Psalmos es el 4to álbum en solista de José Madero, un disco que afirma, es el más íntimo y personal hasta el momento. Un álbum maduro para su carrera, un álbum oscuro para su vida. Es la catarsis donde plasma su año 2018, un año difícil donde llegó a cuestionarse sobre la existencia de un ser supremo.

Pre-Psalmos

José viajo a Maine, Estados Unidos, para componer este material (anteriormente ya había ido a este lugar para componer Poetics de PXNDX en 2009). En Maine nació Stephen King, uno de los autores favoritos de José y del cual llega a sacar inspiración para sus composiciones. Camden al parecer tiene condiciones perfectas para desconectarse del mundo y poder crear sus composiciones desgarradoras. Como dato, en esta ocasión estuvo documentando su viaje, entonces en los próximos meses tendremos un mini documental sobre pre-Psalmos.

Crear desde cero

Para José Madero, su carrera es lo único que tiene, lo único en lo que puede depositar todo el amor, toda la atención y toda su dedicación. Por esto le gusta estar presente en todo el proceso de creación, todo debe pasar por su sello de aprobación para que él sepa que nos está entregando algo con calidad y digno de escuchar. En este disco podemos escuchar grandes influencias de britpop, así como de las bandas Keane, Travis y Coldplay.

Este álbum fue producido por el y fLIP Tamez (Guitarrista de Jumbo) en Igloo Studios.  Artes y fotografías por parte de Chapter Studio.

Un inicio oscuro

Como habíamos mencionado, este es un disco demasiado íntimo e introspectivo, ya que las composiciones tratan de situaciones y experiencias basadas en la vida de José. El arreglo del tracklist lo acomodó de modo que empezara con la canción más oscura líricamente hablando. Esa es “Lamentable”, ya que trata sobre un suicidio que no se comete por cobardía; continua con un espiral descendiente que termina en “Imposible”, canción triste pero con esperanza.

¿Se hubieran imaginado a José Madero con tintes electrónicos? Bueno, Psalmos tiene mucho para sorprendernos y así es “Sin Ampersand”, la favorita de muchos por ser una de las canciones más sad del disco. Una canción donde José experimentó ritmos electrónicos al estilo Louvre o Supercut de Lorde.

En este disco podemos encontrar la primer colaboración de José en su carrera de solista (anteriormente  en “Sistema Fallido Sanguíneo” de PXNDX se colaboró con Denisse de Belanova).

“Codependientes”, canción de amor que nos habla de la dificultad para despegarse de la persona que amas. Después de escuchar varías voces terminó con la colaboración de Cami, artista chilena que le dio el toque perfecto a dura melancolía. Además fue el primer sencillo de Psalmos que salió junto con un vídeo dirigido por Antonio Roma. “Codependientes” se encuentra en el lugar 2 del Top 10 de Shazam.

La voz aguardientosa de José es algo que lo caracteriza desde sus inicios con PXNDX, ya como solista hay algunas canciones donde aún podemos escuchar esos gritos ásperos. En Psalmos podemos escucharlo en “Padre Nuestro”  y también en  “SSDD”. El nombre de esta novena canción es una referencia directa al libro Dreamcatcher de Stephen King, que significa Same Shit Different Day; que en palabras de José es para esos momentos que piensas “un día más, un día menos de mierda”.

Entre las peculiaridades del álbum se encuentra “Cara o Cruz”,  que fue una letra compuesta en conjunto con Andreas Ösbertg, su compañero de Podcast 2 Nombres Comunes, lo que despierta curiosidad pues es raro que José deje que alguien intervenga en sus composiciones.

Una luz al final del túnel

Después de la tempestad viene la calma, así pasa con “Imposible”, canción que en su última línea te da un rayito de esperanza: “Dicen que nada es imposible”. ¿Será esta una forma de terapia musical? Sacar todo el dolor a través de canciones para ir depurando el alma, aunque ¿cantar esas letras no sería revivir esos tristes momentos? Bueno, probablemente sí, ya que José empezó a cantar “Imposible” antes de sacar Psalmos para calar que tan difícil sería interpretarla en vivo.

Este experimento hizo que Madero pensará en mejor no sacar el disco, inventar algo y volver a hacer otro completamente distinto. Si batallaba en cantar esa canción ¿cómo podría interpretar todo un disco completo? Por suerte para nuestros tristes oídos y corazones rotos, José sabía que aunque será difícil interpretar este disco, él creó una joya de la melancolía y era justo lanzar Psalmos para todos nosotros y como ejercicio propio de depuración.

Además podremos sentir las canciones en vivo el próximo 29 de febrero en el Pepsi Center. Por lo pronto, si te gusta sufrir poquito como a nosotras, escucha Psalmos y lloremos juntos.