Los 90s ya provocan nostalgia, más cuando te tocó vivir intensamente la adolescencia y juventud en esos años. La liberación sexual, las drogas, el baile frenético y la música electrónica vieron la llegada de los Raves,  que fueron parte de esta época. Los que vivimos y disfrutamos de la cultura Rave en México, asistimos a la charla que se realizó en el Museo Universitario del Chopo. También los que no la vivieron pero se sienten atraída hacía ella.

En la charla asistieron cuatro de los grandes exponentes mexicanos en el movimiento Héctor Mijangos (fundador de Noiselab), Martín Parra (Dj Mar-T 9000), Luis “Bishop” Murillo y Luis Carlos Gómez (Dj Chrysler), los cuales me acompañaron en mi adolescencia y juventud, como a muchos otros que buscábamos una nueva forma de comunión y estados de ánimo.

Los 90s estuvieron marcado por las discoteques que tocaban los éxitos del momento. Sin embargo se comenzaron a realizar “fiestas” que no respondían al tradicional club de baile, donde la entrada era custodiada detrás de unas cadenas y un desconocido decidía quién era merecedor de ingresar.

Estas fiestas eran en lugares poco convencionales como fábricas o casas abandonadas, algún lugar en medio del bosque, etcétera. Esta nueva forma de vivir la fiesta fue importada desde Europa o Estados Unidos por viajeros intrépidos que se aventuraron en esté mundo y trajeron este tipo de música llena de sonidos repetitivos y llenos de texturas sensoriales. Como lo comentaron los ponentes, se tenía que viajar para encontrar y traer los nuevos sonidos y poder presentarlos en el ritual acústico.

¿Qué trajo el movimiento del Rave a la juventud mexicana?

Durante el conversatorio Dj Chrysler definió los Raves en México como un espacio en el cual los asistentes entraban en una atmósfera inmersiva donde la cultura de la noche cambió para no hacer diferencias sociales o de preferencias sexuales, la música era para todos. Los cuatro exponentes de la charla estuvieron de acuerdo que el movimiento de las noches interminables de los 90s trajo una mayor apertura; rompiendo barreras sensoriales, sexuales. La introducción de las drogas y un tipo de música que llevaba a un trance hacía que los asistentes a este ritual comulgarán en paz con el otro, adiós prejuicios.

Para los que vivimos esas noches interminables, los smart drinks, bailar hasta el amanecer en “fiestotas” como las del Ácido, las del Eureka, Union Fest, Equinox y otras, perdimos la noción del tiempo bailando en un infinito. Sin embargo, el tiempo del Rave salvaje fue muy corto. Comenzaron a meternos en clubes de música electrónica, la policía comenzó a perseguirnos. Como lo mencionó Mijangos; “Los amantes de la música y la música misma ocasionó el Rave”.

Dj Chrysler

En 2005 fue el año de la decadencia y se perdió la exclusividad. El consumismo desmedido y la inmediatez sobrevaluaron la música electrónica y cada vez se volvió más inaccesible a los bolsillos de quienes por $100 pesos podíamos bailar toda la noche; donde los gurús de las tornamesas tocaban sets de 4 horas continuas, donde sólo importaba la comunión entre nosotros.

Hoy en día los raves son sólo un gran recuerdo, la música electrónica como la conocíamos evolucionó, sus oyentes crecimos y nos volvimos adultos y la noche interminable llegó a su fin.

La charla se realizó en el marco de la exposición Noches Fieras 1970 / 2017, que estará hasta el 17 de marzo, por lo que aún tienes unos días para disfrutar de ella.

Info general

Museo Universitario del Chopo

Dr. Enrique González Martínes 10 Col. Santa María la Ribera

Miércoles a domingo 11:30 a 19:00hrs.