The Guadaloops es esa bandita de rock que nos sabe más a México que nada. Con mezclas mestizas (como la describe Ferninand para Latido Music), este quinteto de músicos no dejan de impresionarnos y cautivarnos con su ‘música fusión’

Desde su primer álbum, Sólo Música, definen su estilo un tanto improvisado y experimental, que nace de la intención de Ferninand y Fermín para hacer música más allá de una pista y letras vacías. The Guadaloops marcó así su huella única: música espontanea de los livebacks.

Con la misma sed de descubrimiento llega Franco Genel (o sea, Tino el Pingüino) a The Guadaloops para dotar de rap las rolitas místicas de la banda. Poco a poco se integran Berni Pérez y Sami Mendoza. Así, el quinteto aporta lo mejor de cada uno para la composición de sus temas y el concepto de la banda. Se han hecho de una buena familia, a la que se le sumó Ramiro Medina, encargado de los visuales de The Guadaloops.

Poquito a poco, The Guadaloops fue lanzando sencillos como “Lumina” (de las favoritas de los fans). Luego en 2014 lanzaron De Locos Y Monstruos, material con el que consolidan mejor su estilo infrarrealista. En 2016 publican “Nunca es Tarde” de su material Almanueva. Rolita con la  que, además de jalar más seguidores, la agrupación se siente identificada con el sentimiento que provoca esta canción al comenzar el proyecto. Este año sería culminante también por tener algunas colaboraciones con bandas como Simpson Ahuevo.

No conformes con lanzar y dar giras en toda la república, The Guadaloops han logrado pisar tierra fuera de México, haciéndose sonar en algunos países latinoamericanos como Guatemala, como parte de su gira para dar a conocer el sencillo La Viuda, lanzado el año pasado. Un material con varias metáforas sobre la una historia amorosa más allá del amor y la miel.

Este año no dejaron de impactarnos con su calidad y la belleza de su música con “Caoscrito”. Sencillo que, confesaron, es tributo a Mario Santiago Papasquiaro, principal exponente del movimiento infrarrealista y materia prima de sus influencias para su música.

Al mismo tiempo, este último sencillo forma parte de un homenaje a Juan Villoro según la revista Chilango, donde podemos escuchar la combinación palabras para formar una. Esta influencia también ha estado presente desde los orígenes de The Guadaloops para los títulos de sus canciones. Además hacen de está banda, una experiencia mística con la destreza de combinar ritmos y seguir la corriente infrarrealista en sus letras.

El próximo sábado 26 de octubre regresan The Guadaloops al Lunario del Auditorio Nacional con Los Petit Fellas, desde Colombia para conminar su jazz, soul, hip-hop alternativo con el mestizo rock eléctrico de The Guadaloops y entregarnos una noche que, seguramente no podremos igualarla a ninguna otra. Además entran de invitado a Kontra. Sí aún no tienes tu boletos, los puedes adquirir en Ticketmaster.

The Guadaloops Lunario