A sus 43 años nunca ha hecho falta preguntarle :¿Quién eres? Desde los días en los debutaba como actriz con el papel de Becky McGibbon, Jennifer Diane Lewis ha sabido describirse a sí misma. El lenguaje propuesto por cinco álbumes con Rilo Kiley y tres por cuenta propia han dejado claro que -como apunta The New York Times– es una de las personalidades más fuertes del indie rock.

Lewis nunca ha sido reservada con el mundo. La honestidad con la que se dirige al público en temas como “Better Son/Daughter”, “The Execution of All Things”, “Late Bloomer” y “Rabbit Fur Coat” la retrata de manera pulcra como una mujer que conjunta la ironía de la mentalidad adulta con la percepción de una niña de ocho años.

Para la cantautora, el tiempo transcurrido entre los ensayos con Dave Rock, Blake Sennett, Jason Boesel y Pierre de Reeder  y la composición de “Red Bull & Hennesy” ha sido solamente un periodo en el que ha aprendido a mantener el equilibrio entre ser realista y optimista, pues desde su perspectiva, “los años formativos son solo una prueba para demostrar que nuestra conciencia se mantiene intacta porque somos lo que somos”

 

Durante una entrevista con The Morning Calll, Jenny Lewis bromeó acerca de su tendencia a afirmar que el proceso creativo de cada álbum se caracteriza por desarrollarse en el momento más difícil de su vida. Sin negar los periodos que han inspirado las letras de “Bad Man’s World” o “Trying My Best To Love You”, Jenny detalla que los últimos dos años han sido una fase en la que las pláticas con sus amigas le han dado coraje y fortaleza para entender un mundo de nuevas experiencias. 

“Me sentía como una bebé ante el mundo. Crear un capítulo de uno mismo es difícil, pero es necesario para poder crecer. Fue un proceso en el que recuperé el contacto con algunas mujeres, entre ellas mi madre. Mis mejores amigas estuvieron para mí. No querían nada más que mi compañía”

Después de la ruptura de una relación de 12 años sería factible pensar que la vida podría ser descrita con los versos de “It Wasn’t Me”No fue mi romance. No fue mi amante, ni siquiera mi amigo-, sin embargo, Lewis entendió que las llamadas telefónicas y los mensajes por correo electrónico formaban parte de una etapa en la que fortaleció sus vínculos afectivos con  las mujeres a su alrededor. 

Amour, amour, amour

Además del agradecimiento a Annie Clark, Erika Foster y Tennessee Thomas, Jenny Lewis hace hincapié en que las experiencias (buenas y malas) de este proceso le permitieron entender el valor de los diálogos que se establecen entre los seres más cercanos. Sin dudar acerca de su capacidad para comunicarse a través de la música y el performance, la voz de Nice As Fuck decidió dividir su itinerario en dos partes: Unirse a sus bandmates en los escenarios de The Glass House y retomar la costumbre de escribir para sí misma. 

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Dentro de la trayectoria musical de Jenny Lewis siempre ha existido una regla básica: Escribir todo el tiempo y en todos lados. No importa si es en Nashville, Jamaica o Haití. Desde la perspectiva de la artista, la composición en distintas partes del mundo es la razón por la cual su trabajo se apoya en una disciplina que le ha permitido crear un mundo real y lleno de emociones.

Para Jenny, la composición de lo que sabe, ve y piensa es lo que describe a sus álbumes como un diario que da continuidad a su vida. A principios de los 2000 retrató la vida entre la ciencia y el romance (Take Offs and Landings) y para 2014 se encontró en una etapa en la que se deshacía de sus prendas oscuras y confiaba en el instinto de los truenos, mismo que la hizo explotar su talento al colaborar con Elvis Costello. 

Con la producción de On The Line (2019), Jenny Lewis se encuentra en un escalón en el que  “no todo puede ser oscuro”, pues a partir de la recuperación de símbolos personales busca la posibilidad de experimentar todo tipo de sentimientos. De esta forma, al valerse del significado del arcoíris, la intérprete de “She’s Not Me” declara que: “El juego de colores es el contraste a algunas escenas del disco”. 

