Cuando un artista tiene conexión con la música, se escucha y no necesité mucho tiempo para confirmar la sintonía que tiene Cielo Pordomingo. Su música es diferente, ella es diferente, lo comprobé mientras tomábamos unas tapaciocas. 

Cielo Pordomingo es esa joya que brilla en medio del carbón. Su más reciente álbum, Moirai, da la sensación de vivir en una época barroca. Bien detallada, bien hecha. Llamativa y elegante. Claro, esa es mi perspectiva pero ya una vez sentadas en el sillón del Cassava Roots, le pregunté directamente a ella.

¿Cuál es tu perspectiva musical?

Cuando yo pienso la música, además de pensar cada canción como un viaje, la pienso como una estructura arquitectónica, como una construcción. Entonces siento que cada elemento tiene los cimientos que se necesitan. O sea, primero haces el hueco, para tener espacio, ahí pones los cimientos. Tú decides qué tipo de cimientos quieres, depende de lo que vayas a construir: una casa de un piso, una de dos, de tres o un edificio.

Yo siento que así son las estructuras de mis canciones. Algunas tienen por ahí más ritmo o una base más marcada, otras menos pero todas tienen esa especie de construcción. Con fachada y pintura, que, claro, puede ser de distintos colores.

La charla con Cielo fluyó desde el primer momento. Sentía que tenía que preguntarle todo. Ella es argentina y vive en Querétaro. Para empezar, ¿qué chingados hace viviendo en Querétaro y no en la capital? 

Me contó que llegó acá acompañando a una amiga cuando estudiaron para ser terapeutas musicales. Fácil, ella venía sólo un tiempo, pasaba a Querétaro, risas, risas, buenos tiempos pero entonces también se dio cuenta que su conexión con la música era especial…

Era tan emocional y personal que ya no era ético dedicarme a eso. Me di cuenta que cuando atendía a un paciente, no podía despegarme de la cabeza el ritmo cuando en realidad yo tenía que poner atención al paciente y pues…cambié un poco”.

Así es. Cielo tiene ese, no sé qué que´qué sé yo, que la hace expresarse de forma muy artística. Me contó también que alguna vez quiso bailar y tocar el piano; y también que cuando empezó sus discos todo era mucho más rebuscado pero que con el tiempo ha aprendido a hacer sus canciones de forma más libre. 

En este último disco logré esos espacios sin que se me caiga la estructura. Eso es lo que yo siento bueno.

Al final terminamos hablando de cine. 

Si tu música fuera un género de cine, ¿qué sería?

Uuuuy, sería cine francés. Me encanta Jean Pierre Jeunet, ¡Amelié! Me mató esa película y me gusta esa estética como que no es el color real de las cosas, todo lo pinta un poco más y me gusta.

Además, siento que el cine francés es como mi música en cuanto a los instrumentos, las letras y todo. Como que los personajes se toman su tiempo en aparecer, no van luego luego a mostrarse histriónicamente; van apareciendo poco a poco, detalle a detalle a detalle hasta que salta el protagónico pero siempre aparecen desde otro lado. Creo que eso pasa con mi música.

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Wow, qué linda alegoría, se lo dije y así fue como terminamos la conversación. Un poco off the record nos recomendamos películas y cosas nasty, también algo de animé y películas animadas. En serio, esta persona es siempre una voz grata.

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