Nick Cave


El australiano Nick Cave es reconocido en el mundo por su música que emana sentimientos y emociones que se internan en las entrañas a través de los oídos y Ghosteen, el nuevo disco de este artista, no es la excepción.

Lo sublime es aquella experiencia que nos acerca a la divinidad; indudablemente este disco es la representación auditiva de esta definición. Cada una de las canciones nos transporta a diversos mundos y espacios, únicos como cada uno de los oídos que lo escuche. Ghosteen nos invita al silencio mental, la quietud, a contemplar auditivamente cada uno de los sonidos de las canciones, cerrando los ojos y permitiendo que inunde de belleza cada uno de los espacios internos.

En busca de paz

La portada de colores brillantes está llena de luz y de vida y nos llama a experimental un Edén auditivo al que todos estamos invitados, pero no por eso es fácil de escuchar. Nick Cave and the Bad Seeds logran, con este disco, la continuidad de Skeleton Tree, así como  sus anteriores trabajos. Sin dejar de tener su sello característico, nos llena de paz y calma teñida de una melancolía a lo largo de sus 11 canciones.

Este material es un álbum doble; la primera parte consta de ocho canciones, y la segunda está compuesta por dos canciones ligadas por una pieza que más que canción es un poema. Los tracks de las primeras canciones representan a los niños, y las de la segunda parte representan a sus padres.

Este álbum plasma el camino que tuvo que recorrer Nick Cave para poder encontrar la paz después de perder a su hijo en un accidente, un dolor que no podemos siquiera imaginar, por eso es tan demandante emocionalmente hablando. Vale la pena poner atención especial a las letras pues en ellas, el cantante expresa las diferentes facetas de su pena a través de un uso constante de metáforas y alegorías, así que es normal sentirnos exhaustas después de escucharlo; es 100% catártico.