se despidieron y la emoción por lo que se venía nos invadió de golpe. Ahora sí. “Plainsong” fue la encargada de abrir la noche, seguida por “Pictures of You” y “A Night like This”; las tres coreadas a todo pulmón por todos los presentes.

Gracias, muchas gracias

“Just One Kiss” y cayó “Lovesong”, quizá demasiado pronto. Todo mundo se puso a cantar y grabar la canción para mandársela a su significant other. —Nunca he relacionado esa canción con alguien pero siempre me hace llorar, no sé por qué, es algo automático y se me había olvidado. Ayer volví a llorar poquito jaja—. “Last Dance”, “39” y para “Burn”, el escenario se vio inundado en naranjas y llamas que por un momento nos provocaron ganas de ver arder el mundo.

El Foro Sol reflejaba a la perfección el sold out que fue este concierto: desde las alturas de las gradas se perdía la división entre General A y B de tanta gente y el único espacio libre en el mar de cabezas era el que estaba detrás de la consola que bloquea la vista a media pista.

“Fascination Street”, “Never Enough”—una toma al público dejó ver miles de rostros pasándola increíble, mientras sostenían una bandera de México y  una playera argentina de fut—, “Push” y luego llegó “In Between Days” a hacernos cantarla como si fuéramos una sola voz y recordarnos que los años no pasan de a grapa. Robert Smith ya tiene 60 y se le notan pero no en la voz (gracias a dios) ni en la energía que proyecta.

Yesterday I got so old
I felt like I could die
Yesterday I got so old
It made me want to cry

“Just Like Heaven” y “From the Edge of the Deep Green Sea” antecedieron a “Want” —una de mis favoritas—, canción que nos puso la piel chinita con las guitarras —aplausos para Reeves Gabrels— y la voz de Robert Smith que parecía, iban a salirse de las bocinas. Mención especial a Roger O’Donnell: el tecladista de estética andrógina se lució en todo el concierto, especialmente en “A Forest”.

“Shake Dog Shake”, “Prayers For Rain” y “Disintegration” dieron paso al primer encore. ¿Ya, tan pronto? Las dos primeras horas del concierto marcado por el ritmo de Jason Cooper y Simon Gallup, se nos fueron como agua pero no tuvimos mucho tiempo para empezar a asimilar lo que acabábamos de presenciar. The Cure volvió al escenario y Robert Smith se dirigió a nosotros por segunda ocasión, agradeciendo nuestra indulgencia por las canciones no tan conocidas que se echaron.

“Lullaby” inauguró esta segunda parte del concierto, con todo y una vueltita súper cute que se aventó Robert y que nos hizo querer correr a abrazarlo. Aunque no parecía posible, “Lovecats” nos puso aún más de buenas con ese ritmo tan chido que se carga. “Hot Hot Hot!!!”, “The Walk”, “Let’s Go to Bed” corrieron como agua, y de pronto “Friday I’m in Love” estalló con un inicio que nos hizo pensar por un momento que nos daría una versión medio acústica de la rola, pero no. Después de este mini intro, la canción se dejó venir en su forma clásica y todos cantamos como si en verdad fuera viernes y no hubiera que ir a trabajar al día siguiente; nada más importaba en ese momento.

“Close to Me” y “Why Can’t I Be You?” cerraron este bloque para pasar a otro segundo encore un par de minutos después con “Three Imaginary Boys”. Enseguida, “Boys Don’t Cry” nos hizo cantar con todo, al tiempo que regresaban a nosotras esos buenos ratos que esta canción y en general The Cure han acompañado como una gran banda sonora en nuestras vidas.

“Jumping Someone Else’s Train”, “Grinding Halt” y “10:15 Saturday Night” siguieron una tras otra, y demasiado pronto llegó “Killing an Arab” a cerrar un ciclo musical de forma perfecta y terminar el trip de esta gran noche, que cumplió con creces.

Esta vez no tembló pero sí caímos en amor con The Cure.

Gracias.