Rocketman

Fui a ver Rocketman con la expectativa de una cinta autobiográfica llena de emoción, conciertos y extravagancias pero me topé con la historia de un niño solitario que aprendió a aceptarse y pasar por encima de las críticas. Que aunque por momentos se dejaba caer en las adicciones y la depresión logró superarlo y ser la leyenda que hoy conocemos.

Junio, mes del orgullo LGBT, donde todas las campañas se cuelgan para sacar más dinero, incluyendo la industria del cine. Suena mal en principio, pero muchas veces es gracias un comercial, un promocional, una escena de una peli o una canción que pierdes el miedo y te das cuenta que en realidad no estás solo en este mundo.

La dinámica con la que juega Rocketman es interesante y una técnica excelentemente empleada. A veces vemos a John de niño recordando el rechazo de sus padres, luego en el escenario dando todo de sí, en casa fingiendo ser heterosexual, encerrado en su oscuridad inhalando cocaína y hundiéndose en alcohol. Pero siempre regresando al mismo punto: su terapia y el grupo de ayuda donde comparte todas estas memorias.

Si de por si la vida es difícil por sí sola, cuando sales del molde y no eres lo que esperaban tus padres, no eres lo que esperaba la sociedad y no eres ni si quiera lo que tu esperabas ¿cómo logras sanar y salir adelante? Toma mucho llanto y valor aceptar que necesitas ayuda, que nadie en este mundo puede solo contra todo y que se vale acercarse a quien te quiere e intentar imitar ese amor que te tienen para ti mismo.

Ser parte de la comunidad LGBT es complicado, no importa que la tele nos repita que hay igualdad y tenemos los mismos derechos, porque la realidad es que cuando vas de la mano con tu pareja en la calle las miradas nunca cesan. Sabes que probablemente te van a gritar alguna ofensa, que tienes más posibilidades de ser asesinada solamente por amar a otra mujer.

Da mucho miedo aceptarse y por eso para varios es más fácil fingir que eres “normalito”, heterosexual, porque piensas como Elton John y dices ok, es momento de abrirme aceptarme y hacérselo saber a mi mamá, piensas en el peor de los casos, pero que te diga “Lo sabìa y me entristece que jamás te vayan a amar de la forma correcta” es peor que los insultos que suponías que vendrían.

Definitivamente la terapia y el gran amor y apoyo incondicional de su mejor amigo le salvaron la vida, y con suerte el compartir esta historia en pantalla grande también le ayude a salir adelante a alguien más. Nunca estará mal amar a alguien ni reconocerse como parte del espectro que abarca todo lo LGBT. Duele mucho cuando tus papás no te apoyan pero para eso están los grupos, la comunidad que se forma y que te ayuda a la autoaceptación.

Yo hoy al fin deje de tener miedo de reconocerme como polisexual y sea quien sea a quien elija amar en un futuro se que no estará mal, ni será un pecado. Y que si me toca pasar de nuevo que me corran de la Cineteca por besarme con una chica tendré en mente que no es mi culpa y pensaré en que girls loves girls and boys, love it’s not a choice.