“Hierba mala nunca muere” es el dicho que resume la cinta El vicepresidente: más allá del poder. El filme dirigido por Adam McKay (La gran apuesta) cuenta la historia de Dick Cheney, vicepresidente de Estados Unidos durante el mandato de George W. Bush.

La película explica como Cheney, un funcionario burocrático de Washington, llegó a ser considerado el vicepresidente más poderoso de la historia de Estados Unidos. En la cinta se puede ver la influencia de Cheney sobre las decisiones de Bush. Sobre todo en un hecho fundamental, la Guerra contra Irak. Ésta es mostrada como el gran capricho del vicepresidente.

El filme es protagonizado por Christian Bale (Psicópata americano) y Amy Adams (La llegada), quienes encarnan a Dick y Lynne Cheney. Ambas actuaciones son destacables.

Por una parte, Bale, no sólo subió de peso y cambió su imagen, sino que realmente se metió en el personaje. Le dio vida a un Cheney macabro y deseoso de poder. Adams no se quedó atrás, al interpretar a una esposa republicana ambiciosa y entregada a su matrimonio. También aparece en el reparto Sam Rockwell (Tres anuncios por un crimen) interpretando a un George W. Bush insignificante, que no sabe nada de política, ni de gobernar.

En La gran apuesta (2015), McKay explicó la crisis financiera de 2008 y el colapso de la burbuja inmobiliaria a través de la sátira, el sarcasmo y el humor, por momentos simplón y en otros realmente inteligente. Con ese mismo estilo, McKay vuelve a explicar térmicos complejos en El vicepresidente: más allá del poder. Esta vez se centra en la teoría unitaria ejecutiva, la cual permite que el presidente tenga el control total del poder ejecutivo.

Lo anterior hace que la cinta sea cómica pero, al mismo tiempo, se siente seria. El espectador acaba el filme con el sentimiento de que aprendió conceptos importantes y entendió el porqué de varios hechos. La película es sumamente crítica con el partido republicano y sus ideales. Satiriza a cada uno de los personajes a tal grado que terminan siendo diabólicos. A pesar de esto nada se siente exagerado porque presenta argumentos sólidos.

La cinta empieza con la frase: “Cuidado con el hombre callado porque mientras otros hablan, él observa. Mientras otros actúan, él planea. Y cuando ellos finalmente descansan, él ataca”. Sin duda, Dick Cheney atacó, hizo, deshizo y pasó desapercibido. Descubrió la mejor forma de ejercer el poder, atrás del presidente.