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Ser fiel a un hábito no significa resistencia al cambio

En 2008 Jenny Lewis declaró que “estar sola es un hábito como fumar o las drogas”. Si bien el contexto de Acid Tongue estaba representado por marcar distancia con el folk de The Watson Twins, este verso se mantiene vigente para explicar parte del proceso creativo de On The Line. 

Aunque niega haber cambiado la rutina que siguió para la composición de Rabbit Fur Coat, Acid Tongue y The Voyager, Jenny reconoce un cambio significativo dentro de sus hábitos: “Siempre estoy escribiendo. La diferencia en este álbum consistió en que por primera vez escribí todo por mi cuenta. En mis trabajos anteriores estaba encerrada en la habitación, pero había alguien en la casa”

Sin delegar sus méritos en la composición en solitario, Jenny Lewis afirma que una de las partes más significativas de su nuevo álbum fue cumplir uno de sus sueños. Desde mediados del año pasado, medios como Rolling Stone y Entertainment Weekly dieron la noticia de la participación de Benjamin Tench, Ringo Starr y Beck.

Con la finalidad de no arruinar la sorpresa, Jenny no detalla cuáles son los temas en los que colaboran los músicos. Bajo la discreción y expectativa, la artista prefiere describir a este trabajo como “una experiencia mágica que los convirtió en una banda increíble”.

Además de St Vincent y las integrantes de Nice As Fuck como fuente de inspiración y de las voces de Benmont, Beck y Ringo, Jenny Lewis sostiene que una parte significativa del álbum se debe a Autumn de Wilde, pues fue gracias a ella que el artwork de On The Line trajo consigo la recuperación de una amistad de la adolescencia.

https://www.youtube.com/watch?v=ovAAiPI0X6g

“Me gusta asistir a shows en los que las mujeres tocan instrumentos. No me importa cuál sea. Es inspirador”

Los espacios de NME, Consequence of Sound o Stereogum no siempre  visibilizan lo que ocurre en la industria musical. Uno de los eventos en los que se puede identificar una difusión escasa es el concurso de Hit Like A Girl. Por fortuna, la virilidad que cobró el video de Yoyoka tocando “Good Times Bad Times” y el 50% de mujeres guitarristas reconocidas por Fender dieron cuenta de que -contrario al pesimismo de Andrea Domanick-: La música no es un club de hombres. Dentro del pensamiento de Jenny, crear  y escribir cosas reales también consiste en reconocer a mujeres en la guitarra, los sintetizadores y el bajo.

“Esa es la cuestión, creo que no podría decirme otra cosa más que ‘Felicidades. Has logrado llegar hasta aquí’. Me siento mucho mejor. Siempre he sido la misma persona”

Los cinco años que han pasado desde el lanzamiento de The Voyager han sido terreno prolífico para Jenny Lewis. Desde el ámbito profesional, las presentaciones al lado de Father John Misty, Jimmy Buffet y Lucius la han inspirado a regresar on her own con “Red Bull & Hennessy”.

Con un single que hace alusión a la combinación de una bebida energética y un destilado de uva, canela y vainilla, Jenny se vale del lenguaje con el que se ha comunicado desde el principio. Los versos que declaran jamás abandonar esa chispa son una forma de asumirse como una mujer que a sus 43 años se congratula a sí misma por haber crecido en todos los sentidos.

Al despedirse y expresar satisfacción con su trabajo, la artista asegura que su participación en el Music Creek Festival -mismo que compartirá con Mitski, Makaya McCraven y Lilly Hiatt- resumirá lo que tiene preparado para quienes la han apoyado desde su contrato con Barsuk Records:

 

Me gustaría que el público conociera el nuevo material. Son diferentes álbumes y estoy buscando la forma en la que la audiencia y yo seamos felices con lo que escuchamos. Soy una intérprete y tengo la obligación de crear cosas reales a partir de lo que siento y pienso. No me interesa ser parte de algo que no existe