CHIDASMX Y #METOO

Desde CHIDASMX es muy importante decir que lo que se oye en los casos de #MeToo es una de las razones por las que existimos. Buscábamos un espacio seguro en donde pudiéramos hacer lo que nos gusta, lejos de situaciones que muchas hemos vivido: discriminación, acoso, violencia, abuso de poder…

Era claro que necesitábamos hacer las cosas distinto. Construir un equipo que promueve el aprendizaje y el apoyo en colectivo. Era claro que necesitábamos fomentar la educación y el diálogo.

Hacer las cosas distinto y de forma independiente cuesta tres veces más – y aún así creemos que esta “nueva” forma de hacer es más necesaria que nunca.

No vamos a dejar de apostar por nuestro género. Por su empoderamiento y su crecimiento. Todos los días vemos cómo a través de la formación y la educación sí hay un cambio. Un cambio en ellas y en nosotras que trabajamos juntas todos los días.

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Un poco de historia

Esta semana en redes sociales, #METOO ha sido controversia pero, ¿qué es realmente este movimiento? ¿qué busca? ¿qué pretende solucionar?

#MeToo fue creado por la activista Tarana Burke en “El Bronx”.  Durante 2006 ella trabajaba en un refugio  donde se atendía a jóvenes de escasos recursos, en ese lugar una chica le platicó que era abusada sexualmente por su padrastro.

Tarana no la dejó terminar y al intentar ayudarla, la llevo con el psicólogo del refugió; se especula que la adolescente nunca regresó por miedo a que se supiera su historia.

Tarana lamentó no haberle contado a la chica que ella de adolescente también fue abusada sexualmente y decirle “Me too”. Un año después de esto decide crear el movimiento a través de MySpace y así ayudar a otra chicas.


#MeToo women’s march, Los Angeles – 12 Nov 2017

Fue hasta el 2017 que “The New York Times” publicó un reportaje sobre el acoso sexual por parte de Harvey Weinstein durante más de 30 años contra actrices, modelos y productores en Hollywood donde sonaban nombres importantes como el de: Salma Hayek, Cara de Levignge, Angelina Jolie, etc.  y bajo el HASHTAG #METOO se fueron sumando más y más.

Ahí fue donde tomó relevancia y dio la vuelta al mundo. Miles de mujeres leyeron las historias y se sintieron identificadas.

México y #Metoo

Dos años después, en México se comenzó a acusar a hombres y mujeres en diferentes industrias laborales como la del cine, publicidad, músicos, arte, cultura, abogados, medicina, activistas, tuiteros…

Se habla de caras conocidas con anécdotas, donde está dividida la opinión en que “si es culpable o no”.

Se crearon diversas cuentas y hashtags en Twitter donde se publica la denuncia y el atacante pero de manera anónima –si la víctima así lo pide por miedo a represalias–, otras personas lo hicieron desde sus perfiles de manera pública.

Sobre el #Metoo de algunas de las CHIDASMX:

Almondomi

Cuando comenzó la oleada de #METOOs en periodismo esta semana, y como fundadora de CHIDASMX, era inevitable no sentirme apelada. Lo platicaba con Mer (clave en el proyecto)… “no puedo dormir. Después de leer el hashtag y como responsable de un medio, no sé qué hacer. ¿Cómo proteger a las colaboradoras de situaciones que sé que pasan y son recurrentes en esta profesión?”

Es un tema que he platicado con muchas amigas. La naturaleza del periodismo, sobretodo el musical está muy masculinizado. Normalmente es un trabajo poco remunerado: son muchas horas por poca (o nula) paga. Se da en la precariedad y muchos de los que lo ejercen no tienen, o tienen muy poca, perspectiva de género.

Y entonces pensaba en las anécdotas que me contaban colaboradoras de situaciones incómodas en conferencias de prensa. Y recordaba situaciones que he vivido yo. Recordaba que CHIDASMX prácticamente existe porque quería hacer algo lejos de todo esto. Recordaba que fueron estas situaciones por las que casi dejo de hacer lo que amo.

Es momento de llevar el MeToo a otros espacios. Hablarlo, repetirlo las veces que sea necesario. Se pueden lograr mejores condiciones donde podamos hacer lo que amamos y sentirnos cómodas en este camino de aprendizaje.

Fana Delgado

L@s admiro, creo que se necesita un valor enorme para acusar a alguien y enfrentarlo, sobre todo en México por nuestra educación sumisa, criticona y de doble moral donde existen miles de razones para no hacerlo como el “Qué dirán” “Todos van a hablar de mí” “No me van a creer”  “No va a pasar nada, nadie hace nada” etc.

Tenemos miedo de que no se haga nada, tenemos miedo de salir a la calle con las desapariciones en el metro hace unos meses, los casos de Mara Castilla y Cabify que con solo cambiar de nombre a una empresa, dinero y tiempo se ha olvidado. O el de la chica asesinada en el Hotel al sur de la ciudad, donde el supuesto culpable está prófugo y con los meses se ha olvidado y solo se comenta Es que se veía que“era bien PUTA esa morra”, “se lo buscó”… 

Pero, ME TOO, ocurre y ocurre en los medios de comunicación, en internet, en nuestras casas, en todos lados  donde el abuso también ocurre de mujeres a mujeres y no sólo es el sexual, existe el abuso laboral.

Y aquí es donde entra mi reflexión porque… Yo también me siento culpable y parte del problema.

Culpable de solapar comentarios misóginos y muchas veces reírme, de no creer, de enviar memes burlándome de alguien más, de llamarle puta a otra mujer y creerme con el derecho de insultarla poniendo en duda su reputación y credibilidad.

