Elton John

Recrear la vida de un gran personaje no es fácil. Sin embargo, el cine ofrece recursos con los que se puede jugar para transmitir diferentes emociones que asemejen un poco lo que dicha vida significó y costó. Esto sucede en Rocketman, la biopic de Elton John.

A diferencia de otras cintas del género, este filme hace uso de las licencias del cine y crea una historia fantástica, con momentos mágicos, ácidos y crudos a la altura del personaje. No obstante, la esencia y aspectos fundamentales de la vida del cantante se respetan, sin necesidad de ser contados a manera de una simple y burda monografía.

Dirigida por Dexter Fletcher (Volando alto), la cinta es un musical con tintes dramáticos y fantásticos, en la que la mezcla de los géneros da un resultado agradable.

El filme cuenta la historia de cómo el gran Elton John llegó a convertirse en estrella. Desde que era el pequeño niño prodigio Reginald Dwight, con una infancia llena de carencias emocionales, que después intentó llenar con todas las drogas, alcohol, relaciones tóxicas y fama. Hasta que Dwight tuvo que morir para que Elton John brillara en el escenario, interpretando y componiendo la música de las letras de su incondicional amigo Bernie Taupin.

La música es parte fundamental del discurso y no únicamente referencial, como en otros filmes en los que literalmente se recrea la historia de cómo surgió alguna pieza icónica. En Rocketman, los números musicales ponen el foco en algún momento importante de la cinta. En algunos canta sólo el protagonista, en otros hace duetos o incluso más personajes intervienen en el acto.

La música lleva el ritmo de la película, convirtiéndose en un protagonista más, sin que con esto se descuide el guion. Ambos se compenetran y dan como resultado un trabajo impecable. Los grandes éxitos: “Your Song”, “Tiny Dancer”, “The Bitch is Back”, “Rocketman”, “I Want Love”, “Crocodile Rock”, “Bennie and the Jets”, “I’m Still Standing”, entre otros, forman parte del filme. Una verdadera maravilla, capaz de llevar al espectador por diferentes emociones.

Las actuaciones están a la altura de una gran película. Taron Egerton (Kingsman), simplemente, es un fantástico Elton John. Realmente se mete en el personaje y demuestra que puede cantar sus grandes éxitos. Bryce Dallas Howard (Jurassic World) es su ácida y terrible madre, a quien de verdad se detesta. Jamie Bell (El expreso del miedo), encarna a Bernie Taupin, amigo incondicional de Elton y quien escribiría las letras de sus canciones más famosas. Richard Madden (La Cenicienta) es el apuesto y desalmado productor musical que conquista el corazón del cantante.

El vestuario es otro gran acierto. A lo largo del filme, el protagonista usa atuendos extravagantes, dignos del gran Elton John. Lo interesante es que al final de la cinta aparecen fotografías donde se comparan con los utilizados realmente. El resultado es un trabajo maravilloso, se recrearon a la perfección.

La película no censura o romantiza nada. Es explícita, cruda y fantástica, se siente la esencia de la vida del personaje. Se puede ver la transición de Reginald Dwight al gran icono de la cultura pop, Elton John.