Angel Olsen

Del pop sesentero, lleno de tintes yeyé, al pop sinfónico, oscuro y ominoso quizás solo haya un paso: la vivencia del desamor y la decepción. De una Angel Olsen colorida, llena de luz en el 2016 a una mujer que no tiene miedo de mostrar sus partes más oscuras en el 2019 hay algo constante: una continua línea de crecimiento que en sus claroscuros su talento madura cada vez más y su arte se consolida.

En este, su quinto álbum de estudio All Mirrors, Angel Olsen nos enseña una parte vulnerable pero a la vez más fuerte que nunca. Después del “My Woman”, ahonda en esas sensaciones que a veces no son tan placenteras: el desamor, la decepción en los que más queremos, encontrarnos de frente al espejo y darnos cuenta que no somos lo que esperábamos ser.

“Lark”, la canción encargada de dar entrada, se va construyendo en capas, con un crescendo empoderado apoyado por la orquesta de 16 piezas que revolucionan por completo el sonido de Olsen. Empieza como un susurro de nostalgia y va escalando a una sensación mucho más poderosa. Su voz dulce y poderosa nos narra la historia de un amor que no terminó bien, uno que desearíamos iniciar desde cero.

Después sigue “All Mirrors”, una canción que juega con muchos más sintetizadores y que habla de la desidia de los patrones en nuestra vida: “I’ve been watching all of my past repeating, there’s no ending”. A través del álbum vemos una variedad de tonalidades que acompañan los pesares de Angel Olsen. No deja atrás estos vocales que nos remontan al pop suave de los Cardigans en momentos o voces muy a la “ye-yé” pero que no duda en aventurarse en nuevos sonidos, explorando ya un folk mucho más evolucionado, con instrumentos nuevos que traen a la vida las emociones y el arte de Olsen: los sintetizadores, los violines.

Escuchar este disco nos recuerda al teenage angst que a veces resurge en momentos de crisis, en momentos donde se rompe algo y deja escapar un poco de la oscuridad que llevamos dentro. Esto se ejemplifica en “Spring”, una canción que empieza con una melodía bastante alegre y ensoñadora, que se va deslizando hacia una maraña de sonidos profundos. Hay canciones que incluso suenan psicodélicas, como “Too easy”, que recuerdan a este sonido de proyectos nuevos, como Crumb.

Las canciones de amor se pueden volver rápidamente canciones de desamor y esa es la marca principal de All Mirrors, un clavado hacia el corazón roto de Angel Olsen donde al perderse en una relación rota, inevitablemente se pierde a si misma.

El álbum de 11 tracks tiene un feeling de tragicomedia, riéndose por todo lo que fue y llorando por lo que no será (y viceversa en una cadencia entre la lloradera y el baile). En “What it Is” se burla de sí misma, de sus puntos débiles, sus ideas naive respecto al amor que ahora entiende como errores. Esta canción está acompañada de un tambor que da las nociones de una marcha, junto con un montón de instrumentos de cuerda que nos recuerdan un poco al sonido de Arcade Fire, sin quitar las guitarras tan características de su rock inspirado en sonidos de Missouri.

Angel Olsen, esa chica que moría por ser estrella de pop cuando era adolescente, ha rebasado su propio sueño para volverse en una estrella de su propio tipo; llena de tenores que la distinguen entre una multitud de artistas que hacen indie rock. Su sonido folk no se va del todo, pero evoluciona siempre hacia una más compleja Angel Olsen, que estamos feliz de conocer en esta nueva etapa.