Mucho, muchísimo se ha dicho del amor propio pero, creo, pocos mensajes son tan bien emitidos como los que mandan Fersanrat e Interdimensionalife. Mi mamá podría jurar por el mismísimo dios que ellas, por su imagen, son hijas de Satán; llenas de vicios y mala vida. La sociedad nos enseña a juzgar lo diferente y por eso ellas armaron uno de los proyectos más chidos que he presenciado: Sanrat.

Fotos x Alexa Olán

La entrevista sucedió en la CDMX. Un día con un chingo de calor. Llegamos al estudio que tienen ubicado cerca de el Ángel de la Independencia. El background que yo tenía de ellas era que Mariana peinaba cabrón y colaboraba con toda la escena “moderna” y del “arte contemporáneo”. Por otro lado, Fer Sanrat, una de las tatuadoras con más hype y -según yo- fiesteras de la ciudad.

El estudio comenzó por la necesidad de “hacer algo más integral” me dijo Fer. “Para mí el tatuaje no es sólo como que ‘ay, mi tatu y el estudio’ sino que forma parte de toda tu imagen, tu estilo en general, lo que proyectas y, creo que, deberíamos ponerle mucho más atención a eso”. Empezamos la entrevista en lo que Mariana me hacía unas trenzas perrísimas.

“Estudié diseño de moda pero el plan de estudios como que sólo se enfoca en ciertas cosas. Y el estilo no es nada más la ropa, hay muchas cosas que también se deberían considerar como los accesorios o el cabello. Y pues, eso, el cabello es mucho muy importante”. Lo que estaba diciendo Mariana tenía todo el sentido del mundo. Los expertos en moda siempre incluyen en sus outfits que el chocker bien chingón, los zapatos bien asombrosos, y obvio, un peinado súper ad oc.

Pero, Sanrat no es nada más un estudio de tatuajes y peinados. Atrás de mí hay prendas hechas en colaboración con otros artistas. Playeras de Tonny Furia, vestidos con Natalia (la compañera de Yoga Fire), Neoperreo y más. La idea es la siguiente: puedes venir a acá y buscar un prendas y accesorios que te hagan sentir bien. No importan las reglas, sólo que te haga sentir bien.

Fue entonces cuando entendí el concepto, que incluía un wellness muy distinto al que estamos acostumbrados. Uno alejado de las selfies en el gym y mallas deportivas. Este par ha trabajado para sentirse bien y lo están contagiando. Ellas se conocieron en Nueva York. En “equis” evento y cuando todos se fueron al after, ellas decidieron ir por cafecito, platiquita buena onda y a mimir. “Qué diferentes”, les dije. O sea, aquí y en China el after es el after. A ellas no les prende eso.

La conversación fue avanzando y me fue inevitable preguntarles por feminismo. “Pues, es que, mira…yo (Fer) he estado rodeada por hombres muy chidos. Y es en gran parte ellos quienes han apoyado mi crecimiento y todo esto entonces…no sé…”. Entendí que por ahí no iba mucho el rollo y el tema se movió a la empatía. Me contó que, a pesar de que su papá al principio no estaba muy de acuerdo con su estilo y “sus cosas”, lo trabajó porque entiende que es cosa de personalidades y se respeta.

“Procuro platicar con él, lo invito a ver donde trabajo, digamos, enfocarnos más en dar propuestas y soluciones que en el problema. Eso es lo que importa al final. Yo fui criada por una mujer, mi mamá es súper empoderada y me ha enseñado a ser libre. O sea, tengo teóricamente esa formación pero tengo que llevarla a la práctica y ahí es donde entra la empatía”.

Hablamos del poder de atracción. Ellas lo están logrando todo porque así lo quisieron y así lo han trabajado. Saben que no es sólo decir las cosas, postearlas en Internet, sino trabajarlo y llegar a lo deseado. En todo, en el área profesional y el área personal. ¿Ven? ahora todo el concepto tiene sentido. Siéntete bien, haz lo que tengas que hacer para ello.

Tenemos que entender la capacidad que tenemos de hacer las cosas y enfocarnos en lo que podemos aportar.

Mi peinado, quedó perfecto, me sentí toda una reina lista para el perreo pero más allá de cómo me sentía, la vibra de estas mujeres me inspiró para ser mejor.