En 1979, Ron Stallworth se convirtió en el primer policía afroamericano de Colorado Springs. Un año después se unió a la unidad de inteligencia, en la que comandó una misión para infiltrarse en el Ku Klux Klan local y desmantelarlo.

La película El infiltrado del KKKlan, dirigida por Spike Lee (Malcolm X), trata sobre la misión de Stallworth y su relación con el ya mencionado grupo. La cinta está basada en el libro Black Klansman del mismo Ron Stallworth.

Para poder infiltrarse en la organización, Ron, interpretado por John David Washington (Ballers), recurre al policía blanco, judío Flip Zimmerman. Flip, quien es interpretado por Adam Driver (Star Wars: El despertar de la fuerza) se hace pasar por Ron frente al grupo, ocultando sus orígenes judíos. Por otro lado quien mantiene la comunicación por teléfono con el Klan es el policía afroamericano.

La historia está contada como una comedia dramática, con una secuencia documental que corona la gran cinta. Tiene escenas realmente divertidas, sin embargo, el contexto y sus repercusiones en el presente son aterradoras.

Es interesante que a lo largo del filme aparecen secuencias donde se intercalan escenas de los discursos de las Panteras Negras con los del Ku Klux Klan, mostrando el odio que cada grupo siente por el otro. Sin embargo, en el caso de las Panteras Negras, el discurso va más allá, el odio no es su sustento. Buscan no avergonzarse de quienes son, amarse y hacer que los demás los respeten. De hecho Ron concuerda con ellos, porque también es víctima del racismo. No obstante, no comparte la manera tan radical que tienen de expresarse.

Por otro lado el discurso que se muestra del Klan está sustentado en el odio y la ignorancia. El simple desprecio por el otro, al cual consideran inferior. El filme muestra cómo la designación de mayorías y minorías no tiene que ver con quienes son más y quienes menos, sino con quién tiene el poder y eso mismo determina el discurso y la mentalidad de cada grupo.

La película logra despertar diferentes emociones en el espectador. Desde la risa y la sorpresa, hasta el enojo, el miedo y la angustia. Eso es porque la historia está bien contada y logra transmitir que lo que sucede en el filme, ocurre a diario en la realidad.