1:00 am en el Foro Normandie, el público grita esporádicamente para ver a Joshua Eustis, integrante de Telefon Tel Aviv; quien, después de procesar la muerte repentina de su dupla Charles Cooper, decide continuar el proyecto y venir a México.

La espera en el foro había sido larga, de alguna forma cumplidora. Tres horas de un set electrónico por Lis Sarroca (dj medio mexicana, medio catalana) que iba de los beats lentos y seguros, a prender al público con mezclas originales de canciones, a veces reconocidas y otras más bien rarezas.

La parte de atrás del lugar ya era una fiesta, el público asiduo del lugar disfrutaba entre tragos y beats. Al frente era otra historia: estábamos los que queríamos ver a Telefon, (ya un tanto desesperados) quietos y aferrados al lugar que habíamos apañado.

Leds que cubrían el escenario cambiaban de color a un ritmo cada vez más eufórico. En un mismo lugar vivíamos el contraste entre baile y espera.

¡Telefon! ¡Telefon! El grito que no dejaba de escucharse por un fan bien desesperado.

¡Algo va a pasar!

Era el sentimiento que provocaba aquel silencio y una atmósfera que se tornó obscura en punto de las 2:00 am. Salía al escenario Joshua Eustis, quien poco a poco nos adentró en su viaje llevándonos por pasajes inundados de texturas y total experimentación.

Los Susurros de Josh nos hechizaban, algunos preferían cerrar los ojos y moverse suavemente en una escucha activa y profunda. El juego de luces y humo, que si bien era sencillo, incrementaba conforme la intensidad de la música, potenciando así la escena.

Después de una hora exacta que duró el acto, sin duda salimos corriendo del lugar, satisfechas de escuchar de nuevo una propuesta interesante en una escena bastante estereotipada.

Lejos de la electrónica tradicional para bailar, Telefon Tel Aviv nos entregó un acto de experimentación sonora que hizo valer toda la pena para los que esperamos y disfrutamos el show al frente. Al fondo los que querían diversión, tan solo tuvieron una pausa antes de regresar a la fiesta.