La música tiene la capacidad de impactarnos en un sinfín de formas, y cuando esta se mezcla con diversas artes puede dejar una huella aún más profunda en nuestro ser. Este es el caso de Dolores, un grupo de trip-hop que se origina en la CDMX; con una propuesta que busca como ir más allá del plano auditivo, su proyecto funge como una medicina para todos nuestros sentidos.

Cuando nos encontramos con Dolores es difícil pasarlo de largo. Entre un constante bombardeo de propuestas musicales, es bastante seductor encontrar algo que nos atrape con una nueva perspectiva. Así que cuando tengo oportunidad de platicar con ellos, lo primero que decido preguntarles, es sobre cómo surgió este concepto:

Desde que iniciamos la banda lo vimos como un proyecto fuera de lo común, así que todo se valía; podíamos meter sonidos variados y estructuras no tan convencionales.

Dolores nació en el estudio, se fue forjando mediante lluvias de ideas, nunca jamearon, pero encontraron una dinámica ideal entre esto y algunas escapaditas a Tequisquiapan, que resultan en sus creaciones sumamente originales. Cada parte trabaja en un idea individualmente y posteriormente, se va complementando en grupo.

Es peculiar entrar al Instagram de la banda, vemos una serie de imágenes glitcheadas que se complementan entre sí, para crear un enorme collage experimental que se acopla a la perfección con la vibra del proyecto:

Cuando llego la parte de los visuales nosotros pensamos que una persona que se dedicara a eso podía hacer un trabajo mucho mejor que nosotros, entonces nos preguntamos ¿qué artista visual podríamos contactar para complementar la idea? y ¿qué podamos tener una buena comunicación?, y así nació la colaboración con Neurocolor.

Poco a poco se va perdiendo el miedo a mezclar géneros, y algunos artistas ya no buscan encasillarse en géneros o estilos, dejando al público la parte interpretativa y expandiendo nuestras emociones auditivas. Los chicos de Dolores no sienten una necesidad fehaciente de definirse, están abiertos a inyectarle a su proyecto todo aquello que les parezca atractivo:

Esta etiqueta del “trip-hop” la buscamos porque siempre nos pedían que definiéramos nuestra música, y porque nosotros tenemos un cierto acercamiento a ese género, pero en realidad no descartamos hacer cosas muy rock, electrónicas o muy punk, pero no decimos que trip-hop es lo único que hacemos y vamos a seguir haciendo.

Creemos que cuando alguien crea algo no está pensando exactamente ¿cómo se llama? o ¿qué es?, eso puede limitarte demasiado. Estamos muy conscientes de que cuando lanzas algo ya no te corresponde a ti interpretarlo, ni ponerle nombre, las opiniones al respecto pueden ser súper variadas.

Los títulos de sus canciones son intricados con buen motivo, son alías que impiden que asumas el tema de los tracks, o las melodías que lo acompañan, ellos mismos dicen: Si vez que una rola se llama “Ven a mí”, sabes perfectamente que puede ser una rola de amor o desamor, pero “M M D” no te dice nada, entonces mejor sólo escuchas el track. Dicho esto, podemos decir que cada canción de Dolores es un descubrimiento bien recibido, inesperado y con un sinfín de significados:

Todas las rolas nacieron en cierto viaje, o en algún punto del estudio donde traíamos alguna broma interna, entonces todas tienen nombres bastante cotorros que no salen a la luz. Con “M M D”, la letra te acerca un poco hacia la cuestión de un funeral, queríamos hacer una canción con esta temática y cómo la gente que está fuera del funeral lo percibe, y también de cómo la persona que murió lo percibe. Entonces el título de la canción no significa nada, no tiene que ver precisamente con lo que contamos en ella, es un nombre interno que decidimos.

Si todavía no conocían a esta promesa mexicana, no esperen más para dejarse hipnotizar por sus tracks, que aún irán estrenando sencillos dobles hasta juntarlos todos para crear un EP. Si no quieren perderse de ningún estreno de Dolores síganlos en Facebook y Spotify.