Fotos por Jimena Olvera

Este año el festival Vive Latino celebró 20 años de fiesta pura, bandas como: Café Tacuba, La Castañeda, Korn, fueron algunas de las headliners para el cierre, el domingo 17 de marzo, pero ¿qué diferenció a este festival de los anteriores?

La primera vez que fui a un Vive Latino fue en 2007, por lo que este lo definí como la edición de los chavorrucos, pues fue una tendencia ver a esos tíos que lograron ir a la primera edición y ahora volvían con esa nostalgia de volver a ver esas bandas que crecieron junto a ellos.

Aún no pasaban de las 16:00 hrs y el traslado de ver a Tino el Pingüino para llegar a tiempo a El Gran Silencio, ya era un viacrucis, sin embargo, los intérpretes del “Chuntaro Style” ya estaban a las 17:00 hrs en punto para hacernos bailar con dicho tema, el slam y los vasos con cerveza se hacían ver en el cielo.

“Círculo de Amor” y “Dormir Soñando” fueron el soundtrack de mi caminata hacia el Escena Indio, en donde Bengala ya había comenzado. “Carretera” se escuchaba a coro mientras me acercaba al escenario, a lo lejos Diego Suárez sin playera se sentó frente al piano para interpretar “Mal Incurable” y cerrar con “Cárcel”.

Aunque muchos anciábamos ver su regreso, no hubo gran problema para salir de este escenario, de repente escuchaba una tonada que no podía dejar de tararear, era El Haragán y Cia era la banda sorpresa interpretando “Muñequita Sintética” así que comencé a caminar lentamente para cantarla hasta su fin antes de ver al TRI.

De vuelta al escenario principal Miguel Mateos se veía en las pantallas cantando “Cuando seas Grande” mientras hombres en botargas de Frida Kahlo o el Santo, volaban sobre el Foro Sol. Así fue como le dimos la bienvenida a Alex y Chela Lora, hits como “Nada me Sale Bien” y “Las Piedras Rodantes” no pudieron faltar.

Al mismo tiempo la hermosa María Barracuda ya estaba en la Carpa Intolerante interpretando “Ciudad Juárez” y “Chale”, así me alejé para ver a Los Tres junto a Rubén Albarrán y Emmanuel del Real en diferentes canciones pero no en “Déjate Caer”.

Me despedí de los chilenos para ver a Alemán, el rapero mexicano que con tan solo cinco años de carrera ya había conseguido participar en este gran festival en un muy buen horario y no era para menos, pues aunque no soy muy fan del hip hop, el chico tiene un estilo muy a la Jesse Baez y un acento californiano que atrae a más de un espectador.

De vuelta al otro lado de Ciudad Deportiva, me topé con la sorpresa de que Celso Piña y El Gran Silencio estaban dando un gran espectáculo con el tema “Cumbia Poder”, la audiencia no paraba de bailar y corear “ue ue ue ue ue uea la cumbia”, lástima que solo logré ver el final de este show.

La parte inesperada del cartel fue Juanes, no me di cuenta cuántas canciones de él me sabía cuando de repente ya estaba cantando “Fotografía”, “Volverte a ver” “A Dios le Pido”, el homenaje a Juan Gabriel “Querida” entre otras. Fue una sorpresa saber que era la primera vez que se le extendía la invitación a participar en el Vive Latino, pues en sus palabras, “siempre esperé esta oportunidad”.

Era momento de ver a Café Tacuba, los camaleónicos que nadie se cansa de ver en vivo, el Foros Sol estaba tapizado hasta las gradas y los Tacubos pusieron el ambiente. Rubén Albarrán jugaba con la audiencia entre rola y rola cuando pidió a las casi 26 mil personas presentes gritar el ya famoso “culero”, pensé “como para esto si se organizan”.

Asimismo, Albarrán dio un no tan breve discurso pidiendo a “los machos abrir sus mentes para saberse relacionar mejor con las mujeres” y agradeció a los ancianos, a los animales a la Madre Tierra cuando la audiencia empezó a abuchear para que continuara con el show.

Los Tres subieron al escenario, ahora sí, para interpretar “Déjate Caer” junto al cuarteto que llevaron a cabo su clásica coreografía. “El baile y el Salón” cerraron esta gran presentación y en unos minutos el Foro estaba casi vacío.

Fui al escenario en donde Santana ya estaba empezando pero me fue imposible entrar, por lo que tome camino hacia Draco Rosa del otro lado del deportivo, unos cuantos estaban sentados esperando su presentación mientras que Alfonso André, baterista de Caifanes, se acercaba al escenario para verlo de cerca.

El show comenzó con fallas técnicas pero no fue impedimento para que el puertorriqueño hiciera bailar a la audiencia, entre la que también se encontraba el timbiricho Benny Ibarra.  Apenas sentía mis piernas así que cedí la pista a personas de la tercera edad que disfrutaron el cover de “RoadHouse Blues” de The Doors.

A un lado de este escenario se escuchaba el mismísimo ritual de La Casta que junto a los danzantes Nok Niuk comenzaron a interpretar “Tumba Matriz”. Ver a estos rockeros en vivo, no fue solo ver a una banda, sino ver una obra teatral en donde el hilo conductor era la música. 

Aquí un video aficionado.

Mientras un buen samaritano cargaba a un chico que dormía en medio de la gente, “La Casta” se despedía con “Transfusión”, “Noches de tu Piel” y “El Cenit” para así anunciar su celebración de 30 años, al igual que otras bandas que se presentaron en esta edición como Café Tacuba, Fobia y Santa Sabina.

Volviendo a la pregunta principal, entendí que todas las ediciones se diferencian entre sí, el cartel siempre varía y aunque les faltó girlpower (mucho), el apoyo por parte de las bandas siempre estuvo presente.

Así fue como dejé de sentir las piernas, una fuerte infección en la garganta invadió mi cuerpo, pero los recuerdos de un histórico Vive Latino ahora permanecen en mí.