Mandy, ¡está bien padre! Ambientada en el año 1983, la película nos cuenta la historia de amor entre Red Miller (Nicolas Cage) y Mandy Bloom (Andrea Riseborough) un leñador y una artista, amante de bandas metaleras, quienes viven un tranquilo romance en los alrededores de Crystal Lake.

La relación se ve amenazada después de que el líder de un culto conoce a Mandy y siente la necesidad de poseerla para seguir viviendo. Jeremiah Sand, líder del culto, decide secuestrar, junto con sus discípulos, a Mandy mediante un ritual que incluye LCD e insectos, pero el rechazo y la burla de la artista provocan que el líder del culto se moleste y le quite la vida, quemándola cual si fuera una bruja.

La increíble actuación de Nicolas Cage se aprecia a lo largo de la trama que gira en torno a la vida de un dolido viudo que no descansará hasta vengar la muerte de su esposa. Se apoya en un viejo amigo que, aunque le advierte del peligro que corre, lo ayuda con el armamento necesario para concluir su misión. La excelente iluminación de la película nos trasladó, no sólo a otro año, también a otro planeta.

Siguiendo con la recomendación de Pablo Guisa, director de Mórbido, sugerimos a las personas con epilepsia tomar sus precauciones si deciden ver esta gran película.