O sea, si muy bonitos sus festivales y todo pero el entretenimiento es una industria que contamina muchísimo y pocas veces hacemos algo contra eso. Aquí, en las redes, presumimos que ya no usamos popotes pero en la vida real y ya con 3 chelas las tortuguitas nos valen madres.

Siempre lo he pensado: el Carnaval Bahidorá es un gran ejemplo para los demás eventos masivos.

Desde su primera edición decidieron ser un festival comprometido con el medio ambiente y lo han logrado perfecto. De por sí, Las Estacas es un lugar hermoso y las medidas responsables del Carnaval lo hacen más atractivo aún.

Los escenarios son construidos con materiales sustentables, la venta de todas las bebidas y alimentos son en recipientes compostables. Tienen una estación de bamboo para recolectar agua y bicicletas que generan energía para el festival.

Así que, no seas basura. “A donde fueres, haz lo que vieres” diría mi mamá y compórtate de manera más natural en el Carnaval.

Así que tomen nota:

No utilices el auto solo para llegar allá. Aprovecha los transportes ofrecidos a los asistentes.

No tires basura en ningún lugar que no sea los basureros designados; obedece la iconografía de cada recipiente.

Los tubos enterrados en el pasto ¡SON CENICEROS! Utilízalos y no arrojes colillas de cigarros o cerillos en el piso.

Lleva bolsas orgánicas para recolectar tus basura.

No se puede ingresar al parque con productos que dañen el ozono o que no sean responsables con el medio ambiente (ecofriendly).

Carnaval de Bahidorá aparece como uno de los mejores festivales a nivel mundial por medios como The Guardian o Consequence of Sound. El gran line up no lo es todo, la producción del festival e instalaciones siempre son lo más moderno que podríamos pedir y principalmente, piensan en el ambiente y en que debemos cuidar nuestra casita, que es este Planeta, por eso a puesto en marcha el programa de sustentabilidad, gracias a Impact0, que ha hecho de Bahidorá el primer festival sustentable de México.

A gozar de la música y cuidar el ambiente #EnBahidorá