En el mundo, la década de los sesenta fue un periodo complicado y repleto de cambios. En Estados Unidos, la Guerra Fría, el asesinato de Kennedy, la carrera espacial y la Guerra de Vietnam marcaron este tiempo. Pero, sin duda, el movimiento por los derechos civiles de los afroestadounidenses, por un lado, y el racismo, por otro, son dos fenómenos que describen cómo era la vida en este país por aquellos años.

Basada en hechos reales, la cinta Green Book: una amistad sin fronteras se sitúa en este tiempo. Dirigido por Peter Farrelly (Amor en juego) el filme cuenta la historia de Don Shirley, un pianista afroestadounidense que contrata a Tony Vallelonga, un rudo italoamericano, para que sea su chofer y guardaespaldas durante una gira por el sur de Estados Unidos en 1962.

La película es protagonizada por Mahershala Ali (Luz de Luna) como Shirley y Viggo Mortensen (Capitán Fantástico) como Vallelonga. Ambos hacen un gran trabajo.

Por un lado, Mahershala Ali interpreta a un pianista refinado, que no se siente parte de ningún lado. Su personaje es un hombre educado, elegante, rico, pero que vive conflictuado. Viggo Mortensen le da vida a un italiano muy simple, que no comprende a la mayor parte de la gente y se deja llevar por sus instintos.

Shirley y Vallelonga emprenden un viaje por un territorio donde el racismo predomina. Para ello utilizan El libro Verde del Automovilista Negro, que le da el título a la cinta. Este texto era una guía turística para viajeros afroamericanos escrita por Víctor Hugo Green. En ella se encontraban todos los restaurantes, hoteles o estaciones de servicio que aceptaban clientes afroamericanos. Esto con el propósito de hacerles los viajes más fáciles y cómodos.

Resulta curioso cómo una historia sencilla es capaz de conmover tanto. El guion es simple pero tiene la fuerza necesaria para trascender y dejarle algo a los espectadores. Es emocionante ver cómo se construye, poco a poco, la amistad de los dos personajes protagónicos. Además de cómo influye cada uno en el otro. El pianista aprende de la simpleza del italiano y este último deja de ser tan impulsivo y tosco.

En una época marcada por el racismo, los dos logran dejar de lado su color de piel y enfocarse en aquellos aspectos que los hacen únicos.