Fotos por Peppers Jett 

Desperté, como todos los días, con mi playera de Ramones, esa que me regalaron hace algunos años y decidí hacerla pijama para poder usarla todos los días. Asistir al concierto del único sobreviviente de Ramones me parecía el mejor modo de cerrar mi lista de conciertos 2018. Una enorme estrella roja con el nombre del baterista decoraba el fondo del escenario del Plaza Condesa, apenas se escuchó “Chewing out a rhythm on my bubblegum” y todos comenzamos a sacudir la cabeza, brazos y piernas porque el punk se lleva en la piel y las venas.

No pasó ni un segundo cuando “Teenage Lobotomy”, segunda canción del setlist, se dejó caer con todo precediendo al ya famoso “one, two, three, four” que se escuchaba entre canción y canción durante los casi 40 éxitos. “Do You Wanna Dance?”, fue el primer cover en aparecer, sí el primero, porque con más de 14 años de tocar con Ramones si es una canción de la banda y Marky la toca no se considera cover, he dicho, seguido de “I Don’t Care”.

Mis pulmones terminaron de calentarse con “Sheena Is a Punk Rocker”, la quinta rolita de magno concierto con la que muchas morras nos prendimos incluida la niña de escasos siete años que con chamarra de piel negra se abría paso entre la multitud montando los hombros de su papá.

Una tras otra las canciones no paraban, los excesos se hicieron presentes con letras como “Now I Wanna Sniff Some Glue”, “I Wanna Be Sedated” y “Judy Is a Punk”, el lado romántico del punk fue protagonizado por “Gimme Gimme Shock Treatment”, “Oh Oh I Love Her So Much” y “She Is The One”.

Los covers continuaron a cargo de “Let’s Dance” del guitarrista Chris Montez, “Surfin’ Bird” de The Trashmen, “Chinese Rocks” de The Heartbreakers, “Have You Ever Seen the Rain?” de Creedence, “R.A.M.O.N.E.S.” de Motörhead, entre otros.

Ansiosa fan del horror exploté con “Pet Sematary” y “Pinhead”, inspiradas en las películas Pet Sematary y Freaks respectivamente. “Spider-Man” y “Happy Bithday to You” me sorprendieron tanto como la pareja de unos 50 años de edad que no pararon de cantar y brincar durante todo el concierto. Después de nada más 30 canciones las luces del recinto se encendieron parcialmente para que Marky Ramone’s Blitzkrieg tomaran un merecido descanso mientras los asistentes coreábamos “Hey Ho Let’s Go” aclamando su regreso.

La despedida estuvo a cargo de “What a Wonderful World”, porque una gran canción se merece un gran cover, “Merry Christmas”, porque hasta el más punk quiere paz en estas fechas, y “Blitzkrieg Bop” porque… pues porque sí. Extasiados con el show de Marky lo despedimos entre una lluvia de plumillas, toallas y hojas con el setlist impreso mientras “My Way”, en la voz de Frank Sinatra, penetraba nuestros complacidos oídos.