En toda nuestra vida ninguna banda se había preocupado tanto por nosotras hasta la noche del miércoles. Ese punto clave donde FIDLAR pidió al público que nos hicieran un espacio exclusivo en el que las chicas pudiéramos unirnos al slam y que si llegábamos a ver algún “señor” entre éste no dudáramos en darles un golpe ¡jajajaa a huevo!

En lo que llegaba el miércoles, circulaba en redes sociales el vídeo del mosh pit  que se armó en el Festival Estéreo Picnic y así nos fuimos mentalizando para lo que sería su primera presentación en CDMX.

Para ir calentando el escenario, Carrion Kids y su sonido punk-garage comenzaron a prender a toda la banda. Pese a que sonaran muy chido el público ya estaba ansioso, medio pedo y con los tenis bien amarrados para que FIDLAR emergiera y tomara forma del punk californiano en persona.

Dando las 10:30 FIDLAR tomó el escenario para recordarnos por qué estábamos todos ahí: una dosis de ese lifestyle punk rocker con noción “nos vale madres todo”, que fue muy obvio cuando las chelas y los tennis empezaron a volar.

La rola inaugural fue “Alcohol”, todos se dejaron ir. Las melenas a volar, los gritos y hasta algunos aullidos se escucharon. Sus visuales se apoyaron en animaciones con stopmotion alrededor del nombre de la banda.

“West Coast”, “Cheap Beer” y “By Myself” fueron de las más coreadas. No hubo un segundo en que el mosh pit pareciera acabar y sólo iba en incremento, hasta llegar al punto clave donde los chicos de FIDLAR pidieron que nos hicieran “una cancha” a las morras que queríamos unirnos. Y pese a que esto durara sólo dos canciones, lo disfrutamos bastante.

Pa’ rematar la noche tocaron “Cocaine”, dónde nos pidieron nos sentáramos en el suelo por un ratito. Chequen el vídeo. Nos quedó claro que FIDLAR reivindica el punk como consciente del medio ambiente, el capitalismo y  temáticas sociales que exponen en sus últimos álbumes.

Su primera presentación no pudo haber sido más perfecta; sólo quitaríamos esos desniveles del SALA que, entre la chela y los saltos, causaron unas cuantas caídas.

Fotos por : Angélica Rincón