Florence and the Machine

La energía femenina empezó a llenar el Palacio de los Deportes desde las 7:30, con la compañía de Beth Ditto, vocalista y frontwoman de Gossip. Esta vez se presentó con su proyecto solitario y su poderosa voz inundó el venue, emocionando a todos los fans de Florence and the Machine presentes esa noche.

A las 8 era la cita en el Palacio de los Deportes, poco a poco se empezaba a llenar el lugar y se sentía la emoción por ver a esta gran mujer que no había venido a dar conciertos desde el Corona Capital 2012, la expectativa era alta. Si bien tan solo se ocupó la mitad de capacidad del Palacio de los Deportes, la energía se podía sentir en el aire. 

Fotospor  OCESA/Lulú Urdapilleta

A las 8 y media, la gente estaba ya gritando por su nombre, se apagaron las luces de estadio y fueron reemplazadas por luces tenues de colores terrosos, los instrumentos de cuerda anunciaban la llegada de Florence Welch. Apareció con un hermoso vestido rosado y translúcido. Mientras los instrumentos hacían un sonido impetuoso, fue imposible no sentir la piel chinita, el sentimiento era como ir a una sala de conciertos filármonica justo cuando la orquesta entona el “La” de afinación.

Empezó a sonar “June”, una canción de su último álbum High as Hope, motivo de su gira actual. La energía estalló enseguida, la voz de Flo llenó los oídos de todos. Se iluminó el escenario, lleno de instrumentos – entre ellos un arpa – y sus seguidores coreaban. Descalza, Flo se movía de una manera tan enérgica por el escenario que era imposible no contagiarse de todo lo que venía a transmitir esta noche. El Palacio de los Deportes, que muchas veces defrauda por su sonido, sonó impecable y ayudó a la voz mística de la bella y áurea cantante.

Seguido de esa canción vino “Hunger”, el éxito que terminó de calentar las almas dentro del Palacio. Entre canción y canción, Florence platicaba con el público, su voz tierna y de hada estaba al borde de las lágrimas. Emocionada por su regreso a México, dijo que este concierto iba a ser un homenaje al país y a todo lo que ha aprendido de él. Platicó de Frida Kahlo, una de sus grandes musas, de Yucatán y lo que aprendió en sus viajes hacia los cenotes.

Apenas empezaba uno de los más grandes homenajes, una ceremonia de luz y energía, el Palacio de los Deportes se tornó en una congregación de amor, de celebración a la vida y a la música de Florence. En cada canción se hicieron presentes las palmas del público, en vez de sonar como una cacofonía sin sentido, sonaba como si nosotros fuéramos una pieza instrumental importante del espectáculo. 

Antes de cantar “Patricia”, nos platicó como cada vez que canta esta canción sabe que Patti Smith está a su lado, una de sus grandes inspiraciones. Se iluminó su cara de emoción, su sonrisa cálida apareció cuando nos comentó cómo fue su experiencia al visitar el museo de la Casa Azul y ver frases de Patti Smith en las paredes. “Sentí que estábamos las tres ahí, y ahora, en este momento estamos todos juntos”.

Después de “Dog Days are Over”, pidió al público guardar sus celulares, el momento en el que todos guardaron su celular y sonó el coro “Run fast for your father, run fast for your mother” todos gritamos y bailamos. Hubo una sensación de catarsis enorme de pronto. Moví mis manos y mi cuerpo, todos gritábamos en una sinergia potentísima; por fin no dependíamos de nuestros móviles -siempre presentes en los conciertos hoy en día- y éramos libres todos.

Apenas había pasado una hora, y ya sentía que me había cargado de energía, es imposible verla cantar y moverse y no pensar en seres de la mitología griega. Pensé de broma en la mañana que iba a ser una experiencia sanadora ver a Florence and the Machine, pero era real: fue toda una misa.

Sonó “Jenny of Oldstones”, canción que dedicó a Arya Stark y al final del concierto sonaron canciones del How Big, How Blue, How Beautiful y éxitos de Lungs como “You’ve Got the Love” y “Cosmic Love”.

Después de irse, canto un encore muy emocional, niñas alrededor de mí lloraban y sacaban sus pulmones con “Shake it Out”. No se puede negar su energía de bruja, es como ver a una ninfa musical en nuestra época. Cualquiera que haya vivido esta experiencia, sabe que un concierto de Florence and the Machine es más que concierto: es sanación espiritual.

Florence Welch ¿Qué mas te podemos decir? Gracias por llenarnos de energía tan bonita, necesitamos más de eso en este país.