identidad

La identidad es eso que nos define. Lo que “somos”.  O sea, por ejemplo, podemos ser: mujer, hombre, travesti, transgénero, transexual. Heterosexual, bisexual, homosexual. Periodista, abogado, doctor, músico. Mamá, papá. Geek, punk, emo, reggaetonero. Cristiana, atea, católica, santera, deista. Drogadict, veganx, vegetarianx, ovo lacto vegetarianx. Feminista, Marxista, izquierdista…. 

Somos un conjunto de momentos o aprendizajes y decisiones relacionadas con nuestro entorno. ¿OK? Nuestras acciones son una causalidad. Y no estamos regidos por nuestros cuerpos. O sea, somos más que penes y vaginas y piernas y bubis y seres reproductivos andantes. 

La deconstrucción es algo bastante difícil. Podemos jugar a decir que estamos siendo seres nuevos todo el tiempo pero la realidad es que borrar la información que nos tatuaron en el cerebro no es cosa fácil.

La violencia, los roles impuestos y la falta de equidad es sólo una muestra de cuánto necesitamos retroceder, entender nuestra educación, nuestra cultura y desde ahí, partir a un nuevo entendimiento. No es cosa fácil, les digo, pero hay que empezar por uno mismo. ¿Cómo? Conociéndonos, identificándonos.

Resultado de imagen para judith butler

Judith Butler dijo: “Lo que constituye la persistencia del cuerpo, sus contornos, sus movimientos, es lo material; pero la materialidad debe pensarse como un efecto del poder, su efecto más productivo”.

O sea, de alguna manera, aunque la sociedad, nuestra educación y cultura nos hizo creer que el cuerpo (en físico) es muy importante y lo sexualizó y le puso reglas, nada de eso es natural. Los significados de nuestros cuerpos a partir de órganos sexuales no son más que una construcción social.

Para empezar, desde que somos fetos (ingenieros) y ni idea teníamos de los roles de género y lo que pueden hacer las morras y lo que no, ya nuestra familia sanguínea está haciendo una fiesta para decidir si de bebés vamos a utilizar rosa o azul ¿Ven? Y nosotros ni cuenta nos dimos. 

¿Qué es la teoría queer?

Bueno pues, habemos quienes, en esta deconstrucción de la identidad, todavía no podemos reidentificarnos como mujer u hombre. Ni queremos que eso sea importante. En la introducción al libro La arquitectura del saber de Michel Faucault escribió: “No me pregunten quien soy, ni me pidan que siga siendo el mismo”.

Ser queer es creer que no vivimos de las etiquetas y no estamos definidos por nuestros cuerpos. 

Resultado de imagen para michel foucault

Porque, hay que considerar que la sexualidad es un espectro; hoy nos puede gustar un hombre o mañana una mujer, cisexual o transexual. (100% real, no fake).

O sea, hoy somos gays, pero mañana no y así. O éramos alcoholícos pero ahora ya pura aguita… entonces: gracias a la teoría queer podemos no presionarnos para construir nuestra identidad, nuestra persona responsable otra vez.  

Así que, mientras todo sea de manera respetuosa y saludable, las maneras, gustos, fetiches, estilos, creencias y demás, están bien. Es bonito y está bien. 

No quiero sentirme presionada para usar falda, tampoco para creer en la sororidad. No quiero sentirme presionada para no disfrutar de mi sexualidad, ni para masturbarme menos que mi pareja. Tampoco para no arreglarme porque soy periodista o comer chile por mexicana. Ser queer me identifica ahora. 

Este es el comienzo de la deconstrucción. Sacar los roles de nuestra cabeza urge. No importa si eres queer o ya te identificaste como algo, conócete, apréndete.