Una editorial de Raquel Prior

En los últimos meses las redes sociales han servido como una herramienta de denuncia que ha permitido visibilizar la violencia sexual de la que son víctimas miles de mujeres en México. Tal vez no han querido usar la vía legal por diversos factores, tal vez no han denunciado porque un familiar fue quien la agredió, porque eran unas niñas, porque no supieron detectarlo, porque la sociedad es el juez más duro.

En un estudio realizado por el Inegi, Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2016, se arrojaron los siguientes datos: 66.1% de las mujeres mayores de 15 años ha sufrido algún tipo de violencia, y no la denuncia porque no lo consideran un acontecimiento importante ¿Qué reflexión deja esta respuesta?

La violencia hacia la mujer está tan normalizada que no se considera un hecho relevante. Es algo a lo que se enfrenta siempre y no hay mujer que se salve.

La muestra realizada en 142 mil 363 viviendas entre octubre y noviembre de 2016, muestra que 40.1% de las mujeres admitió haber sufrido violencia emocional, 6.5% sexual, 20% económica, patrimonial y 17.9% violencia física.

Hay un 9.4% de mujeres que sí denuncian, pero también hay un 2.2% que lo único que hicieron fue pedir apoyo.

En México, y en general en América Latina, se han tenido movimientos similares que han surgido en redes sociales como #MeToo, #NiUnaMás, #Cuéntalo, #YoNoDenuncio, #MiPrimerAcoso, “¿A los hombres también les pasa?”, etc. Hace unas semanas una nueva ola de #MeTooMexico se desató, y puso al descubierto una realidad que es necesario enfrentar, la violencia sexual contra las mujeres se ejerce en diferentes gremios y niveles, y muchas veces no se puede identificar ni actuar ante ella porque está normalizada.

Periodistas Unidas Mexicanas

Hay mujeres que no denuncian precisamente para evitar ser señaladas como una víctima, estigma del que también sufren, sin embargo, con el movimiento #MeTooMéxico lo que se pretendía no era pedir ayuda, ni se deseaba ser salvadas, simplemente fue un esfuerzo por gritarle al mundo que no se sienten seguras en el lugar en el que viven, en el que trabajan, en el que transitan, etc.

Es por ello que la Colectiva Periodistas Unidas Mexicanas #PUM realizó un sondeo en el que median las violencias sexuales que sufren las mujeres dentro del gremio periodístico. Arrojó que el 73% de las mujeres que trabajan en medios de comunicación han sido víctimas de acoso, hostigamiento y abuso sexual.

En el AcosoDATA 1: Sondeo sobre acoso, hostigamiento y violencia sexual contra las mujeres que trabajan en medios periodísticos en México, se reportaron 392 denuncias, 197 fueron los periodistas denunciados, de los cuales 12 recibieron entre tres y cinco denuncias, algunos de los agresores  volvieron a violentarlas.

Dentro de las denuncias se mencionan a 74 empresas periodísticas,  de las cuales destacan, La Jornada con 15 denuncias, Grupo Imagen y Milenio con 10, El informador Guadalajara y El Universal con ocho, Cuartoscuro, El economista y Reforma con siete, Grupo expansión con seis, además de ESPN y La escuela de Periodismo Carlos Septién con cinco cada uno.

El sondeo también arrojó que 84% de estos medios de comunicación no cuentan con protocolos para enfrentar estas violencias, los departamentos de RRHH no saben cómo actuar, la mayoría de los agresores denunciados no recibieron ninguna clase de consecuencia.

 

Esto demuestra que el feminismo no es una guerra de hombres contra mujeres, sino que se tiene una responsabilidad compartida por acabar con el problema, pues las violencias son sistemáticas y nos atraviesan a todos.

Ellas muchas veces no buscan medidas punitivas contra sus agresores, simplemente necesitan hablarlo para poder sanar, son mujeres tan valientes que se unieron y se enfrentaron ante una sociedad cerrada que las revictimiza y las culpa por no quedarse calladas.

Anonimato

Lo que hicieron #MeTooMéxico, #MeTooMusicosMexicanos, #MeTooEscritoresMexicanos, #AcademicosMexicanos, la Colectiva Periodistas Unidad Mexicanas #PUM, entre muchas otras personas, fue poner sobre la mesa que una de las razones por las que estas denuncias son efectivas se debe al anonimato, pues gracias a él las mujeres han podido denunciar sin miedo a las represalias, muchas otras se han identificado y reconocido en las historias de otras, creando así una comunidad más fuerte.

Y pese a lo que muchos puedan creer, el anonimato es una herramienta que protege a la víctima y no tiene porque desistir de él, la atención debe estar dirigida a la incapacidad del Estado por salvaguardar nuestra integridad, que nos llevó a denunciar en otros espacios.