Por Nelly Olguín y Mookie

Sin saberlo (o quizás sí) y a manera de premonición dejas material para darte nueva vida y continuar. In the End, un disco póstumo que The Cranberries nos otorga como una especie de continuación más allá del tiempo que nos regala la vida.

Más allá de Dolores O’Riordan, su voz y la huella que como banda dejan en la historia, el legado de una generación y las que vivieron alrededor de ella.

Lo cierto es que podemos conversar y repasar historias, revivir anécdotas sobre discos y canciones de The Cranberries. Es una forma de continuarlos también, de rendir un homenaje y mantenerlo ahí.

La conversación

– Y es que hablar de The Cranberries es sin duda hablar de mi infancia. Aún puedo recordar a mi yo de siete años con unas coletas, cabello largo, y a mi prima de 15, disfrutando y mostrándonos parte por parte las letras de sus canciones.

– Me recuerdo patinando en no más de dos metros, ida y vuelta, escuchando una y otra vez No need to Argue, quizás no entendía todas las letras, pero la música, los coros y esa singular voz transmitía todo; amor, decepción y hasta muerte. “Ode to my family” “Zombie” y “Disappointment”, una de mis favoritas, canción que a esa edad no pensabas fuera a significar años después, con no muchas pero sí, algunas significativas decepciones.

– El ver cómo disfrutaba su ambiente y que al mismo tiempo me transmitía su energía y la satisfacción de saber más sobre la música. Una escena musical donde Dolores O’Riordan salía con el pelo corto y con labial negro me daba miedo, sin embargo, no me dejaba de gustar. La primera impresión que tuve fue “quiero verme tan fuerte como esa mujer”.

– ¡Hey! Ese look atrevido, divertido, fuerte; claro que así queríamos vernos. Del disco To the Faithful Departed, recuerdo además de la portada amarilla, “Salvation” con ese video lisérgico y con metáforas de destrucción y ellos más obscuros. “When you’re gone”, para cortarse las venas.

¿Advertirás tu destino?

– Y si pudiera ver mi vida pasar como una película, el soundtrack sin duda alguna tendría que estar acompañado con canciones como “Ode to my family”, con la cual lloraba al recordar a mi madre abrazándome contenta por las mañanas. “I still do”, en la muerte de mi mejor amigo. “Kiss me”, cuando mi mejor amiga de la prepa encontró al amor de su vida. “Dreams” instantáneamente me hace pensar en mi hermano.

– Esa época de los videos en donde Dolores iba de aquel look obscuro a pelucas y flores. El disco con la portada del ojo gigante (Bury the Hatchet) me recuerda a mi hermana menor. Creo que ahí le había heredado aquellos gustos y era ella la que conseguía los discos, yo estaba en otra, pero en la casa podíamos escuchar o ver “Animal Instinct” “Promises” “Just My Imagination”. La música une, te marca y genera fuertes lazos.

Es evidente que The Cranberries marcó no sólo mis momentos, sino el de varias generaciones y el escuchar su álbum póstumo es la reafirmación de que al final -todo lo que querías, no era nada de lo que querías- porque al final tampoco puedes tomar el espíritu, tal como lo dice “In the End”.

Gracias a The Cranberries por regalarnos  su mayor tesoro: “In the End”, la prueba de que Dolores seguirá en nuestros corazones, en nuestros momentos y en nuestra música por siempre.