Llega un momento en el transcurso del día en que no sé si estoy domingueando en el Monumento a la Revolución o asistiendo a un festival. La experiencia que CMD_F nos regaló a todos fue algo (como diría Paty Chapoy) “interesante, pero muy estraño”, aunque no en un mal sentido. Más bien, inesperadamente vivimos un festival de una forma única y como nunca antes lo habíamos hecho.

Desde que se anunciaron los horarios del CMD Fest (antes CNTRL Fest) muchos nos sacamos de onda con la extensión del festival, ya que nos ofrecían más de 12 horas de música continua, desde las 2pm hasta pasadas las 2am.

Cuando llegamos a Frontón México, la luz del día está a todo lo que da, hay familias disfrutando su paseo de fin de semana y graciosamente nos hacen sentirnos fuera de contexto, ya que estamos acostumbradas a escuchar esta música en “el after”, llegar en la madrugada al Under o Centro de Salud y ver el Sol hasta que (casi casi) nos corren, pero bueno, hoy tocaba echar la tardeada.

El venue comienza a llenarse para presenciar uno de los actos más esperados, ya que el show de Boy Harsher está programado para las 4:20. Cuando ingresamos hacia el escenario nos sentimos como en un mundo totalmente diferente, dejamos atrás las risas de los niños y las fuentes para adentrarnos a la vibra del CMD_Fest, en la que las luces estroboscopicas y tenues nos ayudan a recrear ese mood de “el after”. Boy Harsher nos inyecta la mejor energía para comenzar esta larga jornada, tocan nuestras rolitas favoritas y demuestran que sí valía la pena llegar temprano.

Aprovechamos que la organización del festival se rifó con el reingreso y vamos en busca de una chelita para refrescar nuestras gargantas. Encontramos una fondita muy cercana con caguamitas a precio accesible, de pronto, el lugar se llena de otros asistentes que salen a lo mismo. “Sufre mamón, devuélveme a mi chica”.

Comemos algo mientras se escuchan de fondo en una grabadora “los éxitos de hoy y siempre” mexas por excelencia. Otra vez sentimos que estamos en dos contextos totalmente diferentes, aunque tal vez sería más acertado decir que esta combinación es lo que definió el estilo único del CMD_F.

Decidimos regresar para ver a Adult, un show impactante para el que no íbamos preparadas en lo absoluto. La presencia escénica de Nicola Kuperus hace que no le puedas sacar la mirada de encima ni un segundo, llegamos a comentar que bien podría ser la mamá de Alice Glass o Karen O. Esta chica sube al escenario sin ningún vestuario estrafalario o visuales fuera de serie, No los necesita, su sola actitud nos reta directamente y nos impresiona así sin más. Oye, Nicola, queremos ser cómo tú cuando seamos grandes.

Otra de las cosas destacables de este CMD_F fue lo impecable de su producción, con un sonido de primera y horarios en perfecto tiempo, donde fuera que te pararas, podías ver los shows sin problemas y se sentía una vibra de compañerismo entre artistas y público.

Por fin llegamos a TR/ST, y después de pensar que tal vez el cuerpecito no nos daría para tanto, vuelven a prendernos la mecha ya cuando la oscuridad de la noche nos ha alcanzado.

Este fue un acto que ya veníamos esperando desde hace rato, pero para esta hora se siente cada vez más la euforia colectiva que causa la expectativa de ver a Kap Bambino en escena. Una vez más, el femme power se hace presente con el dúo encargado de cerrar la noche, y la energía de Caroline Martial se replega por todo el lugar hasta el punto de hacernos olvidar cualquier cansancio.

Sería raro escuchar algún mal comentario del CMD_F; nos regalaron un súper line-up y una organización de primer nivel. Sin duda desde ya estamos cruzando los dedos para que este festival nos dure un montón. Gracias amidarks, se rifaron como los grandes.