Iron Maiden llegó a tierras mexicanas el pasado 27 de septiembre con tres fechas en el Palacio de los Deportes, donde fueron sould out como parte de su Legacy of the Beast Tour, para dejarnos impactados por su gran show y reafirmar porque son los grandes del metal.

Una semana antes de su llegada ya eran muy comentadas las rolas que se iban a rifar y abundaban las playlist con el nombre del mismo tour, así que ¿qué otra sorpresa nos traería la banda? La sorpresa no fue la playlist, sino el público tan entregado; lo que hizo especial cada uno de los conciertos de Iron Maiden.

Asistimos la segunda fecha, por lo tanto ya habíamos visto un poco en Instagram y todas las redes posibles de qué iba el show. Ver para creer. Pues a pesar de las fotos y videos, jamás dimensionamos el espectáculo que estaría a punto de suceder. Lo primero que pudimos notar es que los años no pasan en vano y cada uno de los integrantes de Iron Maiden lucen más viejos de lo que los recordaba. Sin embargo no fue impedimento para que tocaran con gran alegría que desbordaban en cada guitarrazo. Esa fue, para mí, la sorpresa número uno.

Posteriormente al entrar al Palacio y encontrar mi lugar, tomé asiento para poder ver lo que tenía frente de mí; en verdad no podía creer cuantas personas estaban reunidas- y no porque no crea que Iron Maiden no son capaces de reunir a toda la gente- es que en verdad todos se veían muy apretados en la plancha. Listos para comenzar, se pasó el Trailer que los trajo de gira, el video juego Legacy of the beast.

Cada canción fue un show completo y diferente, al fondo podíamos observar una especie de manta con alguna figura de Eddie The Head. En la primer rola, “Aces High”, se pudo ver arriba del escenario un avión que se movía, mismo que pasó a ser parte trasera del escenario y desaparecer.

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En el primer bloque del concierto la batería de Nicko McBrain estuvo bloqueada por un pedazo de tela que hacía ambientación con el escenario. Considero fue un error, pues no se pudo apreciar desde el principio la energía de Nicko -y ni qué decir de las fotos de prensa, pues hasta el momento no he encontrado alguna suya-.

Antes de comenzar con el segundo bloque de canciones, debemos mencionar el espectáculo que hizo el público desde el principio, ya que para los primeros 20 minutos del show se veía llena la plancha. Pasando ese tiempo lucía atascado, como si no cupiera un alma más en la zona de pie. La verdad es que no se veían muchos brincos o movimientos voluntarios, más bien la misma fuerza y euforia entre el público hacía ver como, entre los empujones, todos intentaban no caerse sin dejar pasar por alto los puños al cielo para hacer un acto de liberación con cada una de las rolas de Maiden.

Para el segundo bloque, la tela que ocultaba la batería desapareció; nuevas imágenes de Eddie aparecían con cada rola. Para “The Trooper” salió nuestro querido Eddie a darse unos buenos espadazos con Bruce Dickinson. Inmediatamente todo el Palacio se puso de pie y comenzó a gritar “¡Bruce, Bruce!”. Y cada uno de los integrantes se notaban con una gran energía y entrega en cada uno de los guitarrazos que de cuando en cuando se juntaban en fila para tocar en el centro del escenario.

Y hablando de Bruce, pudimos notar cambios pequeños en su outfit. Gorros, sudaderas, e incluso el cabello suelto fueron parte del show. Mismos que iban cambiado conforme transcurrían las rolas. Para la última parte de este atónito conciertazo, el cambio se dio más bien en el escenario, ya que salieron las llamas por todos lados y en diferentes canciones. El humo inundando el escenario también fue parte de la ambientación, junto con las luces rojas en todo momento.

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“Fear of the Dark” hizo estremecer a la banda, pues fue de los pocos momentos en que las luces fueron blancas para ver que todo el palacio estaba atascado de personas coreando la canción y donde de verdad no cabía un alma más. “The Number of the beast” nos hizo estremecer a todos, y Iron Maiden hizo que a pesar de no haber espacio, el público se rifara un buen slam como se debe y así mover a todos los que compraron su boleto en general.

Para finalizar, uno de los guitarristas sacó su sombrero de charro y comenzaron a tocar las ultimas tres rolas. El cierre con “Run to the hills”, el escenario ardiendo en llamas, el público gritando, y realmente disfrutando hizo de este concierto no sólo el buen sabor de boca de la mayoría, sino que Iron Maiden demostró que tienen, por mucho, a los mejores fans.

Para quienes aún no le entran bien a la onda del metal, debemos mencionar que creemos que el setlist de este concierto fue diseñado para el gusto de todos: con sus mejores rolas, así como las más conocidas. Aquí se los dejamos para que se echen un clavado:

Transylvania (Audio)
Doctor Doctor (Audio con visuales del videojuego)
Churchill’s Speech
Aces High
Where Eagles Dare
2 Minutes to Midnight
The Clansman
The Trooper
Revelations
For the Greater Good of God
The Wicker Man
Sign of the Cross
Flight of Icarus
Fear of the Dark
The Number of the Beast
Iron Maiden
Encore:
The Evil That Men Do
Hallowed Be Thy Name
Run to the Hills