Con 17 años de carrera Devendra Banhart ha conquistado millones de corazones. Quizás es su vibra, su estilo, su estética o el conjunto de todo. Este 13 de septiembre recibimos su ultimo disco titulado Ma, una palabra tan simple pero tan significativa alrededor del mundo.

Para poder escribir un disco tan profundo, Devendra vivió durante tres años situaciones que lo hicieron revalorar su presente y lo que quiere para el futuro.

Primero toda la gente de alrededor de mí tuvo bebes, y eso fue fuerte, eso cambió mi vida porque no podía pasar tiempo con mi familia de la misma manera y hablo de mi familia escogida; la gente con la que yo hago música. Antes nos encontrábamos en el bar y ahora nos encontramos en el parque. Es un cambio increíble, uno muy bueno, y es la reflexión de eso.

También empecé a pensar que no voy a tener hijos y primero me enfrenté al miedo, porque toda tu vida cuando eres joven, piensas: algún día voy a tener hijos. Luego llegas a un lugar y ya no quieres tener hijos y en este momento tienes la opción de verlos sufrir o saltar y no es tan fácil. Escribiendo el álbum pude aceptar o llegar al lugar donde estoy ahorita, en verdad no me importa si tengo o no tengo.

Pensar en todo esto le recordó el lugar donde creció y que forma parte importante de quien es hoy en día. Los últimos dos años volvió a ese lugar (Venezuela):

Donde yo crecí, el país en que toda mi familia vive, ha sido atacado por la gente que está controlando las cosas fundamentales para vivir y está siendo atacado por el gobierno mismo. Cosas como electricidad, agua caliente, agua, comida, medicina no existen. Hay miles de personas muriendo de hambre y miles de personas que no pueden salir del país y miles que huyen como refugiados.

Es una situación apocalíptica y eso ha pasado durante 40 años. Se ha llegado al punto del agujero en el que estamos en estado crítico; en donde las cosas tienen que cambiar y no se sabe cómo. Si es por la violencia o cómo será. Por eso hablo de mi familia en este disco.

Tantos recuerdos y pensamientos han hecho un disco que nos ha tocado algunas fibras; sobre todo valorar aquello que a veces las madres sacrifican por nosotros. La de Devendra Banhart no es la excepción.

Tengo muchísimos recuerdos con ella pero mi favorito es de un día que me llevaba al colegio y ya era tarde. Había una luz roja y ella dijo: “debo de hacer pipí, ¿me regreso? No porque no quiero que llegues tarde”. Seguía manejando y seguía diciendo que tenía que hacer pipí, llegamos al último semáforo antes del colegio estaba rojo y mi mama dijo que no podía más. Yo mirando la gente alrededor,  muriendo de la pena, mi mama sale del carro en la calle y empieza a hacer pipí y yo miro en los carros y están mis compañeros. Yo moría de pena pero al mismo tiempo pensé  “WOW qué sacrificio” porque no quería que yo llegara tarde y pues qué punk. Todo el mundo hace pipi, fuck you.

Por último, le preguntamos si escribe música para sacar tantos sentimientos guardados.

No sé, no creo que tengo que buscar mucho para sacar los sentimientos porque pasamos toda nuestra vida peleando o bailando con nuestros sentimientos. Es cuestión de cada individuo cómo lo hace.

Despues de un disco tan introspectivo, el mensaje que quiere dejar Devendra Banhart al mundo es corto pero contundente, un recordatorio que todo ser humano debe mantener en mente:

Ayuda a otra gente.