Fotos x Edsel Ceja

Habíamos pronosticado un día fuera de este mundo y no estábamos nada perdidas. El décimo aniversario de Nrmal nos trasladó a Universos infinitos. Lo mejor es que ahí estábamos TODOS: organizadores, ex colaboradores, fans y uno que otro alien a punto de encontrar su próxima banda favorita. Y también (no podía faltar), el que esperaba saldar cuentas pendientes.

¡Aquí vamos, Nrmal!

La encargada del arranque fue la peruana Ana Hop, vaya forma de iniciar el viaje. Entre exploraciones sonoras y distorsiones fuimos expulsadas de esta tierra. Salimos “sacadas” de onda, tan solo por un momento, ya que el calor colombiano de Canalón de Timbiquí nos hizo aparecer en un paradisiaco escenario tropical, vibrando y bailando al lado del mar. Cantos de mujeres negras por la reivindicación de los derechos de los hombres, pero sobre todo de las mujeres quienes gritaban “Colombia también es pacífico y negro”. Escuché por ahí “Son un canvas de voces” y sí, la armonía de las múltiples voces lograban hipnotizarte de una forma entrañable.

Pasamos al otro lado del campo, ahí dos escenarios juntos, negro y azul; y el contraste de lo que es Nrmal. Sólo ellos logran hacer que el público respete al artista en turno, mientras esperas de tu lado algo completamente diferente. En el escenario negro Vyctoria llamaba al misticismo con su post-rock instrumental y en el azul, Michelle Blades y los Machetes nos daban la intensidad necesaria para sudar y urgentemente buscar hidratación.

El ir y venir entre escenarios era la fiesta misma; encuentros, anécdotas y futuras historias. Un amigo me dijo: “Es un festival realmente cómodo”. Todos hablando de la excelente curaduría, nuestros favoritos hasta el momento y lo que esperábamos ver.

Inspiración y poder femenino

Más y más gente comenzaba a llegar, no podíamos parar por mucho tiempo. Teníamos una cita, sin saberlo, con nuestro nuevo Crush: Sexores. Un dulce caos de sintetizadores y ecos que nos hizo volar años luz. Ya en otro planeta nos esperaba un trance colectivo con MintField, tijuanenses favoritos con quienes solemos ir en carro a través de paisajes sonoros. ¡Amamos verlos en vivo!

Mathilde Fernández nos cautivó con su estilo bien francés y rojo, muy rojo. Rubio con Fran Straube al frente, brillaba como una estrella en la obscuridad, con tal feeling, capaz de explotarnos hasta otra galaxia. Y si de volarnos la cabeza se trataba, Sinjink Hawk & Zora Jones nos hizo el trip futuresco con sus trajes plateados y visuales alienígenas.

Apenas la mitad del festival y estábamos felices de ver a tantas mujeres en el escenario. Inspiración y poder femenino, todas liderando y rifando durísimo. Unidas por una misma pasión: la música.

Para ese entonces empezaba a correr la noticia de la cancelación de John Maus, algunos decepcionados y otros informando a los que venían llegando. No quedaba más que seguir la fiesta y disfrutar del festín dispuesto.

Ya vienen los headliners

El universo de Beak, a primera vista sobrio, en realidad era un alucine. Hablando y riendo con el público. La increíble ejecución de la batería de Barrow y la armonía completa de Billy Fuller en el bajo y Will Young en los sintetizadores y guitarra. Tiraban y tiraban de nosotros en una especie de abducción. ¡Oh, que gran poder!

De pronto un hoyo negro ante la cancelación de un headliner. El espacio perfecto para saludar a todos los invitados, comer (había cosas deliciosas) y acumular la energía posible para lo que venía. La fiesta continuaba.

Puntales (como fue todo el festival), a las 22:00 hrs Spiritualized entonaba “Come Together”. Siguiendo cada canción en cuerpo y alma, flotábamos en el espacio. Los coros góspel, cual himnos espaciales que sanaban nuestro corazón, “I’m Your Man”. Sí, sí. Cada pieza nos desdoblaba hacía la efectiva espiritualización, finalizando con el resumen de lo que había sido nuestro día: “Oh, Happy Day”.

Ante la advertencia de no fotos, no flashes y no luces, aparecía Mazzy Star. La nostalgia nos invade, es que por fin sucede. Pese al mal audio y las restricciones, ahí estábamos sin ver, intentando solo sentir y conectar con aquel recuerdo. “Fade in to you” para alcanzar estrellas. Algo extraño sucedió con el guitarrista y en medio de la oscuridad, sin más, minutos antes de lo programado, desaparecieron. Primera vez en México, ¿última?

Para finalizar, estalló la energía contenida y la furia de Death Grips en el escenario. De vuelta a la tierra, no se hizo esperar el slam y la explosión de los cuerpos agitándose al frente de un MC Ride poseído. Otros, tan sólo admirábamos el hermoso caos.

Felices diez años Nrmal. Nos hicieron sentir la celebración y perdernos en quién sabe qué planetas. ¡Benditos aliens, tienen nuestro corazón!

Sucesos interplanetarios de Chidas

  • Conocimos a Chilly de KEPX, intercambiamos palabras y ¡flechazo!, admiración mutua, no podíamos ni creerlo. True Love
  • Amamos la dinámica de los vasos. Los cuidamos y logramos el reembolso, en el mejor de los casos, un vaso de aniversario.
  • El momento más triste de la noche: No alcanzar esquites.
  • El momento romántico de la noche: En medio del concierto de Spiritualized le propusieron matrimonio a una chica. ¡Acepto! Un viaje a Saturno no les caería mal.
  • Había un hermoso pastel, luego ya no estaba. ¿A qué hora lo partieron? ¿Lo partieron?