Rebeca Lane

Latinoamérica se ha posicionado como uno de los continentes con mayores feminicidios y violencia hacia las mujeres. Dentro de esta lucha, en Guatemala, emerge Rebeca Lane. Bien lo dice: “yo no elegí la guerra pero nací guerrera”. Su discurso es feminista, descolonizado y late por denunciar las injusticias que vivimos día a día.

Fotos x Angélica Rincón

La música educa, el rap surge como resistencia y memoria de las calles y barrios marginados que esta sociedad misma ha generado y decidido ignorar.

Llegamos al Hilvana y desde la fila encontramos a nuestras hermanas de la Marea Verde, las mismas chicas con las que salimos a marchar hace unas semanas y reclamar nuestro derecho a vivir. Se inició la presentación con un discurso feminista que iba algo así (aquí lo pueden ver completo):

Buenas noches nos presentamos, yo soy la frontera que la migra no pudo llenar de púas… La que sale de noche a divertirse y emborracharse. Soy la misma que exige al estado su derecho de volver entera a su casa. Yo soy la pecadora, la del pañuelo verde, la que abortó en busca de parirse a sí misma. Yo me multiplico por millones y contesto: “me too”… 

*se ponen a chillar* 

Ser yo en este país es un acto heroíco.

*se ponen a chillar otra vez*

“¡Vivas nos queremos!” se gritó, se escuchó y verbalizó por todas las mujeres que nos encontrábamos presentes. Cuando el arte se vuelve político, se vuelve una herramienta y Rebeca logra articular los sucesos que pasan cada día en una sociedad que logra marginar a sus propias creadoras.

Masta Quba y Marie V comenzaron la noche de rimas. Todas gritaban por escuchar “Autodefensa”, rimas que van contra el acoso y violencia machista. En el aire se sentía una vibra tan chida, construida por morras que iban en manada. Por donde voltearas habían amigas abrazándose, gritando, cantando ” la maldaaaad la maldaaad feministaa”.

Una vez que Rebeca Lane tomó el escenario, nos hizo darnos cuenta que estábamos todas juntas, que pese a que ella estuviera ahí arriba, vivimos y resistimos juntas. Cada coro de cada rola iba envolviendo un sentimiento diferente. En “Obsidiana”: “No le canto a cualquiera, le canto a mis lobas, le canto a guerreras”; desamor para “Quisiera Olvidar Tu Nombre”; orgullo y fuerza en “Siempre Viva”; rabia y coraje acompañadas de una dedicatoria para Lesvy y las niñas asesinadas en Guatemala cuando comenzó “Ni Una Menos”; cariño y amor en “Crece El Río”; el orgullo de nuestras ancestras que nos acompañaron en “Alma Mestiza”; “Reina del Caos” para recargar esa fuerza en el alma.

Gracias Rebeca, Masta Quba & Marie V por verbalizar las cosas, por recordar a las que ya no están y resistir juntas. Rebeca nos ha dado a sus hermanas mexicanas esa fuerza para protestar; el rap como educación y resistencia para seguir luchando ante un América Latina que no nos quiere vivas.

Juntas somos más fuertes. ?