Bristol ha aportado al mundo sonidos que nos hacen pensar en la mezcla entre lo orgánico y lo tecnológico. Los nombres de Massive Attack, Tricky y Portishead dieron alma y sustancia a la música, la impregnaron de una arquitectura única.

Pero la expansión del sonido nacido en este condado inglés se mueve, transformándose y transitando la línea psicodélica del krautrock con Beak>. Se trata de una alineación conformada por Geoff Barrow -sí, el mismísimo integrante de Portishead-, Will Young y Billy Fuller, que poco a poco se han convertido en una banda de culto gracias a esa especie de trance sónico que logran con sus canciones.

Comenzaron hace ya varios años con producciones enfocadas en música para filmes como Couple in a Hole (Tom Geens , 2015) y Ex Machina (Alex Garland, 2015), producciones que poseen una fuerza distópica y claustrofóbica, que sólo podría salir de este trío.

Ahora, con un trabajo centrado en sí mismos, tienen una potencia única.

Beak> crea música inquietante que da para sumergirse en un estanque oscuro o en un viaje luminoso y provocador.

Si ya de por sí escucharlos con auriculares es toda una experiencia de fuga, no podemos alcanzar a imaginar lo que se puede vivir al verlos en el escenario. Música 360 hecha por tres instrumentos que, al sumarse, dan como resultado algo similar a una imagen de op art. 

Bajo, batería, voz y sintetizador analógico se mueven en sonidos muy líquidos, sugerentes y borrosos-monocromáticos, que te hacen moverte de forma casi involuntaria.

Ellos, junto con un line up extraordinario -que solamente puede tener Festival Nrmal, nos rebasan con esa mezcla enigmática y única. Es como ponernos frente a un remolino porque gran parte de las canciones de Beak> nos acercan a la tensión y al éxtasis al mismo tiempo.

Su música es entrar a un cuarto semi oscuro, iluminado por luces que vibran con la suficiente rapidez como para dilatarnos las pupilas.