Me too es conocer y reconocer el abuso, sentir empatía por otra persona, darle soporte y ayudarla a encontrar una solución, no solo de difamar, amedrentar y desvirtuar lo que a muchas personas hombres y mujeres les a costado contar alzando la voz.

Lo único que me toca hacer es pedir una disculpa y que todas estás historias no queden al aire, olvidadas y apagadas en dos semanas, invitarte a que si tienes una experiencia también denuncies por la vía legal y de manera formal hasta las últimas consecuencias, que las autoridades de cada rubro ofrezcan un apoyo psicológico y de investigación en cada uno de los casos publicados.

Empecemos por cambiar nuestra actitud e indiferencia sobre este problema tan normalizado.

Ana Tigre

No me sorprendí al ver tantos nombres conocidos con denuncias dentro del movimiento #MeTooMúsicosMexicanos (y los que faltan).

Es una violencia que me tocó vivir como música en una ciudad donde la “escena” está dominada por hombres. Nunca falta la actitud machista desde la sala de ensayo hasta el escenario. Estoy segura de que todas hemos sufrido: o mircromachismos o fuertes agresiones por parte de los hombres que participan en esta industria. El problema es que lo teníamos muy normalizado.

Al principio me quedaba callada o no notaba que era violencia de género, pero gracias a estas movilizaciones y espacios que demuestran su soporte, te agarras de valor y vas levantando la voz o por lo menos alejándote de todos los ambientes nocivos.

Es un problema que se tiene que arreglar de raíz. Todo tiene que cambiar y creo que vamos por buen comienzo…

No le toleremos la violencia ni al más talentosísimo músico.

Creepy

Pienso que es una arma de doble filo, que si se usa con total responsabilidad esta increíble, pues de alguna manera se debe alzar la voz antes los abusos de todo tipo, no sólo hacia la mujer.

En la era de la tecnología que mejor manera de usarla a nuestro favor, no sólo para simpleces.

Está también la otra cara de la moneda donde pienso que también se presta a muchas falsas acusaciones guiadas por impulsos y resentimientos inmaduros en muchas chicas y al ser esto una posibilidad, pienso que lo mejor es tener un criterio respecto a cada publicación de este tipo e investigar antes de acusar ciegamente a alguien.

Val Cabello

Esta ola del #MeToo en México (y el mundo) me parece un llamado al cuidado colectivo, a saber que la seguridad la hacemos entre todxs y a saber que es un hecho que no está abierto a la interpretación.

Cómo haya sido, producir incomodidad de cualquier tipo y ser abiertamente señalado debe desembocar el debate y el cuestionamiento de todas y cada una de nuestras acciones; entender que ahora más que nunca debemos crear redes que nos permitan sacar de raíz estas conductas tan arraigadas y lastimosas en nuestra cultura.

Para mí, esta ola llegó también en el sector académico (#MeTooUAMX), y es cansada y angustiante la poca importancia que se le da desde adentro de la universidad a este movimiento: el descarte de acusaciones, la protección de los acusados, el señalamiento a quienes se atrevieron a hablar…

He estado dándole vueltas al asunto, sabiendo que probablemente estos casos se queden en eso: acusaciones; y en cómo nos tenemos que comportar entendiendo que debemos seguir en contacto con las personas que lastimaron a otras compañeras.

Comprender que las clases y los cursos siguen a pesar de ello y cómo hacerlo sin faltarle el respeto a esas experiencias.

No he llegado a muchas conclusiones, pero es un hecho que estos acontecimientos deben producir mínimo un debate e intercambio con cercanos y lejanos, deben producir conciencia aunque sea chiquita, y hasta el típico “es que uno ya ni puede hablarles en la calle porque todo es acoso”.

Tery

Veo en el movimiento #MeToo la oportunidad de cambiar la forma en la que nos miran a las mujeres, es una oportunidad para voltear a vernos, escucharnos y tomar en cuenta lo que decimos.

Nos encontramos en una situación en la que es necesario escuchar las voces femeninas que están decididas a no aguantar más abusos y a no dejarse.

Es necesario cambiar la forma de pensar y dejar de lado las excusas que estamos cansadas de escuchar “las mujeres también abusan”, “los hombres también sufrimos abusos”, no se trata de descalificar a nadie, pero hagan sus correspondientes denuncias y dejen de intentar desacreditar el movimiento con discursos gastados y patéticos, se trata de lograr un cambio en el que se visibilicen  los abusos que LAS MUJERES soportamos a diario por el simple hecho de ser mujeres, necesitamos más empatía y menos “estás exagerando”.

Es momento de creerles a ELLAS, ¿qué pasaría si cuando denuncian el acusado resultara culpable hasta que se demostrara lo contrario? Estoy segura de que habría menos injusticia y más abusivos en el lugar que les corresponde: lejos de la sociedad. Pero no, nuestro sistema judicial, y social, es tan injusto que nos expone a una convivencia salvaje en la que lo menos que podemos hacer es creerle a la víctima y ayudar a cambiar el machismo absurdo en el que vivimos en pleno 2019.

Basta de justificar las malas acciones de los hombres, minimizar nuestros sentimientos a un “no es para tanto”, “mejor no digas nada y todo tranquilo”; ha llegado el momento de escucharnos, creernos y lo más importante CAMBIAR.

Muchos tratan de hacerlo menos porque “hay denuncias falsas”, como en todo movimiento social las habrá, pero siempre la verdad sale a la luz, así que el que nada debe nada debería de temer. El punto importante que yo veo en este movimiento es cambiar la forma de ver y de escuchar a las mujeres.

#YoLesCreoAEllas