Mick Rock es EL fotógrafo del rock por excelencia, quién no esté de acuerdo que haga favor de comprobarlo. Pero hablando en serio, este chavoruco 4ever sacó algunas (más bien, bastantes) de las fotografías más icónicas en la historia de la música.

La primera fotografía que recuerdo haber visto de él fue en un vinyl de Queen II que tenía mi padre, no en tan alta calidad, era una pieza de los ochenta y ya llevaba algo de tiempo en aquella repisa, pero el buen arte (así como el mismo Mick) no se deteriora ni se vuelve obsoleto con el paso del tiempo.

Ya en mi adultez me daría cuenta de que Mick Rock fue una parte esencial de mi vida, un espíritu constante que me acompañaba sin darme cuenta. Todas mis cosas favoritas, Iggy and the Stooges, Blondie, Bowie, los Yeah Yeah Yeahs, The Rocky Horror Picture Show, todo había sido fotografiado por Mick de la manera más ingeniosa posible. Todo este tiempo había sido fan de él sin saberlo.

Mick regresó a la CDMX para presentar su exposición “Queen: el origen de una leyenda” en el Foto Museo Cuatro Caminos, al saber que iríamos a la presentación oficial donde él estaría presente fue difícil no sentir nervios, íbamos a conocer a una leyenda del rock.

No temo en declarar que el rock (y la música en sí misma) no sería lo mismo sin el ojo de Mick Rock, el hombre que preservó para la posteridad algo más que artistas buenos, sino la filosofía que engloba la juventud, el punk, romper paradigmas y ser contracultural. Más allá de ser un fotógrafo, me referiría a Mick como un filósofo visual.

Cuando entramos al Foto Museo todo se vuelve imponente, estamos rodeadas de fotografías que hablan por sí mismas y cuentan una de las historias más grandiosas y apasionantes de la música: la de Queen y Freddie Mercury. Los retratos y la vestimenta se miran tan majestuosos que llegan a ser intimidantes.

Damos un recorrido por la exposición y al fondo encontramos una impresión gigante de la portada del Queen II, delante de ella, un trono destinado para que los asistentes puedan tomarse una fotografía, al lado, el señor Mick Rock con una sonrisa en el rostro, sacándose fotografías con los asistentes, firmando todo tipo de artículos y una fila que pareciera interminable para poder acceder a él.

Al ver su comportamiento con el público de la exposición no es difícil ver la magia que engloba a este hombre; una persona de 71 años que puede estar más de cuatro horas dando entrevistas, sonriendo, hablando con la gente y contagiándonos de su vivacidad. Ahora entiendo como es que esta persona pudo mimetizarse en pedazos de historia, documentarlos e impregnarles algo de él a cada uno.

Mucho se ha relatado de la historia de Queen, un poco menos de la de Mick, entonces ¿realmente qué más podemos expresar de estas leyendas? El legado que nos inspira de su trabajo, para sentir, crear, innovar y vivir. Estas personas jamás voltearon al pasado y creyeron que la época o la música de antes era “mejor”, o se concentraron en decir si el rock estaba vivo o muerto, sus mentes siempre estuvieron en el futuro.

Veo a Mick a lo lejos y en mi mente le agradezco tanta creatividad, y recordarme que la historia la hacemos nosotros mismos, que solo necesitamos pasión y amor en lo que hacemos para dejar una huella positiva en otros. <3