Oliver Conan, músico francés con foco en Nueva York más Peruano que la Chicha y líder de la agrupación, llevaba siete largos años de abandono de los escenarios mundiales. Este sábado, Chicha Libre re descubrió la energía que es capaz de inspirar a la audiencia mexicana en el Foro Cultural Hilvana durante toda la noche.

FOTOS POR PAU LIAS

Seis personas al escenario dispuestas a cumbiar con instrumentos que rescatan los sonidos latinoamericanos más ricos que hay: cumbia psicodélica para la noche del sábado luego de una tarde llena de colores en el Pride de la CDMX.

Cumbiar trasciende fronteras

Tras haber escuchado música peruana por primera vez hace casi 40 años, Oliver comenzó a involucrarse en algo en lo que se siente sumamente honrado de haber decidido emprender. Su relación con Perú es ahora la que sostiene gran parte del músico y persona que hoy en día es.

Con una gran influencia de clásicos como Óscar Avilés, el ‘Zambo’ Cavero y Lucila Campos, el vocal de la banda se decidió a incursionar en el mundo de la música con la misión de enaltecer la tradición peruana por la cumbia y con ello, el compromiso de recrear el sonido de la música peruana de los 70s.

Ritmos de cumbia, guitarras surf, música clásica e intervenciones de sonidos orientales hacen de Chicha Libre una agrupación capaz de reconocer la importancia del involucramiento que entre géneros puede nutrir a la composición. No existe la necesidad de una pureza musical.

Marimba cumbiera punketa salidita del Edo. Méx

Chicha Libre lleva años demostrando lo apasionante que es descubrir sonidos culturales latinoamericanos y eso nos debe remitir a lo valioso del patrimonio cultural que compartimos. El talento mexicano abrió la noche cumbiera con el conjunto de rostros jóvenes que brillan en la oscuridad, quienes vivieron sus inicios en las calles con la intención de hacer bailar a quienes se detenían a escuchar.

Los chidos de Son Rompe Pera fueron una increíble apertura, con muchísima energía que les alcanzó para darnos con qué bailar durante un buen rato, pese a que la marimba se veía cansada de tocar. El quinteto trae una apuesta por fusiones interesantes entre cumbia, punk y garaje acompañada por letras que visibilizan conflictos sociales presentes en el barrio.

Escucharlos por primera vez fue de las emociones más enriquecedoras de la noche y está más que recomendadísimo apoyar a nuestro gran talento nacional.

Cumbia psicodélica para todos

Los años de ausencia en escenarios mundiales parecen impensables luego de escuchar en vivo a esta agrupación que conjunta talentosísimos músicos de todo el mundo: Joshua Camp, en el teclado; Oliver Conan, vocal y segunda guitarra; Karina Colis, en las percusiones; Nicholas Cudahy, en el bajo; Vincend Douglas, en la guitarra principal y Neil Ochoa en las percusiones.

De repente, y sin darse cuenta del todo, el ritmo comenzó a apoderarse de quienes asistieron al concierto y cuando Sonido Amazónico (2008) comenzó a vibrar el Foro Cultural Hilvana no hubo forma de detener el baile. Las mejores rolas -“Primavera en La Selva”, “The Hungry Song” (mi favorita), “La Cumbia del Zapatero” y el cierre de la madrugada, “Popcorn Andino”-, fueron ejecutadas por los excelentes músicos que conforman Chicha Libre.

Pese al clima lluvioso y que muchas personas estaban cansadas tras la marcha del #PrideCDMX 2019, los presentes decidieron que una excelente forma de celebrar el amor y la diversidad sería disfrutar unos cumbiones en el Hilvana. Parejas en la pista disfrutaron de sus mejores pasos de baile, se refrescaban unos momentos con un sorbo a su chela y de inmediato volvían a dedicarse al bailongo.

¡Vuelvan pronto, Chicha Libre, no nos hagan esperar otros siete años más para cumbiar psicodélicamente!