Eran las 9:30 de la noche cuando llegué a Galera. A las 10 de la noche el lugar aún no se había llenado, estaba ocupada la mitad de su nave principal y el tapanco completamente vacío. Sin embargo, el público asistente se mostraba encantado y alegre. Cuando Christina Rosenvinge salió, todos comenzaron a gritar y brincar, cantaban con ella y pretendían llegar adelante como pudieran.

Fotos de Fana Delgado

Un hombre rubio es el material que Christina vino a presentar en Galera, junto con Debut, el libro que mostró el día anterior. Haciendo un recorrido por su grande material musical, Christina nos dio una noche íntima en la que en todo momento estuvo interactuando con el público.

Con canciones como “La distancia adecuada”, “Jorge y Yo” y “Tú por mí” el recinto se llenó de voces que coreaban a Christina, mientras ella entre cada canción nos contaba experiencias de vida. Antes de comenzar a cantar “Romance de la Plata” nos habló sobre el motivo momento en el que fue a cantarle a su padre en la tumba, sobre la difìcil relación que tuvo con él y la importancia de ese reconcilio póstumo.

Augusto, uno de los asistentes, me contó que en cuanto salieron a la venta los boletos para este encuentro. él lo compró y que se esperaba un concierto muy largo, eso se cumplió.

Christina estuvo alrededor de dos horas tocando; frente a mi una chica se había quitado los zapatos y bailaba libremente porque había el espacio; haciendo círculos con la cadera y extendiéndose a lo largo de toda la nave principal; su novio la veía encrushadísimo.

Salió por unos minutos, y regresó a tocar su última canción. Mucha gente del público tuvo la oportunidad de subir al escenario para cantar con nuestra hermosa “Hombre Rubio” (jaja RAE), todos abrazados tomando selfies compartimos un momento único que no se presenta en cualquier evento.

Si algo nos deja Christina Rosenvinge es esta sensación de compañerismo y amor creado a través de la empatía musical que su público ha construido a través del tiempo. Sin duda un muy emotivo jueves nocturno.