Tras el enorme éxito que la cuarta película de Toy Story ha traído consigo por la impecable animación dirigida por Josh Cooley –la mente del estadounidense treintañero detrás de Up, una aventura de altura (2009) e Intensamente (2015)– se desataron diversas polémicas.

La trama se desarrolla en esta cuarta aventura muy lejos del cuatro de Andy, es ahora en la tienda de antigüedades a donde van a parar los juguetes con los que ya nadie quiere jugar lo que nos hace pensar en la facilidad con la que desechamos juguetes y la basura como el inevitable destino de los cubiertos de un solo uso.

Menos juguetes igual a niñez creativa

Los seres humanos consumistas no nacen: se hacen. Nuestros hábitos se forman en la infancia y si se nos muestra como algo “normal” el recibir juguetes en navidad (el 60% de los ingresos familiares suelen irse en regalos navideños), cumpleaños, finales de ciclo escolar, visitas inesperadas de familiares, etc. ¿Qué clase de consciencia de consumo se espera que se nos inculque?

El úsese y tírese es parte de la cultura de consumo que invisibilizamos desde una muy temprana edad. Y es que el jugar es parte crucial de la formación humana integral, a tal grado que 18,000 horas de nuestra primera infancia se destinan a ello.

Es importante que el chico se involucre y sepa de dónde vienen los materiales de los juguetes. Y los que pueden romper este eslabón descontrolado de consumo son las nuevas generaciones.

Así lo dice Ana Sfreddo, artista plástica creadora de la marca 3R design, que fabrica juguetes producidos con aquello que le sobra a las empresas textiles en Argentina.

Pensar que por darle tecnología, juguetes y ropa a las niños, son más felices es caer en un grave error, cuyas consecuencias son desastrosas para el medio ambiente. Contar con tiempo libre para jugar en espacios verdes fortalece el lazo directo con la naturaleza y el estrés al que son sometidos niños y niñas por el impacto publicitario se mitiga.

Tener tantas cosas resulta irritante para los pequeños, de acuerdo con Kim John Payne, autor de Simplicity Parenting. Por eso dejar de atascar sus cuartos de juguetes le vendría muy bien a su desarrollo neuro emocional también.

Reflexión post-Toy Story 4: el plástico y la deforestación en la industria del juguete

Sí, acá el tema lo desató Forky, el nuevo personaje creado por Bonnie en su primer día de clases en el jardín de niños. Un tenedor que se repite hasta el cansancio que su lugar es en la “cómoda y cálida basura”.

Y sí, el lugar al que paran irremediablemente tooooodos los desechables de un solo uso es ahí, la basura que termina en vertederos al aire libre que contaminan los suelos, el agua y el aire; al igual que en el fondo de nuestros océanos, los ecosistemas más importantes del planeta.

Ahora, no solamente Forky es basura en Toy Story 4, la industria del juguete tiene todo que ver con la tala ilegal en Indonesia, con el uso de hidrocarburos para el funcionamiento de fábricas, transporte y, por supuesto, el empleo de plástico y metales pesados altamente tóxicos.

Gracias a Greenpeace y a una campaña de denuncia ante las acciones irresponsables detrás de los procesos de producción de Mattel, Hasbro, Disney y Lego es que ésta última empresa empezó a replantear sus materiales.

Declaró a finales del año pasado que invertirá cerca de 1,000 millones de coronas (suecas) en explorar materiales sostenibles con los cuales sustituir el empleo desmedido de ABS –siglas de acrilonitrilo butadieno estireno– un plástico común empleado en la fabricación de teclados de computadora y estuches para celulares y tabletas.

Emplear materiales no renovables, pilas, envoltorios no sustentables, fabricación contaminante, poco tiempo de vida útil, presencias altas de plomo y cadmio en cada pieza (de acuerdo al estudio realizado por la revista Environment Science and Technology)… esa es la realidad detrás de la mayoría de los juguetes (sin mencionar las condiciones de explotación humana implicadas en su elaboración).

Para que termine de caernos el veinte –y todo gracias al estreno de Toy Story 4– las selvas y bosques de Indonesia y más zonas del continente asiático se están deforestando y, con ello, el hogar de cientos de especies que, en su mayoría, se encuentran en peligro de extinción.

Las empresas de juguetes más importantes del mundo utilizan envoltorios de papel y cartón provenientes de la destrucción de bosques. Aproximadamente 1.000.000 de hectáreas al año son taladas para la fabricación de papel y cartón comprado por la industria del juguete.

Si ya llegaste hasta acá es porque seguro andas con la pregunta de: ¿y entonces qué le regalo a mis sobrinos en sus cumpleaños, (pensaba comprarles el Forky de $900 que sacaron por Toy Story)?

Consumo responsable, apoyo a pequeños productores

Los juguetes son cool, son buenos para el desarrollo cognitivo y han existido desde siempre… por lo que puedes optar por investigar empresas responsables que empleen materiales biodegradables, como la madera en la fabricación de rompecabezas, carritos, aviones, castillos, columpios, etc.

Así es esto: debes informarte cada que vayas a realizar una compra. El planeta no está para que se te venga el cumpleaños encima y salgas corriendo a comprar lo primero que haya en la plaza más cercana.

Como consumidores podemos trastocar a una escala considerable las lógicas de producción actual averiguando cuáles son las actitudes de las empresas en temas sociales y ambientales antes de comprar. Exigir desde nuestra acción de compra que no dañen el medio ambiente en forma directa o indirecta para elaborar lo que nos ofrecen.

Incentivar el comercio local al apoyar a pequeños productores en sus emprendimientos sustentables al pagar precios justos es el siguiente paso. ¡El futuro es hoy!