Sentadas juntas en una esquina del camerino, Paco Reyes, Irakere y Liliana se turnan la palabra para hablar mientras se maquillan frente a sus espejos. Entre risas me platican de su compañía “La Mafia Cabaret” y la obra para la que se están maquillando “El desierto de las leonas” que se presenta en El Vicio Teatro; Mientras una habla, las otras dos aprovechan para avanzar en su maquillaje. Les pido que me cuenten más de ellas, sus trayectorias o signos zodiacales, lo que quieran contarme. Y esto es lo que pudimos charlar con ellas:

– Irakere: Pues todas somos de distintos lugares, tanto de nacimiento, vida y formación, pero tuvimos la buena fortuna de encontrarnos en un taller de cabaret hace seis años. Ahí nos conocimos y desde ahí dijimos queremos trabajar juntas.

– Paco: Nos vimos y nació el amor.

– Irakere: Nos vimos, nos enamoramos y pues ya. Nos llevó un tiempo arrancar, pero nosotras ya éramos compañía, no teníamos espectáculos, pero ya éramos compañía, ¡es que, sí nos acompañábamos, entonces sí éramos la compañía!

– Paco: Cómo íbamos al cine ¿eh? Teníamos mucho ímpetu juntas, pero siempre cruzar esa barrera de hacer tu primer show es rudito. En ese momento fue muy rudo, nos demoramos un tiempo en juntar la energía para decir ya, como va. Las tres somos muy perfeccionistas y creíamos que teníamos que tener el mil uno por ciento. Hicimos un show hace tres años ya.

– Liliana: Fue como forzarnos a estrenar algo ya. Yo creo con la premisa un poco aprendida de que los primeros shows no iban a salir como esperábamos. En el momento en que decidimos que teníamos el derecho de equivocarnos, nos arriesgamos y afortunadamente en ese año nos invitaron al Festival Cervantino, y eso afianzó nuestra forma de trabajar juntas y fue conocernos porque no es lo mismo, que yo sé los sabores de helado preferidos de Irakere y las gustos de plantas de Paco, pero todo cambia cuando se trata de trabajar.

Fuente Imagen: Twitter La Mafia Cabaret

El comentario de preferencias de plantas nos hace reír a todos, incluyendo a Paco que suelta un grito. Liliana me platica cómo se dieron cuenta de que la tirada de la compañía era 100% feminista, y como pasaron a asumirse como tal, quedando fuera cualquier tipo de broma sexista, racista o clasista. Me platican que ellas mismas escriben, actúan y dirigen sus propias obras en colectivo, en contraposición al teatro tradicional, donde existe un director- normalmente hombre- que lleva la batuta y las decisiones creativas, aquí las opiniones de todas cuentan.

Así que les pido que me cuenten más de El desierto de las leonas.

– Liliana: En esta obra quisimos hablar de feminicidios, y obviamente el reto era hacerlo con humor. Es una forma de que el público reflexione, tampoco estamos buscando que el público salga y se suicide, como a veces nos dan ganas.

– Paco: Tuvimos la fortuna de trabajar en un laboratorio de creación dramatúrgica para cabaret con la maestra Nora Huerta, que fue una experimentación muy padre porque éramos solo nosotras tres con Nora. Fue de verdad muy bonito, trabajamos primero los personajes y luego decidimos escribirles una historia en un mundo donde pudieran convivir.

¿Por qué eligen el cabaret como medio para enunciar estos problemas?

– Irakere: Es que el cabaret tiene algo bien bonito: todo pasa a través de ti, lo que te duele, lo que ves en el mundo. En el teatro luego puedes hacer uso de esas emociones para plasmarlo en algún personaje, pero el discurso siempre es del director y aquí es de nosotras, de un equipo, que ponemos dolores, conocimientos, risa, amor para que en conjunto se haga algo.

– Paco: Yo soy muy cursi, porque yo creo que el cabaret es para gente muy valiente y pasan dos cosas, siempre pienso que el hecho de que nosotras tres estemos juntas es muy fortuito y al mismo tiempo pareciera que está fríamente calculado. Yo siento que el cabaret te pone ahí, y tú eres la que decide si lo quiere seguir haciendo o no, porque obviamente implica un riesgo, estos son dolores personales de las tres. A nosotras nos pasó que un día nos empezamos a contar nuestras vidas y que se presentan situaciones muy particulares de la vida de cada una y que de alguna manera, a todas nos ha pasado.

Fuente Imagen: Twitter La Mafia Cabaret

 

El cabaret tiene algo bien bonito: todo pasa a través de ti, lo que te duele, lo que ves en el mundo

Liliana me cuenta que el cabaret tiene el riesgo de que hay veces que les va increíble y hay veces que nadie se ríe, que hay gente que se ofende, porque a nadie le gusta que digan que los hombres son unos culeros, el cabaret, cuenta, exige tomar una postura. A ellas les interesa hablar de ideas que no son populares. En el cabaret no hay medias tintas, no puedes medio defender tu postura. Dice que muy bonito Shakespeare pero que ya se hicieron ochenta mil versiones, y que ahora quieren hablar de las historias de las mujeres. Necesitamos ídolas. Liliana me dice muy seria que no puede tolerar obras feministas escritas por hombres, y no porque el discurso de la Mafia sea mejor que otros pero que lo que cuentan ellas -las mujeres-, les parte el alma.

El cabaret rompe esquemas en un entorno dominado por hombres, directores, técnicos, dramaturgos, escenógrafos, músicos, etc. Porque el mismo sistema no lo permite. El teatro formal todavía mal mira al cabaret.

-Liliana: ¡Qué bueno que nos mal miren! De las cosas más difíciles es hacer cabaret, porque tienes que actuar, tienes que escribir, es una carrera de resistencia como la teatral, pero aparte aquí el gremio te ve feo, somos la patita culera y fea del gremio.

Hablamos del destino, les pregunto si creen que el destino las juntó y se ríen. Liliana me cuenta que por más que trata de resistirse a creer en el destino siempre hay algo que la hace pensar que existe. Irakere sí piensa que se conocieron por destino.

Y nosotras creemos que no sólo son encantadoras fuera del escenario sino en él también, la obra tiene el balance justo entre el humor y la reflexión. Una obra que recomendamos mil y pueden verla en el Teatro Bar El Vicio todos los jueves a las 9:30 p.m. y pueden comprare sus boletos aquí.